viernes, 25 de noviembre de 2016

RAFAELILLO. UNA TAUROMAQUIA AÑEJA EN LA TERTULIA DE JORDÁN

Rafaelillo habla del futuro en la Tertulia de Jordán. De su próxima temporada en Madrid que girará alrededor de las previstas dos corridas de Miura, de su toreo que ahora busca y encuentra el relajo, de su familia que tiene siempre presente.
Rafael Rubio "Rafaelillo" en la Tertulia de Jordán

Habla poco, aunque bien, de su apoderado Lionel Buisson del equipo de Simón Casas, nuevo empresario de Madrid. Tampoco se entretiene en el pasado, en su etapa de novillero con vitola de artista, en su inevitable travesía del desierto tras la alternativa, hasta que encuentra su asiento en las corridas llamadas duras, las de toros interesantes para el aficionado. 
Rafaelillo al natural con Pecador-14
de Adolfo Martín, el pasado 2 de octubre en Las Ventas

No tiene reproches, ni hace comparaciones. Sabe que en los ruedos se pide que se toree con desmayo y relajo a los toros con los que se anuncia y eso es difícil, aunque también sabe que los aficionados valoran su esfuerzo y capacidad técnica.
Media verónica de añejo sabor a Baratillo-1
de Adolfo Martín el 4 de octubre de 2015 en Las Ventas

En la técnica del toreo se explaya más y halaga con sus conceptos el oído del aficionado. Hay que reunirse con el toro, dice, pues el toreo es de reunión, no de expulsión, afirma quien torea tantos toros que se ciñen al torero y que hay que mandar hacia afuera. El toreo fundamental es dando el medio pecho, que es el que te permite ligar las series, pero para dominar al toro hay que dar el paso adelante, no atrás. Sólo el toro dócil te permite dar el paso hacia atrás porque no se ciñe. Habla de dominio, recortes, desplantes a los toros dominados. Sus palabras suenan a música celestial para aficionados integristas.
Rafaelillo acompaña sus palabras con sus gestos

No sólo lo dice, sino que lo hace y llevado de su entusiasmo al explicar sus conceptos del toreo, se levanta de la mesa y nos muestra cómo hay que ligar yendo hacia delante o como hay que cargar con todo el cuerpo hacia el toro en la media verónica. Habla del uso del pico como un recurso técnico necesario en contraposición a un abuso habitual.
Cogida de Rafaelillo por Injuriado-55 de Miura,
el 7 de junio de 2015 en Las Ventas

Las fotos ayudan también a explicar sus ideas. La de su cogida ilustra la listeza de los toros de casta.
Hablando de sus grandes faenas a los Miuras como la de 2015 a Ratón-66 en Valencia, o a Tabernero-17 en Madrid en 2016, ambas sin rematar con la espada, siendo un buen estoqueador, comenta que cree que le ha llegado un momento de madurez que le posibilita torear con gusto y relajo a toros encastados, aunque los nervios le aceleren y le impidan matar bien.


Vital, muy activo en sus conversaciones y movimientos, es capaz, sin embargo de transmitir serenidad con su semblante sonriente. Se ve en un momento de madurez personal y cree que eso se trasluce en su presencia en la plaza. Intenta administrar bien su carrera, a la que no le pide, como es tan habitual, salir de las corridas duras, sino mantener los recursos necesarios para torearlas despacio y bien, lo que es un placer para el aficionado.

Rafaelillo domina la fiereza de Tabernero-17 de Miura
el pasado 5 de junio en Las Ventas


Un hombre consciente, un torero cabal, un  matador que ha dado y está en el camino de dar buenas faenas, con esa mezcla de toreo añejo y quietud relajada, propia de la madurez, de quien pisa seguro su lugar en el mundo.
Rafaelillo dedica un recuerdo a la Tertulia de Jordán

Reportaje fotográfico de Andrew Moore

domingo, 20 de noviembre de 2016

BALTASAR IBÁN, UN DEPÓSITO DE CASTA

El suave golpeteo de las pezuñas sobre la arena se va convirtiendo en un movimiento rítmico, que rompe el silencio, conforme la vaca galopa hacia el indolente caballo de picar. Parar con la pica, dosificar el castigo y pedir que acuda el matador a sacarla. Una vez y otra, mecida por la concisa voz del mayoral, ¡Eeh, vaaaca!, Santanera realizará hasta cinco embestidas de lado a lado de la plaza, donde es llevada tras presurosa carrera para sacarla del peto y ponerla en suerte, sin apenas capotazos, por la experta mano de Luis Miguel Encabo. Ilustre nombre el de la vaca, de la misma reata que el primer toro con el que César Rincón abrió la puerta grande de Madrid en 1991 y del novillo indultado en Arnedo en 2011.

Santanera acude al caballo del mayoral Domingo González,
tras ser puesta en suerte por el matador Luis Miguel Encabo

 Cerca de treinta metros, me dice un compañero de ojo experto, tiene el ruedo de la plaza de tientas, lo que quiere decir que la vaca debe galopar veinte metros hasta el caballo donde recibirá su castigo. Así una y otra vez, hasta cinco veces una erala y cuatro la siguiente, un buen número que indica la búsqueda de la casta en la ganadería de Baltasar Ibán.

Santanera con Luis Miguel Encabo

La tienta es, como sabemos, una sencilla prueba de bravura donde los detalles son lo importante. La fijeza, señal imprescindible de la bravura, la entrega, la codicia, son vitales, como también lo son el tipo, la reata y en última instancia, esa cualidad indefinible que es el ojo de la ganadera basado en su experiencia y, también, en su esperanza.
La ganadera Cristina Moratiel dirige la tienta desde el palco,
donde la acompaña Jesús Fernández, presidente de la UATM

Por eso las sensaciones del silencioso espectador no son las mismas que en una corrida en la plaza, donde se demuestra el acierto en la selección de casta y bravura. Es una prueba a cara o cruz para la vaca, donde se juega, literalmente, la vida, pero aquí las variables que condicionarán la aprobación no están completamente a la vista. La mayor acometividad de una, la mayor entrega de otra, la fuerza, la notable resistencia, el castigo recibido, el contraste entre la experta mano del matador y los titubeos de los novilleros que entran en liza para foguearse, son detalles que se aprecian desde el discreto tendido sin que puedas asegurar la decisión final, que queda en manos de la ganadera y su mayoral, sopesando variables que el aficionado no llega a conocer en toda su extensión.  


Barbera acude al caballo y mete la cabeza 
embistiendo a las telas de Luis MIguel Encabo

La charla con la ganadera, al calor del sol de otoño, completará la interesante información, acerca de las diez familias existentes en la ganadería, los diez o doce sementales que están padreando, la renovación de las madres cercana al 10% por temporada, la esperanza en la cruza con sementales de Pedraza de Yeltes y la confianza en la casta como el fundamento de la vacada, son tan relevantes como algunas de las que se quedan en el tintero, pues no se puede abarcar una ganadería en una visita.



Un privilegio contemplar la ganadería de Baltasar Ibán, un depósito de casta a las puertas de Madrid, protegida por la mole del monte Abantos y a la vista del Monasterio de El Escorial. La visita organizada por la Unión de Abonados y Aficionados Taurinos de Madrid (UATM), consistió en la tienta de las eralas Santanera y Barbera y un paseo en tractor por el prado donde pastan los utreros que forman la camada de toros de saca del año próximo.



Las dichosas fundas, económicamente necesarias. Los hierros en el costado izquierdo, costumbre debida a la ubicación de la manga de los corrales que obliga a ello. Las capas salpicadas tan inusuales en la ganadería hace unos años. Curiosidades que entretienen la visita tanto como el soleado día y las bellas panorámicas visuales. El amable recibimiento realza el espectáculo de la casta, fundamento mismo de las corridas de toros, sin el que todo lo anterior carecería de sentido.

Camarín recibió numerosos premios en 2016

Alberto Aguilar con Camarín

Sartenero lidiado por Serafín Marín 
en San Isidro de 2015

Mejicano, otro toro de ilustre reata,
embiste al caballo de picar en 2014

Reportaje fotográfico de Andrew Moore

viernes, 11 de noviembre de 2016

SUBALTERNOS QUE DIGNIFICAN LA FIESTA

La voz de los aficionados clama en el desierto del negocio taurino. Un reducto de fieles sigue pensando que el interés y la justificación de las corridas de toros pasa por la lidia de toros interesantes y que estos abundan en las ganaderías más exigentes, que se ven relegadas en las ferias y confinadas a toreros, en el mejor de los casos, confinados y especializados en ellas o simplemente a toreros de poca experiencia y menor proyección.

César del Puerto

David Adalid

Los aficionados tenemos predilección por los toros y faenas donde resalta la épica del toreo y consecuentemente, la ética de los toreros. A estos suelen ir dirigidos los premios, pero esta predilección no es acorde con la conformación del escalafón de toreros, ni con la valoración en la confección de los carteles.
Iván García

Miguel Martín

Juan Bernal

Este divorcio entre los gustos de los aficionados y el rumbo que siguen las corridas de toros, fue el tema que estuvo implícito en el coloquio que organizó la Unión de Abonados de Madrid, con los protagonistas de sus premios a los mejores toreros de plata de la feria de San Isidro, quienes fueron César del Puerto por su brega con las corridas de Baltasar Ibán y Saltillo, quien acudió acompañado por el matador Alberto Aguilar a cuya cuadrilla pertenece  y David Adalid por sus pares de banderillas en la corrida de Saltillo, única en la que actuó en San Isidro. Estaba invitado también el ganadero de Saltillo, José Joaquín Moreno Silva, en cuya corrida actuaron los banderilleros premiados.
El ganadero de Saltillo, José Joaquín Moreno Silva, y los toreros
David Adalid y César del Puerto junto a Jesús Fernández, 
presidente de la UAATM

Los llamados subalternos son una parte importante de la lidia, no sólo en su papel de eficaz ayuda al matador en preparar al toro para su faena, sino en hacerlo con arreglo a las reglas del arte o, sencillamente con profesionalidad, exposición y gusto.
Pedro Iturralde en 2015

Israel de Pedro


Cartel del coloquio en el Ateneo Orson Welles

Por eso es interesante este reconocimiento, tanto como el que el próximo viernes 18 de noviembre, hará el Ateneo Orson Welles a los picadores Pedro Iturralde e Israel de Pedro, dos exponentes de la recuperación de la suerte de varas como parte del espectáculo.
Curro Robles

Luis Carlos Aranda

Francisco Vallejo


La lidia debe ser un espectáculo completo o no será. La necesaria redefinición de sus reglas, en este convulso siglo XXI, pasa obligatoriamente por la casta del toro y la valoración del papel de todos los que intervienen en la lidia, y hay suficientes mimbres para hacer ese cesto, sólo se necesita voluntad por parte de los organizadores del espectáculo. Los aficionados ya están mostrando el camino.
José Manuel Montoliú

Fernando Sánchez

Juan Carlos Sánchez

Selección y reportaje fotográfico de Andrew Moore de la temporada 2016, salvo indicación en contrario

lunes, 17 de octubre de 2016

CASTA, FUERZA Y BRAVURA DE PALHA PARA CERRAR LA ÉPOCA CHOPERITA

Una gran y encastada corrida de Palha cierra la época Choperita en Las Ventas y nos deja buen sabor de boca para esperar la próxima temporada  
El último toro de la temporada fue muy bravo
.
A salvo de las corridas de este verano, a las que no he asistido, ha sido la mejor de la temporada, con tres toros encastados y bravos, que han apretado en el caballo y han sacado las vergüenzas de los picadores a la vista de todos.
Quita Sustos-375 arrancándose de bravo al caballo
desde el que Francisco Javier Sánchez recargaría y barrenaría
en dos varas sangrientas y sin ninguna belleza

Los toros Saltillo II-592, Saltillo I-587 y Quita sustos-375 (1º, 2º y 6º) han dado un gran espectáculo de casta, fuerza y bravura, por este orden, que es el que responde a mis preferencias. Los toros 3º y 5º fueron interesantes y el célebre Cardinillo-384, en el que tantas esperanzas decía tener depositadas el ganadero, resultó manso y descastado, cosas de la genética.
Saltillo I-587 castigado sin respeto a las reglas del arte
por Juan Francisco Peña

Una corrida de casta pone al descubierto las virtudes y carencias de la fiesta. Entre las virtudes las de los toreros, quienes no dieron un paso atrás, cada uno con su estilo. Ninguna pega que ponerles, aunque no hayan sido actuaciones que les sirvan para catapultarse en el escalafón, sino para mantener una imagen de torero duro y honrado.
Fernando Robleño cogido por Saltillo II-592
quien le daría una cornada envainada

Fernando Robleño quizá disminuido por la paliza que le dio el toro de salida, al ir a esperarlo de rodillas a los medios, no acabó de buscar el pitón contrario, por más que acabara la faena más centrado que la empezó.
Arturo Macías en el primer pase de una serie por la izquierda, 
con una buena colocación que perdía al ligar la serie

Arturo Macías ante un toro muy bravo, escondía la pierna al ligar, dejando una imagen excesivamente ligera para el gusto de los aficionados, por más que sea el estilo que marca el día a día de las corridas de figuras en ferias.
Alberto Aguilar toreando muy bien al natural
a Quita Sustos-375 que metía así la cabeza

Alberto Aguilar centrado con un toro muy bravo, dejó muletazos de buen gusto aunque supieran a poco y quizá no encontró el metraje de la faena, a la que le sobró la última serie.
Alberto Aguilar toreando con buen gusto al natural
a Quita Sustos-375

Los picadores están fuera del arte, perdido el orgullo de su torería, cumplen con su oficio de dejar al toro listo para la muleta, sin el menor atisbo de respeto por su profesión y gusto por la fiesta. Encuentros sanguinarios, recargando, barrenando para hacer la mayor sangría en el menor tiempo, sin citar al toro con majeza, agazapados esperando la embestida del animal parapetados en el caballo disfrazado de sofá, para tundirle sin misericordia por la casta y la bravura. Los picadores no matan al toro en el caballo, están matando la fiesta, tirando por la borda de su oficio, la belleza de la suerte de varas
Iván García que paró con eficacia y belleza a Quita Sustos-375
 a la salida de la última vara, lidiando en banderillas

Tampoco los matadores se lucieron poniendo a los toros en suerte, intentando pasar el trámite de la suerte de varas y confiando en que la carnicería desde el caballo fuera olvidada por sus tristes faenas. En un quite al último toro, el peón Iván García dejó al toro parado, como debía haber sido puesto en suerte para las varas, recibiendo una ovación que se prolongó durante la lidia de banderillas obligándole a saludar.
Saltillo II-592 llenando la plaza
con sus 535 Kg en la báscula

Fuerte ovación, como la que se llevaron los tres toros encastados en el arrastre, a los que en un exceso de remilgos, ni la afición pidió vuelta al ruedo con fuerza, ni el palco la premió. Sí dieron la vuelta al ruedo Robleño y Aguilar, como la podía haber dado Macías, pues era en reconocimiento de su satisfacción por haber salido enteros, sin volver la cara, más que en recuerdo de su arte.

El bonito y singular Cardinillo-384,
manso y descastado

Reportaje fotográfico de Andrew Moore