Centenario Joselito

martes, 24 de noviembre de 2020

EDITORIAL DEL NÚMERO EXTRA DE LA REVISTA TOROS DEDICADO AL CENTENARIO JOSELITO

 

La revista TOROS editada en Nîmes, decana internacional de la prensa taurina, ha dedicado su número extra de noviembre al Centenario Joselito.

Quiero agradecer a la revista TOROS y especialmente a los amigos Francis Fabre, director de la revista y Joel Bartolotti, director anterior y autor de una biografía de Gallito, la amabilidad de cederme el editorial de este número, que he tenido la enorme satisfacción y honor de escribir y que transcribo a continuación.

Revista TOROS nº 2.131-2.132 
Extra de noviembre 2020 dedicado a Gallito
Portada de Luis Francisco Esplá


CENTENARIO JOSELITO, UNA CONMEMORACIÓN NECESARIA

La conmemoración del centenario de la muerte de José Gómez Ortega, “Gallito” en los carteles y Joselito en la sociedad y la prensa de la época, ha estado marcada, como tantas otras actividades sociales, por la crisis del maldito coronavirus, que no ha permitido desarrollar muchas de las iniciativas previstas, aunque su lanzamiento hacía prever una gran aceptación en el ámbito taurino y se entrevió la posibilidad cierta de traspasar, el cada vez más reducido mundo de los toros.

Un grupo de autodenominados gallistas, nos lanzamos, el pasado verano, a difundir el centenario, cuya presentación se realizó en los coloquios que el Club Cocherito de Bilbao realiza durante la Semana Grande. La idea funcionó a modo de bola de nieve y fue recogiendo aportaciones de numerosos aficionados, que en muchos casos mantenían el recuerdo de quien fue llamado “el rey de los toreros”, además de encontrar una gran receptividad en empresas taurinas, instituciones públicas que en muchos casos tenían prevista la realización de algún tipo de actos e incluso toreros y ganaderos siempre dispuestos a participar en actos de aficionados. Los medios de comunicación taurinos acogieron el centenario como propio y se multiplicaron los artículos, reseñas y programas en prensa escrita, radio y TV, tanto en la televisión pública de España (Tendido Cero) como en el canal privado Toros.

El objetivo de la conmemoración era tanto el recuerdo y homenaje al gran torero que protagonizó junto con Juan Belmonte la llamada Edad de oro del toreo, como la búsqueda de espacios para la tauromaquia en la sociedad actual, a través de la recuperación del orgullo de quien, además de ser un gran renovador de las formas y estructuras del toreo, fue un personaje de gran relevancia social. Recuperar la memoria de Joselito, era en gran medida recuperar el orgullo de pertenecer al mundo de los toros. Un mundo plagado de virtudes y vicios, pero que en esencia defiende una concepción de la relación entre la naturaleza y la cultura, que es respetuosa con el medio ambiente, con los animales y su función social y que lleva al hombre a poner en riesgo su integridad para la realización de un espectáculo que, en sus expresiones más nobles, deviene en rito laico y creación artística.



Páginas de la revista TOROS
 con el editorial escrito en español y francés 
y el logo del Centenario Joselito realizado por Jerome Pradet

La iniciativa del Centenario caló en aficionados de todo el mundo taurino y cristalizó con la creación del bello logo que diseñó el gran artista francés Jerome Pradet y que, con gran generosidad, puso a disposición de quienes quisieran utilizarlo como signo de su adhesión al recuerdo de Gallito.

La presentación de la Agenda Taurina 2020 con cinco enjundiosos artículos dedicados a Joselito removió el interés y el LXIII Ciclo de conferencias de la Peña Taurina “Los de José y Juan”, con primeros espadas, entre ellos el anterior director de esta revista Joel Bartolotti, grandes conocedores y tratadistas de la historia, la técnica, el recuerdo e incluso la personalidad de Joselito, tuvo una gran repercusión.

Ahí, bruscamente se cortó la conmemoración. Los carteles de las primeras corridas de Madrid y de las Fallas de Valencia se editaron con el logo del Centenario, pero las corridas no llegaron a celebrarse. Actos, coloquios, presentaciones de revistas, numerosas corridas anunciadas con el logo, se suspendieron. Solo Valdemorillo en el mes de febrero celebró la feria en cuyo anuncio figuraba.

Numerosas publicaciones han centrado, como tenían previsto, sus artículos en el centenario, recogiendo interesantes análisis y numerosos hechos biográficos, empezando por TOROS que dedica este número al Centenario, tras abrir el fuego con el editorial del número de enero dando la bienvenida a L’Année Gallito. Se ha reeditado la magnífica biografía  de Paco Aguado. El año próximo, probablemente, se recuperarán los actos oficiales programados, tanto en Sevilla por la Hermandad de la Macarena que levantará una estatua de Joselito en Sevilla, como en Madrid con las exposiciones en Las Ventas. Más difícil será culminar el movimiento de lo que empezó a ser una “ola gallista”, que buscaba contribuir a recuperar socialmente la satisfacción de ser aficionado a través del recuerdo de la figura de Joselito.

El mundo de la tauromaquia, como el resto de la sociedad, se ha encontrado con un gran obstáculo de dimensiones desconocidas y de final incierto, en este año que se conmemoraba el centenario de la muerte de Joselito. Sería interesante y necesario que se utilizara este momento de crisis y parón, para repensar la deficiente organización y la menguante proyección de la tauromaquia actual.

El cierre del centenario de Joselito, que soñábamos que fuera una gran fiesta en la que nos felicitáramos por su repercusión social, debía ser un resumen de actos y recuerdos, pero lejos de lamentarnos, debemos convertirlo en un acto de esperanza en el futuro. Un futuro en el que la necesaria reorganización de los espectáculos taurinos y su proyección social, no se base solamente en las opiniones de los profesionales, sino tenga en cuenta también, las opiniones de los aficionados, “profesionales de la taquilla” a la que acudimos con harta frecuencia.

La figura histórica de Joselito puede ser una gran referencia, tanto por su trayectoria en los ruedos, tan diferente de las actuales, su compromiso con su profesión, a la que dedicó toda su vida y sus energías y sus aportaciones para la renovación y desarrollo del espectáculo y su difusión social. El ejemplo y análisis de su trayectoria vital y profesional y no la mera necrología, era el objetivo de la conmemoración y, por tanto, sigue vigente.

VIVA GALLITO.

 

Andrés de Miguel

Presidente de la Peña Taurina “Los de José y Juan”

jueves, 9 de julio de 2020

RIAZA EN LA REVISTA TOROS (NIMES)

Mi amigo Didier Claisse, ha publicado en el número 2.123 correspondiente al mes de julio de la revista TOROS, editada en Nimes y decana internacional de la prensa taurina, un artículo dedicado a Riaza, dentro de una serie dedicada a las ciudades taurinas.

La traducción es mía y sobre ella debe caer la culpa de los posibles errores.

Portada del nº 2.123 de la revista TOROS
Fotografía de Carmen Baudín
 

 

RIAZA

Didier Claisse

 

La historia que se cuenta a continuación no es banal y merece la pena darla a conocer. Es la de una recuperación, de una aventura llevada a cabo entre 2015 y 2019 que ha conseguido la mutación de una feria hacia la seriedad del ganado, la búsqueda de la casta y el respeto del tercio de varas.

Riaza es un pueblo de 2.100 habitantes en el este de la provincia de Segovia, una veintena de kilómetros después de pasar el puerto de Somosierra yendo desde Madrid. A una altura de 1.200 metros en el piedemonte de la Sierra de Ayllón, Riaza es desde hace tiempo, un pueblo de veraneo frecuentado por los madrileños. Nacida durante la reconquista, nació del repoblamiento de tierras conquistadas a los musulmanes al principio del siglo XII. La explotación forestal, la ganadería y un yacimiento de hierro favorecieron el desarrollo del enclave. En 1139, está integrado en el dominio eclesiástico por donación real y adquiere rápidamente el título de “villa”. En 1430, pasa a manos de la nobleza y finalmente la Constitución de Cádiz (“La Pepa” de 1812)  la hará dominio público.

Como es habitual en Castilla, la afición local está profundamente arraigada desde hace tiempo. Entre los vecinos hay numerosos corredores de encierros, algunos de ellos habituales en Pamplona. El recordado Víctor Barrio nació en Grajera a quince kilómetros de Riaza y fue una referencia en las actividades taurinas locales y habitual de los carteles de su feria. Las fiestas se celebran en septiembre, bajo la advocación de Nuestra Señora del Manto, patrona del pueblo (el día 8) y de la Virgen de Hontanares los dos domingos siguientes. Los toros ocupan toda la semana entre estos dos domingos. En una feria tipo (como la de 2019), se celebraron un festejo del Concurso Nacional de Recortadores, una novillada de rejones, clases prácticas para becerristas de las escuelas taurinas de Madrid y Salamanca, una becerrada para la peñas locales, abiertas a la participación foránea y finalmente el plato fuerte de las fiestas con la novillada picada y la corrida de toros que cierra el ciclo de fiestas. Todo con lleno en los tendidos. Es preciso añadir que los novillos y toros de las corridas son conducidos al corral en sendos encierros por las calles del pueblo. Estos encierros han sido declarados “Espectáculo Taurino Tradicional de Castilla y León” en 2008.


El artículo y las fotografías publicadas en la revista

Al igual que en Chinchón, desde hace decenios, los espectáculos tienen lugar en la Plaza Mayor, de forma oval, rodeada de casas con soportales, con el Ayuntamiento situado al oeste, cuyo balcón principal sirve de palco presidencial. Aún se pueden ver los hoyos destinados al montaje de la antigua plaza portátil, aunque la farola existente en el mismo centro de la plaza y que complicaba un poco la lidia desapareció en 1960. En 1994 fue inaugurada una nueva plaza portátil hecha a medida y con capacidad para 2.500 espectadores, propiedad del Ayuntamiento.

Hasta 2014, las cosas estaban en la línea habitual de la organización de la tauromaquia, gestionadas por la alcaldía, que delegaba en un organizador externo. El problema sobrevino en 2012 cuando este empresario desapareció con la caja en mitad de la feria, dejando una montaña de impagados y obligando al ayuntamiento a improvisar y contratar toreros distintos de los anunciados. El año siguiente, la feria estuvo a punto de suspenderse, porque los toreros anunciados se declararon en huelga exigiendo el pago de las deudas antes del paseíllo. En 2014, la calma previa a la tormenta, pues estas peripecias provocaron una sana reacción. No hubo un mago milagroso, solamente hombres y mujeres de buena voluntad y especialmente la conjunción de varias energías. La primera, la “Peña Taurina de Riaza” formada por aficionados serios con la infatigable actividad de su presidente José Miguel Gil, presidente también de los veterinarios taurinos de Segovia. La segunda, nuestro amigo Andrés de Miguel, actual presidente de la peña madrileña “Los de José y Juan” y socio de la de Riaza donde tiene una segunda residencia. A partir de 2015, subirá varias veces al palco como asesor presidencial y dará a conocer esta historia a través de su blog. Finalmente, la última pero no la menos importante, la alcaldesa Andrea Rico Berzal (PSOE) elegida en 2015, gran aficionada y de firme carácter. Estas tres voluntades confluyeron al tiempo que se creaba una nueva asociación “Toro de los mozos” para los espectáculos de aficionados.

En 2015 se forma un grupo presidido por la alcaldesa que va a elegir toros y novillos al Campo Charro (Torrealba). El resultado no fue extraordinario a pesar de la técnica desplegada por Juan del Álamo y el compromiso de Joselito Adame y Víctor Barrio quienes salieron a hombros. Pero en 2016 cambian las tornas con una soberbia corrida de José Escolar (Aguilar, Lamelas, Román) y una novillada de Baltasar Ibán (lidiada en homenaje a Víctor Barrio muerto en Julio en la plaza de toros de Teruel). De manera inhabitual, los doce bichos reseñados en el campo en mayo, fueron los lidiados en septiembre. Además, una reunión previa a las corridas con los matadores y sus cuadrillas, de Andrés de Miguel y el presidente de las corridas, contribuyó a recuperar la seriedad y la emoción del tercio de varas. Para 2017, repetición de la novillada de Baltasar Ibán y corrida de Cebada Gago (Chacón, Vicente, Moral). En 2018, novillada de La Quinta y corrida de José Escolar (Bolívar, Cortés, Leal). En 2019 las elecciones municipales devolvieron a la alcaldía al anterior regidor Benjamín Cerezo Hernández (PP) y la cuestión estribaba en saber si se seguiría la línea iniciada. Así fue con La Quinta que repitió en la novillada y Valdellán para la corrida.

He aquí como cuatro años de gestión sana y motivada han conseguido hacer de Riaza una referencia en el mapa de la tauromaquia seria y torista. No me queda espacio para seguir hablando de las jornadas y conferencias de la peña, de las once varas en un sola tarde (en plaza de 3ª categoría) o de la riqueza del patrimonio del lugar. ¡Id a Riaza!


jueves, 18 de junio de 2020

EL CLUB TAURINO OF LONDON CON EL CENTENARIO DE JOSELITO

El Club Taurino of London ha dedicado el nº 254 de su revista LA DIVISA, la más importante publicación periódica taurina en inglés, a un homenaje a José Gómez Ortega “Gallito” en los carteles y “Joselito” en la sociedad y la prensa de su época.

Este año 2020 que iba a estar cuajado de conmemoraciones de Joselito, ha quedado truncado por el maldito coronavirus, pero los aficionados siguen, seguimos, manteniendo el recuerdo del homenaje al rey de los toreros. Los aficionados británicos han participado con esta espléndida publicación, en la que han tenido la gentileza de publicar un artículo mío, con los motivos de dicha conmemoración.

Magnífica foto para la portada del número de abril-mayo 2020 de LA DIVISA,
recuperada de la revista NUEVO MUNDO de 21 de mayo de 1920

También sobre Joselito hay artículos de Bill Lyon, Roy Gittings, un recuerdo de Pepe Alameda, Joe Ortiz, editor de LA DIVISA, Tristan Wood y una magnífica selección gráfica de Jacob Plieth, se unen a los artículos y fotografías sobre temas de actualidad o recuerdos de Mark Rayner, presidente del Club, Andrew Moore, Jim Verner, Ivan Moseley, Peter Bell, Richard Gilroy, Félix Sánchez del Río y el mentado Jacob Plieth.

En estos difíciles momentos para la tauromaquia, la presencia y participación de los aficionados británicos con esta publicación de alta calidad, da motivos de esperanza para el futuro, en la universalidad de la corrida de toros.



Copia del artículo de LA DIVISA,
traducido por Joe Ortiz




sábado, 16 de mayo de 2020

EL TORERO CLÁSICO

El día que se cumple el centenario de la muerte ne Talvera de la Reina de José Gómez Ortega "Gallito", recupero un artículo publicado en mi columna diaria, durante la feria de San Isidro en los años 90, en el periódico DIARIO 16, en homenaje y recuerdo a Joselito el 16 de mayo de 1996.
Logotipo creado para la conmemoración del 
CENTENARIO JOSELITO, por Jerome Pradet

EL TORERO CLÁSICO

Impresionante el silencio, ese minuto corto, con la plaza puesta en pie para recordar el 76 aniversario de la muerte en Talavera de José Gómez Ortega, Gallito V, que pasó a la historia como Joselito, a quien se recuerda como el torero más completo, origen y justificación de la fiesta. Hay bastante testimonio gráfico y cinematográfico del toreo de Joselito en el que se ve la inspiración de su arte, siempre haciendo girar el toro a su alrededor, para romperle. Más difícil que entender su toreo parece que sería comprender cómo eran los toros que se toreaban en la época. No es fácil calibrar desde la perspectiva de los años 90 y el toro actual, la frase de Joselito: "Al toro hay que darle leña desde que sale de chiqueros".
Ahora que parecen dominar quienes quieren hacemos creer que el toro debe ser un dócil colaborador al que hay que molestar lo menos posible, no es fácil entender en los videos la casta de los toros de antes del peto en los caballos y la necesidad de ir rompiendo al toro para acortar las distancias con él y doblegarlo para conseguir meter la espada.
En fin, historias de diferente interpretación según el gusto y criterio de la época. Como bien dice el profesor Fontana, la historia se suele escribir para justificar el presente, no para entender el pasado. Miguel Rodríguez se unió al homenaje a Joselito el Gallo, llevando al toro hasta el caballo galleando. Precisamente a un toro de la estirpe de Graciliano Pérez Tabernero, que ha pasado a la pequeña historia de los toros como la vacada de 'Corchaito', el toro al que se le hizo la primera faena propiamente moderna, en la que Chicuelo le dio en el centro del anillo de la plaza de la calle de Alcalá hasta treinta y cinco naturales en varias series con la mano izquierda. De Joselito hasta la faena a 'Corchaito' el toreo pasó del clasicismo a la modernidad.

Artículo publicado en DIARIO 16, el 17 de mayo de 1996

Recorte con la columna original de DIARIO 16


miércoles, 15 de abril de 2020

ARRIEROS SOMOS. ANTONIO J. PRADEL ARGUMENTA LAS APORTACIONES DE GALLITO

La conmemoración del Centenario de Joselito provocó un curioso artículo de Santi Ortiz, en el que con evidente inoportunidad, pretendía negar la aportación de Joselito so pretexto de homenajear a Belmonte. El diario EL MUNDO, que lo acogió, publicó mi contestación https://www.elmundo.es/cultura/toros/2020/03/28/5e7f362c21efa099288b4607.html a la que siguió una réplica de Santi Ortiz con una argumentación con conocimiento propio de tercer año de abonado, en la que ni el insulto personal estaba excluido.

Entrando al fondo de la cuestión que planteaba, mientras que yo sólo aludía a la oportunidad, Antonio J. Pradel ha escrito la siguiente contestación que incluyo en este blog, dado que el diario EL MUNDO no ha considerado oportuna su publicación.

Arrieros somos
Antonio J. Pradel

Director de “Minotauro. Periódico de Toros y Toreros” 

Sin toros en primavera por este maldito covid-19, asisto estos días gratamente sorprendido a una interesantísima discusión que se ha establecido en las páginas de El Mundo en torno a las conmemoraciones del “Año Joselito” en este 2020, centenario de la trágica muerte del torero de Gelves en Talavera. Los protagonistas: el escritor Santi Ortiz y Andrés de Miguel, Presidente de la Peña Los de José y Juan.
Todo este debate comenzó a raíz de la publicación de un artículo de Santi Ortiz titulado “Hablar de Belmonte en el año de Gallito: contra el revisionismo gallista”. Parece que no está de acuerdo su autor con que a Gallito se le adjudique el adjetivo de “revolucionario”. Ese parece ser, a fin de cuentas, el meollo de toda esta polémica; según Ortiz: “ha venido abriéndose paso una corriente de revisionismo histórico que pretende otorgarle a Joselito un atributo del que carecía”. Para Santi Ortiz Joselito no fue un revolucionario de la tauromaquia.
Muy bien; puede que tenga razón, pero lo que habría que replantearse es si este aspecto (el de “revolucionario”) tiene realmente verdadera importancia para la historia del toreo; lo que habría que plantearse es si la “revolución” belmontina fue tan positiva para la posterior historia de la tauromaquia como quieren hacer ver los partidarios de Belmonte. ¿No es posible que en esa tauromaquia anacrónica de Gallito (“el toreo viejo”, según Ortiz) haya aspectos que se pasaron por alto y que deberían reivindicarse en la tauromaquia actual? Más allá de la pesadísima, vacua y estéril discusión sobre quién es el inventor del toreo en redondo, habría que preguntarse por otras cuestiones tanto o más trascendentales en el arte de torear. Las bizantinas discusiones entre los “expertos” aburren al más pintado.
En ciertos aspectos Belmonte acabó con el toreo; y esto no lo digo yo, esto lo reconocieron en su día belmontistas acérrimos como Manuel Machado, sin ir más lejos. Efectivamente, Belmonte hizo su revolución y el toreo empezó entonces su crisis, una crisis que se puede rastrear hasta nuestros días. Cambió los terrenos, en efecto, y como causante de esa revolución es admirable como torero y como artista; pero las consecuencias fueron desastrosas para el toreo, que se llenó de imitadores de las formas belmontinas sin ton ni son. Si Belmonte tuvo tanto seguidores y Joselito el Gallo no creó escuela habrá que replantearse cuál fue la razón: ¿No será que para los toreros en ciernes era mucho más fácil optar por la vía negativa de Belmonte en lugar de optar por la vía de Gallito? En efecto, estamos en tiempos de “revisionismo gallista”, ¿por qué este hecho les puede resultar molesto a algunos? Es algo que se me escapa por completo. En la Historia del Arte, por ejemplo, cada cierto tiempo los artistas bajan y suben su cotización en “la bolsa de valores”; ¿por qué no puede suceder lo mismo en la Historia de la Tauromaquia? ¿Acaso aquí los valores han de ser inamovibles?

Cuando el torero se mete en el terreno del toro (y ése es, principalmente, el único mérito de Belmonte) empieza el aficionado a aburrirse en los tendidos. ¿Qué sucede con la revolución belmontina? Lo explicaba a la perfección Manuel Machado en una entrevista publicada en El Ruedo en 1944: “Que cualquier novillero se mete en el terreno del toro porque Belmonte descubrió que se podía entrar en la zona vedada. Y ocurre que los toreros ya no pisan su terreno y, por tanto, se pierde la verdad, lo clásico… Porque lo difícil no es meterse entre los cuernos del toro y darle trescientos ocho pases, sino esperarle, embarcarlo, aguantarle y darle la salida. El toro, por su sitio; el torero por el suyo…”. Es decir, lo difícil de verdad es… como toreaba Joselito el Gallo (esperar, embarcar, aguantar, y darle la salida…, con arte y con gracia, claro está). Porque Gallito, aparte de todas las virtudes que se le cantan habitualmente como torero poderoso y largo, como científico del toreo, era un torero de arte. Es el único caso en la historia en que se han conciliado estas dos vías: la estética y la de mando y poder. No olvidemos lo que dijo El Guerra la primera vez que vio torear al pequeño de los Gallo: “Mu güeno, mu güeno…, pero es gitano”. Es decir, torero largo y poderoso, sí, pero también de arte, cosa que, por otra parte, al Guerra no acababa de convencerle en absoluto.
Belmonte fue genial en lo suyo, esto es indiscutible, único e irrepetible en la interpretación de un toreo personal e intransferible. Torero corto, muy corto, condicionado por un físico que en principio no le ayudaba a dominar al toro en absoluto. Al comienzo de su carrera como matador, frente al poderío de Joselito, hubos muchos que se decantaron por “el pobrecito Belmonte” porque daba pena verlo desamparado delante de aquellos torazos; claro, la emoción venía de que salía vivo del intento después de pasárselos muy cerca. Debido a todas sus carencias y limitaciones, el Pasmo de Triana tuvo que “inventarse”, o mejor dicho “descubrir” (como le confesó a Luis Bollaín) otra forma de torear para poder medirse con Gallito. Y, en efecto, encontró su forma de aguantar el arreón. El peor defecto de Belmonte, sus seguidores, la pléyade de imitadores; aquellos que sin tener sus mismas limitaciones se empeñaron en seguir sus formas porque así asustaban y enardecían al público. Belmonte fue el torero tremendista de su época y acabó imponiendo un canon porque emocionaba a los públicos que sabían menos de toros.

En cuanto al tan traído y llevado temple…, tampoco se sostiene que sea Belmonte el que descubre el temple, puesto que en verdad es el toro el que templa. Ya lo reconoció así el propio genio de Triana: “Yo descubrí el temple el año de la glosopeda”.
Mientras tanto, la otra vía, la del clasicismo en el toreo, quedó muerta en Talavera. En este año de “revisionismo gallista”, lo que pretendemos reivindicar los partidarios de esta otra vía es que Joselito no tuvo oportunidad de explicar en profundidad su tauromaquia, como sí tuvo ocasión de hacer Belmonte cuando volvió a los ruedos en los años ‘30. Recordemos que Gallito muere con 25 años recién cumplidos, y en ese tiempo se consagró como el torero más importante y trascendental que ha existido nunca para la posterior historia de la tauromaquia. ¡Belmontistas del mundo, pueden quedarse ustedes con el adjetivo de “revolucionario” para su ídolo! Revolucionario fue el Espartero en la época de Guerrita, revolucionario fue Manolete en la época de Pepe Luis, revolucionario fue el Cordobés en la época de Antonio Bienvenida, revolucionario fue Paco Ojeda en los mejores años de Antoñete, revolucionario ha sido José Tomás mientras Morante de la Puebla elevaba al toreo a sus cotas más altas de calidad artística. En fin, allá cada cual con sus filias y sus fobias…, pero nadie tiene la verdad absoluta.
 “Lo que más trabajo cuesta ante los toros es quedarse quieto”, escribe Santi Ortiz. Pues si esto es así, entonces, ni gallistas ni belmontistas, hagámosle un monumento al torero que más quieto se ha quedado en toda la historia, el torero más revolucionario que han visto los siglos: ¡Don Tancredo!
 “Estamos asistiendo a una sistemática y flagrante tergiversación de la historia”, se queja Santi Ortiz en su artículo. No obstante, sería conveniente no olvidar que en materia de estética (si consideramos a la tauromaquia como una de las Bellas Artes), esto de “la verdad histórica” habría que ponerlo en cuarentena (como estamos ahora mismo nosotros enclaustrados en nuestras casas debido al maldito virus). ¿Quién es el artista más trascendental en el siglo XX, Pablo Picasso o Marcel Duchamp? ¿Quién revolucionó el cante flamenco en la misma época de Joselito y Belmonte, Don Antonio Chacón o Manuel Torre? ¿Quién es aquí el “revolucionario” de verdad? Planteémonos esta misma pregunta en relación a Joselito y Belmonte y nos daremos cuenta de que el asunto no es tan grave como le parece a Ortiz, puesto que estas discusiones no dejan de ser bastante infantiles e intrascendentes: ¿A quién quieres más, a papá o a mamá?

En su respuesta al artículo escrito por Andrés de Miguel, y que lleva por título “Aclaración a la polémica del revisionismo gallista: No vistan a José con prendas que no son suyas”, Santi Ortiz ahonda en sus disquisiciones sobre el toreo en redondo e introduce una cuestión fundamental, a mi modesto entender: la literatura. Escribe Ortiz: “Ese es otro de los caballos de batalla del revisionismo militante, que trata a Belmonte como si fuera producto de la literatura y no al revés. Cansados estamos de escuchar la influencia del libro de Chaves Nogales para elevar a Belmonte al mito en que se convirtió, sin que nadie señale que la obra fue escrita en 1935; esto es: el año en que Belmonte cuelga los trastos definitivamente, después de haber escrito a sangre, arte y fuego, por más de tres lustros su historia de alamares. Si la percha literaria del pobre Gallito no tenía la envergadura de la de Belmonte, ni José ni Juan tenían la culpa. Cada uno tenía su personalidad y su misterio y, a través de ellos, inspiraban en distinto grado a escritores, intelectuales y periodistas”. En efecto, y Belmonte “inspiró” a Chaves Nogales como personaje, ya que no lo podía hacer como torero, puesto que el gran escritor sevillano no era aficionado a los toros, es más, al parecer nunca fue a una sola corrida. Tenemos, por tanto, a Belmonte como protagonista del libro más influyente en la historia de la tauromaquia; un libro escrito por alguien que… no sabía de toros ni le gustaban los toros. Y por aclarar algo a los nuevos aficionados que se aproximen a la tauromaquia a través del “Belmonte” de Chaves Nogales; es un libro magnífico, sin duda alguna, una novela extraordinariamente sugestiva, pero en lo relativo al toreo, en lo que tiene que ver con la tauromaquia, se puede considerar un auténtico camelo. Eso sí, muy inspirador.

Según Ortiz, Gallito no tenía ni de lejos la percha literaria que tenía Belmonte. ¿Y esto hace a Belmonte necesariamente mejor torero? Lo que tenía Belmonte era amigos intelectuales, eso sí, pero lo de la percha literaria, más allá del libro de Chaves Nogales, no aparece por ninguna parte. Salvo escasísimas excepciones (Blasco Ibáñez, Henry de Montherlant, José Bergamín, Michel Leiris, Hemingway y muy poquito más), la literatura taurina no se puede considerar de gran calidad. La gran novela del toreo está todavía por escribirse y sólo Gallito podría ser su protagonista principal. No es que Joselito no tenga percha literaria, no es eso; es que todavía no ha habido ningún escritor capacitado para hacerse cargo de este personaje.
Confieso que yo empecé a sospechar de la historia oficial impuesta por el belmontismo militante (representa aquí magníficamente por Santi Ortiz) cuando en algunas entrevistas Rafael de Paula, que se crio como torero a los pechos de Belmonte, decía cosas como esta: «“… el más grande, porque tenía o poseía las mejores condiciones de todos, sobre todos los demás, Joselito el Gallo. Ése es el mejor torero que ha parido madre de todos los tiempos. Ése es mi conocimiento y a la conclusión que llego”. Y tiene argumentos, “en plural”, para sostenerlo. Cuenta una anécdota. En una tertulia, se acercó a Andrés Martínez de León. “Yo sabía lo gran pintor que era. Le dije, don Andrés, ¿me puede decir cómo eran Joselito y Belmonte? Mira, chaval, me dijo, a Belmonte lo entendías tú como todo el mundo. A Joselito no. Belmonte era humano y Joselito no, de otra especie». (ABC, 12/09/2010). ¿Necesita el lector aficionado a los toros más percha literaria que esta para convencerse?
Si tiene el lector paciencia, puede ver también este video en Youtube a partir del minuto 54:00 https://www.youtube.com/watch?v=ax8xKww--BA donde Rafael de Paula argumenta a su manera la mixtificación que, como torero, ha sufrido la figura de Juan Belmonte hasta convertirse en un tópico: (min. 57:30) “Eso de la quietud…, eso es totalmente incierto. Una mente normal tiene que entenderlo porque está tan claro como el agua. En esa primera época de Belmonte, ese toro, esa cara, esa altura, ese sentido…, era imposible, imposible. Belmonte se quedaba quieto cuando salía uno, de higos a brevas; era como encontrar una aguja en un pajar (…) Belmonte no se quedaba quieto, porque era imposible”.

En cualquier caso, lo más interesante de toda esta polémica es que sigue viva después de un siglo. Y me recuerda a una sabrosísima anécdota que contaba Gallito en una entrevista con El Caballero Audaz. Todos nosotros (gallistas y belmontistas) somos como estos arrieros gaditanos; en una ocasión, yendo Joselito a torear a Jerez, tuvieron que parar en una tienda de vinos:
“Al lado del sitio donde nosotros tomamos asiento había un grupo de arrieros. Dos de ellos estaban empeñados en una discusión sobre si Belmonte era mejor torero que yo, o yo mejor que Belmonte ¡Tonterías! Ninguno del grupo ni de la tienda me conoció, puesto que siguieron discutiendo acaloradamente. Yo escuchaba en silencio. Chico, aquellos hombres se iban a matar por nosotros… Al fin, el partidario de Belmonte, dirigiéndose a mí, me dijo:—No sabe este tío una patata de toros… ¿Usted ve qué tonterías dice? Que si Gallito es el mejor torero, que si pone las banderillas como Dios, que toma a los toros de muleta como la Virgen… Vamos a ver, señorito, ¿usted es aficionado? 
—Regular—contesté yo.
—Pero, ¿usted habrá visto torear a esos dos nenes?
—Alguna vez…
—Y, ¿used irá a las corridas de mañana y pasado?
—A eso voy a Jerez.
—Luego, sabe usted lo que se trae entre manos... Pues dé usted su opinión. ¿Qué torero le gusta más a usted, Gallito o Belmonte?Miré al gallista, que me observaba fijamente, y aunque con un poco de temor, exclamé:
—¡Hombre…, a mí me gusta más Belmonte, la verdad!El partidario mío saltó como un tigre, y dando un puñetazo en la mesa, gritó:
—Used lo que es, es un pollo de pan pringao, que no ha visto los toros más que en chuletas… ¡Así está la afición!
—Pero, ¿usted ha visto torear a Gallito?—le interrogue.
—No señor —me contestó— ni a Belmonte tampoco; me pasa lo mismo que a éste; pero, por lo que cuenta mi amo, ese Gallito hace lo que nadie.
Yo no pude contener la risa. Dos hombres que discutían y estaban a punto de pegarse por dos toreros que no habían visto torear.
—Miren ustedes —les dije dándoles un billete de cinco duros.
—Ahí va eso para que vayan los dos juntos a las corridas de Feria, y allí, sobre el tendido, se pongan ustedes de acuerdo sobre cuál es el mejor… Pasado mañana, a esta misma hora, pasaré yo por aquí, y ya veremos si me da usted la razón —le dije al gallista—. Belmonte le gustará a usted más.
Excuso decir la alegría de aquellos dos hombres…Despachamos aquellas dos corridas, en las cuales tanto Belmonte como yo quedamos bien, ¡bien! Cuando a los dos días llegué al ventorro, estaban los dos arrieros esperándome.
—¿Qué tal? —les pregunté sin apearme del auto.
—Vaya un guasón que está hecho usted, hijo de mi alma —gritó el gallista—; ahora soy todavía más gallista que el Papa: y lo malo es que no tengo ya con quien discutir, porque éste se ha venido a mi bando…"


En resumen: más de un siglo después seguimos en las mismas; sigue habiendo partidarios de Joselito y Belmonte que NO hemos visto torear a los dos colosos. Hablamos de oídas, es verdad, pero no por ello la polémica deja de tener interés y, lo que es mas importante, no por ello deja de ser una polémica completamente actual. El tópico dice que la tauromaquia moderna surge a partir de la simbiosis entre Gallito y Belmonte, algo que también cabría poner en entredicho. Joselito sí tenía capacidad para asimilar las aportaciones de Belmonte, como así hizo entre 1915 y 1920; por el contrario, Belmonte no tenía capacidad (ni física ni técnica) para asimilar la extensísima tauromaquia de José. De cualquier forma, esto es sólo una impresión muy particular expuesta aquí de cara a seguir ahondando un poco más en el debate.
Para terminar, me gustaría remitirme a unas palabras de Andrés de Miguel extraídas en su respuesta al primer artículo de Santi Ortiz. En “‘A mí no me engañan’: conmemoramos a Gallito sin negar a Belmonte”, Andrés de Miguel escribe: “Joselito es el torero que encarna la evolución del toreo, el torero lógico, el que hace faenas a todos los toros y encarna la perfección, la belleza, lo apolíneo. Juan es el torero que sorprende, innovador, el torero mágico, que encarna lo incomprensible, lo inefable, el exceso, lo dionisíaco”. Y a continuación cita a Nietzsche para concluir: “Mucho es lo que habremos ganado para la ciencia estética cuando hayamos llegado no sólo a la intelección lógica, sino a la seguridad inmediata de la intuición de que el desarrollo del arte está ligado a la duplicidad de lo apolíneo y de lo dionisíaco”.
Pues eso, más Nietzsche y menos Corrochano. Aunque hay que advertir que Joselito fue más dionisíaco de lo que nos puede parecer en un primer momento, y Belmonte también tenía sus dosis apolíneas. Si queremos abrir los caminos para una visión más amplia de la tauromaquia como fenómeno estético de primer orden (y este trabajo está todavía por hacerse) deberemos los aficionados ampliar nuestras miras de cara a escribir una nueva estética de la tauromaquia. En este sentido, el constante ejercicio de “revisionismo” no sólo es deseable, sino absolutamente necesario. En materia de estética no hay una verdad única e indiscutible, y la revisión de verdades tenidas como inamovibles resulta fundamental para una hermenéutica de la tauromaquia que nos abra nuevas vías de investigación y goce estético. De lo mejor que le ha podido pasar a la tauromaquia en los últimos tiempos es que Morante haya decido revisar “El arte de birlibirloque” de José Bergamín. A Santi Ortiz, sin embargo, esta lectura que hace el de La puebla le parece “escurrir el bulto”; insisto, cada quien cultiva a su antojo sus filias y sus fobias, pero esto no da derecho a pontificar en torno a supuestas verdades absolutas. Les recomiendo que vuelvan a leer el libro de Bergamín con cuidado; después de hacerlo, si les parece bien, volvemos a discutir sobre el tópico de la “percha literaria” de uno y otro torero.

Dibujos de Ricardo Marín


viernes, 13 de marzo de 2020

LOS DE JOSÉ Y JUAN EN EL CLUB TAURIN DE PARIS, EN EL CENTENARIO JOSELITO

Invitado por el Club Taurin de Paris, para hablar de la conmemoración del Centenario de la muerte de Joselito, mi intervención, además de hacer una somera presentación de la Peña Taurina “Los de José y Juan”, trató acerca de la importancia de su actitud de Joselito en la adecuación, organización y difusión de las corridas de toros. En el coloquio posterior hablamos de la perspectiva del toreo clásico y del papel de Gallito en su desarrollo, además de las características históricas del público de Madrid.
El argumento de la charla fue traducido al francés por Georges Marcillac y Araceli Guillaume-Alonso estuvo siempre al quite de mi modesto conocimiento del idioma francés.
Salvados por unas horas del aumento de las medidas de seguridad por el coronavirus, el Centenario Gallito estuvo también presente entre los magníficos aficionados del prestigioso Club Taurin de Paris. Al coloquio asistieron más de 50 aficionados entre los que estaba el filósofo Francis Wolff, Patrick Guillaume, Emmanuel Burlet "Manolo" y Chantal de Blignieres, nieta del Vizconde de La Casiniere, quien fue socio de Los de José y Juan y del Club Taurin de Paris, condición que también compartieron Claude Popelin y actualmente François Zumbiehl.

Un momento del coloquio.
En la mesa con Jean-Pierre Hédoin, presidente del Club
y Araceli Guillaume-Alonso, catedrática de la Sorbonne

Este es el texto resumen de mi intervención

La Peña Taurina Los de José y Juan de la que soy presidente, está fundada en 1951 y  tiene por objetivo la defensa del toreo clásico que se fija en la llamada Edad de oro del toreo, durante la que tuvo lugar la competencia en los ruedos entre dos toreros tan distintos y tan importantes que han marcado la evolución del toreo posterior a ellos.
La Peña siempre ha tenido una perspectiva intelectual y cultural en la defensa de la tauromaquia como corresponde  a sus fundadores entre los que puedo nombrar a Adolfo y Luis Bollaín, autores de libros importantes como El Toreo u Hoy se torea peor que nunca o Luis Fernández Salcedo autor de los imprescindibles Cuentos del viejo mayoral. Actualmente forman parte de los 50 socios que somos, cuyo número no se puede superar, Andrés Amorós, gran ensayista y crítico taurino y el conocido por todos ustedes François Zumbiehl.
Portadilla del texto de la conferencia

Joselito y Belmonte representan el clasicismo desde dos perspectivas distintas. Joselito es el torero que encarna la evolución del toreo, el torero lógico, el que hace faenas a todos los toros y encarna la perfección, la belleza, lo apolíneo. Juan es el torero que sorprende, innovador, el torero mágico, que encarna lo incomprensible, lo inefable, el exceso, lo dionisíaco.
Este año 2020 conmemoramos el centenario de la muerte de Joselito en Talavera de la Reina y de él vamos a hablar.
Sé que hay grandes aficionados que conocen bien la importancia de Joselito y su papel en la historia, pero supongo que habrá algunos que les guste profundizar en ese conocimiento. Por ello mi propuesta en esta charla sería que realizáramos, entre todos, un gran cuadro con su vida, sus aportaciones al toreo y su importancia actual. Yo haré un esbozo de su figura con las ideas que creo más importantes y luego con las aportaciones de todos vamos rellenando ese gran cuadro.
El texto de la conferencia Pag.2 

Antes de hablar de sus aportaciones me interesa comentar que es un torero de dinastía. Su padre Fernando Gómez El Gallo, comenzó de banderillero en la época de Lagartijo y Frascuelo con quienes alternó a gran nivel después de tomar la alternativa. Llevó en su propia cuadrilla a Guerrita, lo que da idea de su importancia. Su hermano Rafael El Gallo, el Divino calvo, fue el gran torero mágico de la historia, su otro hermano Fernando, también torero, fue un gran Think Tank taurino que inventaba suertes e innovaciones, de quien aprendió mucho Joselito. Sus tres hermanas se casaron con toreros, Martín Vázquez, Sánchez Mejías y El Cuco.
Joselito sólo se dedica al toreo y desde sus inicios es saludado como un grande del toreo, agrada como becerrista, sorprende como novillero y es saludado como gran torero desde su misma alternativa el 28 de septiembre de 1912 y cuya consagración definitiva será el 3 de julio de 1914 en la corrida de los 7 toros de Martínez en Madrid.
Es importante reseñar que Joselito es muy joven. Toma la alternativa con 17 años y muere con 25. La temprana edad ayuda a valorar su importancia.
El texto de la conferencia Pag 3

Voy a centrar su importancia en tres temas principales:
·        Ve la necesidad de mejorar el espectáculo, que se va orientando hacia una mayor importancia de las faenas de muleta, e influye en la selección del ganado hacia una bravura más depurada que dure más en la faena de muleta. Para ello organiza de una manera más racional la selección de la bravura.
·        Impulsa la creación de las plazas monumentales. Amplia El Sport de Barcelona y la convierte en la Monumental, crea la Monumental de Sevilla e inicia las gestiones de Las Ventas. Estas plazas no sólo aumentan la cantidad de gente sino que amplían la base social de los asistentes a las corridas, que se ponen al alcance de todos. El impacto de la Monumental de Sevilla hay que entenderlo sabiendo que tiene 24.000 localidades en una ciudad que en 1918 no llega a los 200.000 habitantes.
·        Da una gran importancia a los nuevos medios de difusión, en especial al naciente cinematógrafo. Joselito grabó su alternativa, su confirmación, la corrida de Martínez, otra de seis toros de Contreras en Valencia y numerosas faenas en Madrid, Sevilla, Zaragoza, Barcelona y más sitios. Prácticamente si contamos todos los minutos grabados en cine de toros desde la llegada de Alexander Promio, enviado de Lumiere Freres a España en 1896, hasta  la guerra Civil, la mitad de lo grabado es de Joselito. Entendió la importancia de los nuevos medios de comunicación en la difusión de las corridas de toros.
El texto de la conferencia Pag 4

En resumen un hombre joven, torero de dinastía que supo mejorar la calidad del espectáculo, amplió la base social de sus asistentes y gestionó los medios de comunicación adecuados para difundirla.
En definitiva difundió de una manera adecuada a la sociedad de su tiempo un espectáculo abierto a las mayorías sociales.
Este es, sin duda, el motivo por el que debemos conmemorar el centenario de la muerte de José Gómez Ortega “Gallito” en la plaza de Talavera de la Reina, porque fue capaz de elevar el arte de torear a la cumbre del clasicismo, como base para la renovación, consolidación y difusión de las corridas de toros. Todo ello con el completo compromiso personal con su arte, que le condujo, de manera sorprendente para sus seguidores, a su propia muerte en el ruedo.
Por eso conmemoramos su centenario.

miércoles, 4 de marzo de 2020

NUEVOS CARTELES CON EL CENTENARIO JOSELITO

El Centenario Joselito está lanzado y se siguen sumando numerosos lugares que utilizan los logos de Jerome Pradet como señal de adhesión a la Conmemoración.
Cartel del inicio de temporada en Las Ventas

Pregón en El Puerto de Santa María

Jornadas taurinas en Villaseca de la Sagra

Coloquios del Club Cocherito de Bilbao

Coloquios de la Peña Antoñete del Club Matador


Cartel de la feria de Villaseca de la Sagra

Feria de Guadalajara

Jueves taurinos del Club Taurino de Pamplona

Semana cultural de El Trapío, Toledo

Me encanta especialmente, que hayan utilizado la fotografía de Gallito en la puerta del Hotel Castilla de Toledo, el 19 de agosto de 1916, para ilustrar la Semana Cultural Taurina de Toledo

Semana cultural de Tomelloso

La Hermandad de la Macarena presenta su 
imagen para el Centenario Joselito el Gallo