Centenario Joselito

jueves, 23 de enero de 2020

FRANÇOIS ZUMBIEHL ESCRIBE AL DEFENSOR DEL LECTOR DEL DIARIO EL PAÍS


François Zumbiehl me ha hecho llegar esta misiva que ha enviado al Defensor del lector del diario EL PAÍS, donde tras la desaparición del programa Los toros en la Cadena SER, puede peligrar la sección de toros. Parece ser que dicho Defensor del lector recibe numerosas cartas y mensajes pidiendo la desaparición de la información taurina en su diario y no sería mala idea que recibiera también mensajes pidiendo su mantenimiento. Os animo a ello con su ejemplo. 
La dirección mail es defensor@elpais.es

Queridos amigos,

Me permito mandarles copia del correo que he dirigido al Defensor del Lector en El País. Aunque los análisis que se encuentran en la sección de toros pueden ser a veces discutidos me parece altamente significativo que este periódico mantenga unas páginas taurinas en la sección de Cultura. Resulta, según ha confesado el propio Defensor del Lector, que son innumerables cada día los correos airados de los antitaurinos para protestar contra estas páginas y ausentes los comentarios de los aficionados. Por eso he querido reaccionar. Es, como decimos en Francia, "une bouteille à la mer". Ojalá esta botella llegue a tierra y, tal vez, lleguen otras. 
Un abrazo
François Zumbiehl

 A la atención del Defensor del Lector
  
 Muy estimado Señor,

Soy francés, antropólogo y muy aficionado a los toros. Leo a diario El País y lo compro cada vez que viajo a España. Tengo un especial interés para la sección de toros por su valor cultural y por la calidad de los análisis sobre la actualidad taurina que ahí se encuentran. Sé de muchos colegas universitarios, españoles y franceses, que sienten el mismo interés. Aunque la cultura taurina fuese minoritaria en el conjunto de la sociedad, y aunque muchos no la entiendan, por ser una cultura con valores y sentimientos indiscutibles debe ser tratada y respetada como se hace en este prestigioso periódico, de conformidad a lo establecido por las convenciones de la Unesco sobre la protección de la diversidad de las expresiones culturales y de los patrimonios culturales inmateriales. 
Un cordial saludo
François Zumbiehl

jueves, 16 de enero de 2020

ADHESIONES AL CENTENARIO JOSELITO


La conmemoración del Centenario Joselito está calando entre numerosos aficionados y asociaciones taurinas.
La Unión de Federaciones Taurinas de Aficionados de España (UFTAE) y la Federación Taurina de la Comunidad de Madrid (FTCM) que preside Jorge Fajardo ha incluido el logo del centenario en todos los comunicados y publicaciones que realiza para sus asociados y aficionados en general.

Manuel Durán en la Peña Antoñete

La Asociación El Toro de Madrid la utiliza en el anuncio de sus conferencias de los jueves 16, 23 y 30 de este mes de enero, en el restaurante Puerta Grande.
La Unión de Abonados y Aficionados Taurinos de Madrid la incluye en el anuncio de su Ciclo anual “Diálogos desde la Unión que tendrá lugar los sábados 11, 18 y 25 de enero en Las Ventas.
Felicitación Gallista del Ateneo Orson Welles

El Ateneo Orson Welles madrugó para felicitar las fiestas con el logo, al igual que la Peña Taurina “Los de José y Juan”
La Peña “Las Majas de Goya” también imprime el logo del Centenario en su invitación a la conferencia del domingo 19 en Las Ventas.
Membretes de la UFTAE y FTCM 
e invitación de su peña federada Las Majas de Goya

El Espacio Cultural Taurino y Flamenco de Sol y Oro de El Puerto de Santa María está preparando actos y exposiciones dedicadas al torero durante los meses de julio y agosto y en todos sus carteles anunciadores incluye el logo.
De Sol y Oro. 
El logo llega a El Puerto de Santa María

El Ayuntamiento de esta ciudad considera, según las palabras de su concejal de Cultura, que la ciudad está en deuda con quien pronunció la célebre frase “Quien no ha visto toros en El Puerto, no sabe lo que es un día de toros” tan importante para difundir el ambiente festivo de El Puerto de Santa María, por lo que el cartel anunciador de la feria estará inspirado en su figura.
Los Diálogos desde la Unión
de la UAATM

La revista digital Al Toro México se une a la conmemoración con un artículo acerca del “Rey de los toreros” en el que incluye el logo.
La Peña Taurina Antoñete tendrá todos los meses hasta el verano, en el Club Matador, una conferencia dedicada a Gallito. En este mes de enero será el lunes 27 y el conferenciante será Manuel Durán que hablará de “La fotografía taurina en la Edad de oro de la Tauromaquia con el foco puesto en Joselito El Gallo”, en cuyo cartel anunciador está el logo del Centenario que también difunde a través de su revista en papel MINOTAURO.
Las Tertulias invernales de El Toro con el logo

En las RRSS la cuenta @100_joselito y el hagstag #️ 100 joselito tienen una gran actividad y entre los blogs el veterano gallista La gracia toreadora, y la web Losde José y Juan se han unido a Toro, torero y afición y a este Adiós Madrid, llevando a su portada el logo.
El erudito  José María Sotomayor ha publicado en el boletín digital de la FTCM un trabajo acerca de Joselito y Rodolfo Gaona que está encabezado por el logo del Centenario.
He reseñado las iniciativas que han utilizado el logo del Centenario y a estas hay que añadir la difusión en prensa de los diarios ABC, El Mundo, El País, El Correo de Andalucía que está dedicando atención al centenario y a los actos que se van a realizar.
Esto se mueve y no ha hecho más que empezar.

PS Una vez terminada de escribir esta entrada siguen llegándome iniciativas que reseño a continuación.
Cartel de la plaza Jorge "El Ranchero" Aguilar de Tlaxcala dedica el cartel de anuncio de dos festejos en el mes de febrero, a Gallito.
La Asociación El Toro de Madrid ha impreso el logo del Centenario como mosca de su video homenaje a El Cid que tendrá lugar el jueves 16 de enero.
El Círculo Taurino de Córdoba anuncia la conferencia de Salvador Giménez el próximo 23 de enero, que lleva por título "Gallito ¿Último torero antiguo o primero moderno?" El anuncio esta ilustrado con el logo del Centenario.
Repito. Esto no ha hecho más que empezar.
El Centenario Joselito llega a México
El cartel de la plaza Jorge "El Ranchero" Aguilar
está dedicado a la figura de Gallito e incluye el logo del Centenario

El Círculo Taurino de Córdoba  anuncia 
la ponencia de Salvador Giménez



martes, 14 de enero de 2020

JOSELITO AL NATURAL


Este artículo de Rafael Cabrera, forma parte de la colección de trabajos acerca de Gallito publicados en la Agenda Taurina 2020, que ha sido la primera publicación dedicada a la conmemoración del Centenario Joselito.

Al natural. Con la muleta en la zurda y la espada en la diestra. No pretendemos hacer una semblanza de José Gómez Ortega, sino analizar uno de los elementos indispensables de su toreo, de su técnica y de su arte: el pase natural de Joselito. Y lo hacemos por varias razones, entre las que destacan, sin duda, que se trata de la suerte fundamental, obligatoria, indispensable de la tauromaquia con la franela, en el último tercio, y porque Gallito chico, o como quieran ustedes titularle, fue también en ello un verdadero precursor de lo que habría de venir más tarde y consagrarse con otro diestro sevillano, Manuel Jiménez Chicuelo.
El natural, que ya viene definido así desde las más primitivas tauromaquias a pie, sufrió, lógicamente, toda una evolución desde el siglo XVIII hasta los días de José. Juan, el revolucionario del momento, le imprimió su propia esencia, su carácter, su obligado patetismo, la emoción que requería por quedarse, fundamentalmente, inmóvil ante la acometida de la res. De ahí también bebería el sabio joven de Gelves para perfeccionar su estilo. No por nada Joselito ha sido uno de los toreros más capaces e inteligentes de la historia taurómaca. No podía escapársele que el público, que rugía con las grandes faenas –aunque notablemente desiguales- de Belmonte, requería quietud, mayor estatismo y reposo en la faena de muleta, pasarse el toro más cerca del cuerpo sin  movimiento de pies.
Pero al contrario del Juan de esos años, que toreaba en ochos, ligando el natural al de pecho aliviador –aunque se pasase los toros muy cerca-, José supo encontrar la clave de la faena contemporánea, aunque quizá no fuese muy consciente de ello. La ligazón de naturales para el toreo en redondo. Ese toreo que obligaba más a las reses, pero que también requería otro tipo de antagonista, que va transformándose en la edad áurea de la tauromaquia. Ya no se solicitará un toro fiero, brutalmente poderoso, acometedor una y cien veces a los del castoreño, criado solamente para la suerte de varas, sino que va pidiéndose un animal que cumpla en todos los tercios y que tenga movilidad, de forma preferente, en el último. Así, los nuevos astros de la torería podrán pasárselos por las femorales, imprimiendo con ello, quizá la misma pero diferente emoción en el trasteo de muleta, pero sin duda mayor componente estético al muletear.
La emoción de la arrancada inesperada, del tornillazo brusco, de la incertidumbre en la embestida, del sentido adquirido durante la lidia, se va transformando hacia la que se genera en la quietud del diestro, el pasárselo más cerca que nunca. La nobleza en la embestida se buscará como antaño se buscaba el poder y la fiereza frente al caballo. Nunca tanto, como hasta ese momento, el protagonismo del espectáculo había recaído en el diestro, desplazando al animal a un segundo plano. No basta ya con someter al toro, poderlo para que cuadre y pueda ejecutarse con seguridad la suerte suprema; es preciso que ese dominio cuaje en un trasteo, en un jugueteo –lo más festivo posible- con el toro, que también lo someta a la férrea voluntad del matador, que éste permanezca impávido ante sus embestidas, conduciéndolas y manejándolas a su antojo. Muleteo, además, de mayor mérito y de más notable castigo que los precedentes, por cuanto el toro gira y se desplaza en la muleta cada vez más en redondo, eliminándose el toreo semi lineal –que aun practica Juan hasta bastantes años después de que José lo abandonara- y forzando la columna vertebral del astado en movimientos de flexión lateral que lo quebrantan de igual manera.
De ahí que las gentes vayan rebajando sus exigencias en la suerte de varas, que quieran que el toro llegue con facultades al último tercio, que se abronque a los picadores que castiguen en demasía a los toros. Ya no toman las reses el número de puyazos que antaño –lejana esa cifra que nos recuerda Aurelio Ramírez Bernal, P.P.T., de 65 varas, y 11 caballos para el arrastre, que tomó en  Ronda, el 20 de mayo de 1853, un toro de Clemente Lesaca-, y es raro el astado que supera las cinco –o seis a lo más- entradas a los varilargueros. El toro va seleccionándose de diferente manera, y aunque siga primando para la valoración de su bravura el primer tercio, los ganaderos comprenden que han de darle más importancia a sus embestidas en el último, y más capacidad para que éste llegue con fuerzas al tercio de muerte.
José, uno de los principales impulsores, desde su primacía en los ruedos, de la transformación taurómaca, también imprimirá su sello personal en el lance más relevante del trasteo muleteril. Y lo hace en dos ámbitos diferentes, en el estético, siguiendo la práctica intuitiva de Juan, y en el técnico. Y en éste, a su vez, con dos aportaciones muy personales: una técnica propia, singular, característica, y una innovación –quizá, repetimos, aun no muy consciente- fundamental, la ligazón de esos pases en series y en redondo.
La innovación estética, como hará Belmonte, se centrará en la quietud de plantas durante el lance, el cuerpo erguido y el brazo suelto. Todavía, y son muchos los ejemplos gráficos, no será absoluta, porque muchos toros requieren aun la lidia sobre los pies y el arqueo al pasar para zafarse de unas embestidas cortas, aviesas o nada claras. Pero a medida que el toro vaya ganando en nobleza, el toreo de Joselito reflejará (y ahí también es importante esa parte gráfica) esa nueva estética que habrá de imponerse definitivamente en la Edad de Plata.
En cuanto a la técnica de José en el natural tenemos, en primer lugar, que referirnos a un brillante artículo titulado “El pase natural de Joselito” que escribiría Luis Navarro en la revista taurina “Arte Taurino” (Año V, núm. 103) allá por julio de 1915. La fecha no es baladí, porque nos habla del diestro de Gelves y de su interpretación de una de las suertes centrales de la tauromaquia con muleta todavía en los inicios de su carrera como matador de toros (recuérdese que tomó la alternativa el 29 de septiembre de 1912, y que por lo tanto apenas llevaba dos años y medio de matador de toros).  Merece la pena que destaquemos y glosemos algunos de los aspectos del mismo, para entender cómo lo ejecutaba Gallito, y como de ahí surge una nueva concepción de la tauromaquia que sentará las bases de la actual, con mucho mayor fundamento–permítanme la discrepancia general- que lo que a su vez realizara el gran Belmonte.

Serviría, asimismo, para justificar en buena medida la labor del menor de los Gallos, entonces ya atacado por buena parte de la prensa escrita por sus manejos taurinos, su rápido encumbramiento y las excepcionales dotes que le hacían sobreponerse a cualquier otro lidiador del momento, Belmonte incluido –al menos en la mayor parte de las tardes en que alternaban-.
Comienza el autor por sentar algunas bases:
El pase natural es la suerte cumbre del toreo de muleta. El pase más airoso, el más bonito, el más artístico, el más gallardo, el más difícil. Por esto se ve tan pocas veces ejecutar”.
Téngase en cuenta que la faena de muleta, todavía en ese 1915 se encuentra en proceso de transformación, de concreción, sirviendo en la mayor parte de los casos para colocar la cabeza del bicho, desgastarle lo necesario y poder cuadrarle para la muerte. Es cierto que ya entonces se ejecutan lances –incluidos los naturales- y se desarrollaban faenas completas, pero faltas de una unidad, de un verdadero hilo conductor, sin ligar los muletazos en series de forma habitual. En más de una ocasión esas faenas se componían de decenas de lances –lo habitual eran faenas de un par de docenas de muletazos-, pero sin que guardaran más estructura que la necesaria, siempre en función de las cualidades del toro, y con poco –y a veces nulo o escaso- afán artístico. Sin duda era más importante el fin que el medio, conseguir someter a la res, bajarse los humos, ahormar la cabeza y cuadrarla, que ejecutar los lances de forma más o menos graciosa, artística, primando la técnica y el riesgo por encima del componente estético. De ahí la importancia que concede nuestro redactor a ese aspecto, resaltándolo con términos como  airoso, bonito, artístico o gallardo, pero reconociendo su innata dificultad, de lo que resultaba la escasez con que se veía ejecutar.

No es que nunca se hubiera ejecutado el natural conforme a los cánones que se imponen ya desde las tauromaquias más añejas, desde la de Pepe-Hillo o Montes, sino que era un lance ocasional, muchas veces sin quietud y sin gusto y sólo excepcionalmente ligado. Pasa por ser Cayetano Sanz el diestro que conseguiría, mediada la década de los cincuenta del siglo anterior –el XIX-, ligar, unir, sumar, varios naturales a un mismo toro… y ya se había olvidado casi por completo (Corrochano copia una revista de 1872 ilustrando, precisamente, este aspecto del diestro madrileño; yo lo he visto también casi dos décadas antes). También Lagartijo el grande lo había hecho, años después, como Guerrita, o el mismo Bombita, pero sin la continuidad con que José lo hará en su día, sin el afán que Gallito pone en darle ligazón a las incipientes series. Así lo vemos, como documento de arqueología taurina, en las imágenes de la corrida de los siete toros de Martínez del 3 de julio de 1914 en Madrid.  Lances que la prensa del momento, de forma casi unánime, destacará como sensacionales, fantásticos, únicos, en al menos el segundo, cuarto, quinto y sexto toros.
Navarro, al respecto del pase natural, nos recordará a otro de sus resurrectores, y comenta:
El pase natural, que arrinconado y olvidado yacía mustio, cabizbajo y triste fue resucitado por Vicente Pastor, el bravo torero madrileño, que con él armó una formidable revolución. Pastor citaba quieto, gallardo, (gallardo, sí, con su brava e inimitable gallardía), la muleta ávida con la siniestra mano a la altura de la cadera. Al arrancar el toro, el diestro tendía la flámula, la adelantaba, giraba suavemente la muñeca hacia atrás y quedaba en disposición de repetir el pase. Que es su mayor dificultad. Porque uno solo de estos pases no es muy difícil ejecutarle. Pero varios, en la diversidad de terrenos en que forzosamente han de hacerse, presenta dificultades casi insuperables”.

Véase como el vallisoletano autor del artículo, hace hincapié en la dificultad de ligarlos, buena prueba de que por entonces apenas se conseguía muy de tarde en tarde, elogiando al Sordao Romano por aquello, más que a otros grandes de la primera década del XX –Rafael el GalloMachaquitoBombitaBienvenidaCocherito, el propio Gaona o cualquier otro- en más de una ocasión. Y nos describe la suerte, de forma algo rudimentaria –por el momento- pero con más de un detalle que merece destacarse. Así, por ejemplo, el cite con la muleta a la altura de la cadera, para adelantar el trapo una vez el toro se arranca y llevarlo toreado desde delante, antes de despedirlo con un obligado giro de la muñeca. Algo que es perfectamente ortodoxo. No habla, aun, de colocación del diestro, ni de cargar la suerte tal y como hoy lo entendemos (no tanto como antaño se hiciera, acompañando con el cuerpo el giro que se imprimía al recorrido del astado), pero sí de la necesidad de rematar adecuadamente el lance para poder hilar los muletazos. El sentido y la trascendencia de la ligazón, aunque fuera vista sólo de forma excepcional, ya existía en la conciencia de los aficionados de la edad de oro.
Si nos fijamos en la definición de la suerte que nos ofrece Corrochano, recordando a Joselito, vemos como buena parte de su ortodoxia está presente en la descripción de Navarro.- Dice el cronista de ABC de esta suerte (“¿Qué es torear? Introducción a las tauromaquias de Joselito y Domingo Ortega”; Madrid, Revista de Occidente, 1966): “Lo escolástico es tomarle de frente [al toro], girar hasta ponerse de perfil en el centro de la suerte, seguir el giro acompañando al toro y rematar de frente, para seguir engarzando la faena, que es una sucesión ininterrumpida de pases”; y líneas más abajo comentará al hilo de la tauromaquia de Paquiro: “Son, pues, dos normas fundamentales, colocarse de frente y cargar la suerte…” (pp. 142-3); y más adelante seguirá escribiendo: “…uno de los defectos fundamentales de que adolece el toreo actual es la falta de ligazón o continuidad. Las faenas cortadas, interrumpidas, quitan emoción, restan eficacia y suelen acarrear no pocos disgustos cuando se está en presencia de un verdadero toro” (pp. 151-2).

Para nuestro articulista, Luis Navarro, después del Chico de la Blusa sólo dos diestros lo habían conseguido con cierta regularidad:
Luego de Vicente Pastor, quienes más frecuentemente  ejecutan ese pase –esos pases- son Joselito y Belmonte, que le hacen con tanta limpieza que han llegado presque a la suma perfección”.
Permítaseme subrayar, de nuevo, un par de realidades; primero, son José y Juan, sus máximos artífices en aquellos años, muy destacados por encima de cualquier otro; segundo, el escritor subraya que se trata de “pases”, en plural, destacando la importancia de ligarlos en series, en tandas regulares; y tercero, que ambos diestros sevillanos lo ejecutaban “con tanta limpieza que han llegado… a la perfección”, esto es, con técnica y temple, sin enganchones, ni suciedades, y, como veremos, con quietud máxima durante el mismo.
Y vuelve el autor a defender su idea original:
Dícese con gran frecuencia que Gallito usa en esta suerte de enorme ventaja, consistente en extender y aumentar el tamaño del engaño con el estoque, que en él se apoya. Y no. No es exacto.
Joselito inicia el pase natural teniendo la muleta en la correcta y precisa posición. Ejecuta así el primero, y el segundo tiempos de la suerte [el cite y el embarque, adelantando el trapo]. Y en el terreno, suavemente, da un ligero golpecito con la punta del estoque en la parte de la muleta que más cerca está del torero. Tiene esto por objeto que, al moverse la tela en su parte más próxima al diestro, el toro distraiga su atención para concentrarse en ese punto y se revuelva más prontamente para así poder más fácilmente repetir la suerte.
Pero esto no implica, cual quiérasenos hacer creer, un aumento en el tamaño del engaño. No hay tal. Además, de que  si así fuese –y es para que veáis la extremadamente débil salida de ese argumento- en cambio del tamaño aumentado del engaño, el espada no podría estirar el brazo izquierdo tanto como con la muleta sola, con lo que se hallaría la compensación”.

A José pues, los puristas le achacaban ayudarse con el estoque, pero lejos de ello, le servía para fijar la atención del toro, que no se le fuera demasiado hacia las afueras, y que al girar con un radio más corto, quedara el toro más o menos colocado para ligarle el siguiente muletazo. No le servía, como algunos querían hacer ver, para aumentar el pico y presentar una muleta de superficie más extensa, o largar hacia afuera al animal, sino para fijar la mirada de la res en la parte interna de aquella, la más cercana al lado izquierdo del torero. Recuérdese que entonces se estimaba que los naturales eran los dados con la zurda, aunque ya hubiera quien defendiera que era lo mismo con una u otra mano; Corrochano, por ejemplo, también lo apuntará: “La mano de torear al natural es la mano izquierda. Pero no todos los pases que se dan con la mano izquierda son pases naturales” (op.cit., pp. 159); no habremos de extendernos más en ello por ahora.
En cualquier caso, defiende el autor, que aun usando de aquél recurso podría ser compensado por la falta de amplitud en el desplegado del brazo zurdo, con lo que el bicho se le ceñiría mucho más al no poder despedirlo tanto. Quizá sea casualidad, pero en las películas de José que se conservan –y quedan más que de ningún otro de sus contemporáneos- he visto muy pocas veces el recurso de ampliar el trapo con la punta del estoque, lo que sólo debía utilizar en el momento adecuado, cuando el toro no tuviera muy buenas condiciones en la muleta; no es, pues, vicio habitual, ni recurso general, en las fotos que hemos encontrado de este año, sólo en menos de la mitad aparece haciendo aquello. Sin embargo, el artículo, como ahora en estas páginas, está presidido por un estupendo natural, de los de entonces, de Joselito a un toro de Contreras, en el que puede comprobarse el aserto de Navarro.
No obstante, y como señala Cossío, como le protestaron esa peculiaridad técnica, un buen día dejó de ponerla en práctica, y nunca más volvería a ayudarse con el estoque, lo que me recordó en su día mi amigo Morente.

Corrochano, en la experiencia sumada de al menos cuatro décadas de escribir y ver toros, dirá en su interesantísima obra (más dedicada a glosar el toreo de Belmonte, que los de Joselito u Ortega a los que anuncia en portada):
¿Cómo es el pase natural? El torero se coloca frente al toro, midiendo la distancia por la bravura, el poder y los pies –ligereza- del toro. Así se hace el cite, y si el toro está muy aplomado, si fuera preciso, le adelanta la pierna contraria, o sea la derecha… y entonces el torero, adelantando un poco la mano izquierda, como si hiciese el quite a la pierna derecha, embarca al toro en la muleta…, se lo trae, se lo pasa por delante, mientras va girando la cintura al compás del toro y del pase, acompañando al toro en el viaje”.
Y dirá un poco más adelante:
Una vez que el toro ha llegado al centro del pase, se carga la suerte sobre la pierna izquierda, y se va levantando el pie derecho, que al rematarse el pase avanza en un paso [el subrayado es nuestro] y se queda en posición, colocado para ligar el pase natural siguiente”.
Y el mismo don Gregorio, en el párrafo siguiente  de su tauromaquia de Joselito y Domingo Ortega apostillará:
Ligar, unir, empalmar, no cortar, no romper el toreo en pases sueltos, torear”.
Nos recuerda la época dorada del toreo en el párrafo siguiente:
A Gallito y Belmonte… nunca les vimos ligar más de cinco naturales seguidos [pero, señalamos, lo vio y más de una vez]. Por excepción, recordamos que una tarde dio Gallito siete pases naturales a un toro de Gamero Cívico, únicos de que se compuso la faena. Pero fue en un afán de superación, porque se le había reprochado que se iba olvidando de la mano izquierda. Cinco dio Belmonte en aquella corrida de la Beneficencia de Madrid, y de cuyos pases, magníficos, tanto se habló” (pp. 165-7).

José, analicemos la imagen o alguna de las que acompañamos estas líneas, ha citado al animal de frente, algo cruzado con el toro, llevando la mano algo alta pues aun no se ha impuesto el toreo por bajo ni en capote ni muleta, excepto en el toreo de castigo, magistralmente ejecutado por José (véase lo que menciona Corrochano al respecto, pp. 170 y ss.). Véase, en la foto, la posición de los pies y cómo el derecho ya se apoya apenas sobre la punta, buena prueba de que el muletazo se prolonga y gira en semicírculo sobre el cuerpo del espada. Éste está cargando la suerte, tanto en el concepto antiguo –acompaña con el cuerpo y los brazos el movimiento del muletazo para darle hondura- como en el moderno –fija la pierna izquierda, pues torea al natural, hace girar al toro sobre aquella a la par que vuelca el peso del cuerpo sobre la misma-. Extendiendo el brazo hacia atrás, está iniciando el remate ya del lance, despidiendo hacia su espalda al toro, quizá no tanto como pudiera hacerse desde los años cincuenta para acá, pero mucho más que cualquier diestro de su época.  Fíjense en cómo el toro no ha seguido una línea recta, sino  que se le ha forzado su recorrido –y espina dorsal- en un movimiento curvilíneo, lo que supone obligación, mando, poderío. Quizá, por poner un pero a estas imágenes, todas de 1915 y sacadas de la revista “Arte Taurino”, lo único que echemos en falta sea que la muleta vaya más planchada, pero es que entonces la franela no tenía aun la armazón y apresto que hoy posee –lo mismo sucede con fotos de Belmonte-, y, por otro lado, fue Juan el que acabaría por imponer su sentido del temple a José y todavía estamos en 1915.  Y por último, y para no prolongar más este artículo, reparen en la gallarda postura del diestro, firme la planta, fijos los pies en el suelo, natural el movimiento, erguido y sereno el cuerpo, esbelta la figura; torear, en definitiva, es naturalidad…

Otros artículos del Centenario Joselito publicados en la Agenda Taurina 2020
Joselito, el toreo Andrés Amorós

Pendiente de publicación
1919: Primer y único duelo en Pamplona entre Joselito y Belmonte de Koldo Larrea

sábado, 11 de enero de 2020

JOSELITO EL GALLO. UN GENIO DENTRO Y FUERA DE LOS RUEDOS


Este artículo de Ignacio Sánchez-Mejías, forma parte de la colección de trabajos acerca de Gallito publicados en la Agenda Taurina 2020, que ha sido la primera publicación dedicada a la conmemoración del Centenario Joselito.

La vida de Joselito El Gallo fue sólo el Toro. Si hacemos un balance de su entorno familiar cercano, conoceremos que su padre fue torero, sus dos hermanos toreros. Fernando, que pasa por ser el ideólogo de las suertes y quites de José. El genial Rafael, al que recuerdo de niño sentado en el sillón de su dormitorio de la casa familiar de la calle O´Donnell de Sevilla, siempre impecablemente vestido y con su sombrero de ala ancha fuese la hora que fuese, y del que en casa se contaban infinidad de anécdotas de sus peculiaridades. Pero que es que sus tres hermanas se casaron con toreros: Gabriela con El Cuco, Trinidad con Manuel Martín Vázquez y Dolores con Ignacio Sánchez Mejías. Con este entorno ya se pueden imaginar cual era el universo familiar de José.
Adorno de Gallito
Foto de Serrano

Por lo que sabemos, su madre, la “Señá” Gabriela, ejercía de matriarca desde la prematura desaparición de la figura paterna, pero el protector de la familia fue José, que desde muy pequeño empezó a ganar dinero y a sacar a toda la familia de sus necesidades. Sirva de ejemplo que el Cortijo Pino Montano, fue adquirido originalmente por su hermano Rafael, pero debido a su pródiga manera de administrar, lo perdió, recuperándolo para todos, José. En la escritura de compra, figura como tutora la “Señá” Gabriela que lo adquiere en nombre de su hijo José, aun menor de edad para estos negocios.
Joselito y su madre. La Señora Gabriela Ortega

Fuera de la familia, la vida de José también fue sólo el Toro. He escuchado al profesor D. Andrés Amorós decir que fue el primer torero integral, el primero que le hizo todas las suertes a todos los toros. Fue el primero que intuyó el cambio de tendencia del gusto de los públicos hacía una faena más artística. Una faena que pasara de ser una suerte para dominar a un toro indómito y poder matarlo, a crear el arte de la lidia. Fue el primero que intentó hacer con algo de regularidad el toreo en redondo, que ya habían empezado Lagartijo y El Guerra y que después seguiría Chicuelo y perfeccionaría Manolete. Pero para eso se necesitaba un tipo de toro distinto a la fiera indómita, mansa la mayoría de las veces, y con un genio infernal, que salía regularmente por los chiqueros entonces. Y de ahí viene su revolución fuera de los ruedos.
Poderoso ayudado por bajo de Gallito

Durante la Edad de Oro se lleva a cabo la mayor revolución genética que se ha producido nunca en el mundo del Toro. Con Gallito, y por su recomendación, se generalizan los tentaderos, y se establece la genealogía. En muchas ganaderías hasta entonces se soltaban varios sementales a las vacas, de forma que sólo se conocía con certeza quien era la madre. Gallito va abandonando los encastes menos proclives a las nuevas faenas que iban pidiendo los públicos, y fomentando líneas más bravas. Pero como murió tan joven y como tuvo tan poca percha literaria, el que pasa por el inventor del toreo moderno es Juan Belmonte. Si ustedes le preguntan a cualquier aficionado joven que quien revolucionó el torero, le contestarán en gran número de ellos, que fue Belmonte. Estos aficionados se han leído la extraordinaria y maravillosa novela de Chaves Nogales y se la han creído entera, cuando la verdadera biblia para conocer esta historia es la que escribió Paco Aguado, “El Rey de los Toreros, Joselito El Gallo”. Belmonte, al que no quito ninguno de sus méritos, hacía siempre el toreo en ochos, natural y de pecho. Mientras José, que ya he dicho hacía todas las suertes, intentaba, además, hacer el toreo en redondo, siempre que podía.
Joselito en su despacho en la casa de la Alameda de Hércules

Pero es que su aportación a la tauromaquia moderna no se quedó en esa histórica revolución genética. Él creó la figura del apoderado tal como ahora la conocemos, porque antes casi era un administrador, y creó la figura del personal de confianza que iba por las ganaderías viendo la evolución del ganado, el actual veedor. En aquellos tiempos se decía que nada se movía en el mundo del Toro, no ya sin que lo supiera José, sino sin que lo hubiera mandado. Pero no contento con todo esto, quiso cambiar la Fiesta desde sus más profundas raíces, las económicas, con la promoción y construcción de las plazas de toros monumentales. Los toros eran entonces, y son ahora, un espectáculo caro, y las entradas inalcanzables para las clases obreras. Recuerden los viejos videos del personal empeñando los colchones para pagar su localidad. Para cambiar esta situación tuvo la idea de construir plazas de toros con capacidad para más de 25.000 personas, en aquellas ciudades que lo permitieran, para poder vender entradas mucho más baratas sin que el cargo total en taquilla se viera perjudicado. Todos ganaban, el público menos pudiente que podía asistir a los toros por un precio asequible, los toreros podían seguir cobrando lo mismo, cuando no más, y los empresarios. Como fue un adelantado en todo, con apenas 16 años ya intuyó esta solución y ya empieza a hablar y a fomentar la construcción de las plazas de toros monumentales.
Plaza de toros Monumental de Sevilla
Foto de Serrano

Y en ese sentido, es recomendable la lectura de un reciente libro “Plaza de Toros Monumental de Sevilla, la Dignidad de un Proyecto”, escrito por miembros de un despacho de arquitectos, Julio y Fidel Carrasco y Carmen del Castillo, donde demuestran, frente a lo que nos habían hecho creer como verdad oficial, que la plaza de Toros Monumental de Sevilla estaba perfectamente construida. Con ese proyecto José se tuvo que enfrentar a la alta sociedad sevillana, ya que aforaba el doble de La Maestranza y entraba en competencia directa con la misma. La historia ya la saben, a la muerte de Gallito, la plaza se abandonó y después se demolió. Pero queda el legado de sus otras plazas monumentales. Madrid, gracias a la cual varias generaciones de jóvenes se han hecho aficionados al poder asistir a un espectáculo barato, Pamplona y, la ahora desgraciadamente sin uso, Barcelona.
Joselito e Ignacio Sánchez Mejías,
de albañiles en Pino Montano

También le he oído decir al profesor Amorós, que a todos los toreros que le ha preguntado, han contestado que eran de Gallito, mientras que todos los escritores contestaban que de Belmonte. Cuando me preguntan por Gallito cuento algo parecido a esto que dejo escrito, y recomiendo leer más historia y menos novela.

Ignacio Sánchez-Mejías Herrero
El Puerto de Santa María. 2019

Selección de fotografías de Manuel Durán

Otros artículos del Centenario Joselito publicados en la Agenda taurina 2020
Joselito. El Toreo Andrés Amorós

Pendientes de publicación
Joselito, al natural de Rafael Cabrera
1919: Primer y único duelo en Pamplona entre Joselito y Belmonte de Koldo Larrea


martes, 7 de enero de 2020

SOCIÉTÉ TAURINE LA MULETA DE ARLES


La Société Taurine LA MULETA de Arles, fundada en el año 1906, ha publicado en su revista nº 81 del mes de diciembre de 2019, el artículo que escribí acerca de la Feria du Riz del pasado mes de septiembre, con el título: Vitalité et diversité de la tauromachie. Illustration avec la remarquable Feria du Riz à Arles.

Este artículo lo publiqué como entrada en el blog, el pasado 12 de septiembre de 2019 http://adiosmadridtoros.blogspot.com/2019/09/la-casta-es-la-garantia-de-futuro-la.html y lo había escrito a petición de los amigos de La Muleta, quienes lo han traducido para incluirlo en su revista, lo que les agradezco.

El artículo en las páginas de La Muleta

Sostiene La Muleta la afición a los toros en Arles con numerosas actividades en las que están implicados y participan, además de los socios y otros aficionados taurinos, las instituciones públicas como el Ayuntamiento y la empresa gestora de Les Arenes de Arles, con exposiciones y actos en los salones municipales.
En el mes de septiembre, previo a la feria, pude asistir en la Salle d’Honneur de la alcaldía, al acto de homenaje a la tauromaquia portuguesa en la que el presidente de La Muleta, Yannick Jaoul y el más eminente crítico taurino francés Joel Bartolotti, ex director de la revista TOROS de Nîmes, hablaron de la importancia de Portugal, junto a una vibrante intervención del más importante matador de toros portugués Victor Mendes y en presencia de Joao y Mercedes Folque de Mendoça, propietarios de la ganadería de Palha, que volvía a Arles tras 16 años de ausencia y del Embajador de Portugal.
Este homenaje fue una muestra, tanto del interés de la afición de Arles por defender la tauromaquia, como de la participación de las instituciones en dicha defensa y del que también se informa en la revista, de la que incluyo el enlace a su publicación digital.
Portada del nº 81 de la revista La Muleta


domingo, 15 de diciembre de 2019

LOGO PARA EL CENTENARIO JOSELITO

El artista y diseñador gráfico Jerome Pradet ha diseñado, a petición del grupo de aficionados gallistas que desde esta pasada primavera estamos promoviendo la conmemoración del Centenario de la muerte de Joselito, un logo para esta celebración.
Brindamos a todos los aficionados, peñas y asociaciones taurinas, revistas, empresas e instituciones públicas y privadas la libre utilización, no venal, de este logo en todos los actos que realicen y anuncien como señal de adhesión a esta conmemoración.
Logo del CENTENARIO JOSELITO
 creado por Jerome Pradet,
cedido para todo uso no venal

José Gómez Ortega “Gallito” en los carteles y Joselito en la prensa y la sociedad de la época, fue un personaje importante y mediático en la España de inicios del siglo XX, además de la propia importancia que tuvo para las corridas de toros, con cuyas iniciativas, tales como la creación de las plazas monumentales o la difusión a través del incipiente cinematógrafo, preparó a la tauromaquia para sostenerse y afianzarse hasta el momento actual. Recordarle no sólo es recordar al genial torero que impulsó el toreo clásico como base del espectáculo, basado en el conocimiento del toro bravo y de las suertes, con sus características de sinceridad artística, asunción del riesgo y respeto al público, sino destacar al personaje que se ganó un hueco en la cultura española de las dos primeras décadas del siglo.
Animamos a todos los aficionados, clubs, asociaciones y peñas taurinas a difundir la figura de Gallito en la sociedad y a hacer uso de este logo. Igualmente a las publicaciones taurinas, desde los blogs personales a las revistas digitales y de kiosco y solicitamos a todas las empresas taurinas e instituciones públicas y privadas que lo incluyan en sus actividades empresariales como señal de adhesión.
Otra imagen para el CENTENARIO JOSELITO,
creada por Jerome Pradet

Hay actividades públicas en marcha, entre las cuales sin duda las más destacadas son la erección de una estatua dedicada al torero en Sevilla, promovida por la Hermandad de la Macarena y una gran exposición conmemorativa. También en Madrid y Valencia se van a realizar exposiciones, editar libros y realizar actos públicos en su recuerdo. Pero será la participación de los aficionados la que conseguirá difundir la importancia de su aportación a las corridas de toros, ligada a la importancia de la tauromaquia en la sociedad actual.

martes, 3 de diciembre de 2019

MI VIDA NO HA TENIDO MÁS SENTIDO QUE TOREAR. FRASCUELO EN LA TERTULIA DE JORDÁN

Carlos Escolar “Frascuelo” tiene merecida fama de torero romántico. Sin llegar a gozar de los favores de las empresas, ha conseguido el respeto de los aficionados en una carrera que ha sido larga en años, no muy numerosa en contratos y colmada de gestas.
Carlos Escolar "Frascuelo", en la Tertulia de Jordán
que se celebra en Casa Salvador

Delgado, fibroso, mantiene un tipo torero que le permite enfundarse sin problemas en su traje de luces. El pelo que engaña a las canas, lo peina con la sombra de un leve tupé que quiere recordar un cierto aire rockero de años más jóvenes, que en cualquier caso resalta su buen aspecto general. Sólo las manos le traicionan la edad, aunque le permiten manejar los engaños con soltura.

"Frascuelo" delante de una fotografía de "Manolete"
"Mi vida no ha tenido más sentido que torear"

Habla de su etapa de becerrista con mucho cariño, en una época donde la picaresca era santo y seña de los escalones inferiores del mundillo taurino y donde sobrevivir a ella era más difícil que enfrentarse a un miura. Participó en la “oportunidad” de Vista Alegre de donde salieron famosos efímeros como “El platanito” o figuras como Palomo Linares, aunque no llegó a estar en las corridas televisadas. Sus espejos fueron toreros madrileños como Luis Segura y Currillo, de quienes destaca su elegancia.

Naturalidad y elegancia,
en las corridas de Ceret y Guadalajara en 2014

Su apodo taurino se lo pusieron en Chinchón y Moralzarzal, dos lugares unidos a la vida del Frascuelo histórico, Salvador Sánchez, y quizá, de quien tomó el sobrenombre, tomó también el coraje para seguir de matador de toros a pesar de los contratos escasos y las dificultades ciertas. Más que un corredor de maratón, se puede asemejar a uno de ultrafondo que va devorando los kilómetros, aliado del tiempo como si estuviera congelado, sin mirar a su alrededor, consciente de que está luchando consigo mismo, con su afición y no con un record concreto de tiempo o una distancia que se alarga en el terreno.
un detalle, no sólo de gusto, no sólo de valor, sino de excelsa torería
 cuando se tiró a matar a su segundo toro con todo,
 con toda su fuerza, con todo su arrojo, con toda su decisión y con todo su pundonor.

Frascuelo tras matar y ser arrollado por Testigo
Guadalajara 2014

Queda lejos en el tiempo su alternativa en Barcelona en 1974 y su confirmación en Madrid al año siguiente y no se muestra  pródigo en hablar de esa época, de la que habla bien de los empresarios y poco de las inoportunas cogidas. En el dique seco de las pocas corridas durante casi veinte años, del 80 al 99, cuando encontró hueco en Perú, va repasando hitos como su salida por la Puerta grande de Las Ventas el 15 de agosto de 1999 con toros de la ganadería de Valverde, las corridas de Ceret siempre complicadas, la de Guadalajara mano a mano con El Pana, y sobre todo el respeto de los aficionados de Madrid.
Firmando un recuerdo para la Tertulia de Jordán
junto a Yolanda Fernández Fernández-Cuesta

En esta época en la que las figuras duran años y años, sin dejar paso, ni tener agobios, el destino de los toreros que no alcanzan los primeros puestos es una retirada tras largos años de torear corridas que desgastan el ánimo y se resisten al triunfo, pero Frascuelo ha roto todos los retos de longevidad en los ruedos, donde se muestra dispuesto a seguir sin ponerse límites. Calculo, dice, que me quede cuerda para diez años y suena tan creíble como cuando dice ayuno de fanfarronería “Lo que digo es lo que hago en la plaza”, porque Frascuelo a sus setenta años cumplidos, afirma abiertamente que su vida no ha tenido más sentido que torear y no está dispuesto a dejar que el toro de la edad, le arruine las ilusiones que no le han quitado los toros del ruedo, ni de los despachos.

"Lo que digo es lo que hago en la plaza"

Fotos de Andrew Moore