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Mostrando las entradas etiquetadas como San Isidro

GUSTO Y VALOR

Morenito de Aranda es un torero de gusto, compone bien, relaja la figura cuando pasa el toro aunque hasta el embroque sea un torero más crispado, pero no es un torero de pelea, prefiere dejar pasar al toro que obligarle, fía su toreo al temple y a la nobleza de su enemigo. Morenito de Aranda Morenito posee una gran capacidad de composición estética, pero difícilmente emociona. Transmitía más emoción su alegría al ver que Chocolatero-65, cinqueño de El Ventorrillo, embestía con nobleza y prontitud a la muleta, que sus pases que ejecutaba colocado al hilo, componiendo con relajo y rematando con belleza. Morenito de Aranda Gonzalo Caballero ha perdido la frescura que trajo en su presentación como novillero, que ha cambiado por valor. Un valor seco, estoico, de aguantar las tarascadas pero sin la capacidad de dominarlas. En una de estas el toro hizo por él y le dio una grave cornada en la pierna izquierda. Con pundonor y gracias a un torniquete de urgencia, pud...

EMOCION Y BELLEZA

La emoción en el toreo surge cuando el torero define su sitio frente al toro y no lo abandona tras cada una de sus embestidas. La belleza cuando el sitio del torero está en el viaje del toro, por lo que cada pase en el que ocurre, el toro debe desviar su viaje sin ser despedido del sitio del torero.   Paco Ureña   Por eso las faenas de Paco Ureña frente a los toros de El Torero fueron emocionantes. El torero fijó su sitio y obligó al toro a seguir el viaje que marcaba su muleta alrededor del torero y sin despedir nunca al toro, notablemente en la segunda serie de derechazos al sexto toro, el noble Ojibello.       No sólo esta segunda serie, que fue un monumento de la voluntad y el valor del torero, un ejemplo de la emoción en el toreo. Toda la faena a Ojibello estuvo marcada por la voluntad del torero de no ceder su sitio al toro, sino obligarle a seguir la voluntad del torero. Más ceñidos los derechazos en los que el toro iba acortando la...

LA ORQUESTA DEL TITANIC. LA FERIA QUE SE NOS VIENE

Esta feria de San Isidro cumple el 25º aniversario de la luminosa aparición de César Rincón en Las Ventas, frente al toro Santanerito de Ibán y, al día siguiente con Mengoado de Murteira Grave. Cinco lustros después la fiesta de los toros ve su continuidad en grave riesgo  debido a presiones sociales y políticas.   El Titanic se hunde mientras los escasos supervivientes lo miran horrorizados. Los aficionados seguimos hablando de nuestras esperanzas, anhelos e ilusiones, del esperado relevo de las gastadas figuras de cartel, de las nuevas condiciones de la bravura de los toros, donde va desapareciendo la prueba del caballo, sustituida por el supuesto interés de una noble embestida desprovista de emoción, de la esperanza francesa donde les interesa la suerte de varas y las corridas aptas para ella, del progresivo envejecimiento de los asistentes a las plazas sin que se acabe de vislumbrar un relevo generacional, de los toreros, en fin, de culto, capaces de emocionarno...