lunes, 28 de julio de 2014

JOSE MATA, NOVILLERO EN BARCELONA

La historia de José Mata, el torero canario de Garafía, a quien mató un toro en Villanueva de los Infantes en 1971, es el relato de cómo construir una ilusión, un sueño, aunque, fatalmente, acabara en las astas de un toro.

Paseillo en la Monumental de Barcelona el 5 de marzo de 1961
Fotografía de El Ruedo tomada del facebook de Clara García Jiménez

Construyendo su ilusión de ser un gran matador de toros están las novilladas que toreó en Barcelona, un total de cuatro,  dos en Las Arenas y otras dos en la Monumental. 
Se estrenó en la Monumental, según ha documentado Francisco Javier Alvarez García, en la corrida de presentación de El Cordobés el 5 de marzo de 1961, con toros de los Hermanos Sánchez Cobaleda. Mata tuvo aplausos y vuelta al ruedo en su lote, mientras que El Cordobés triunfó ruidosamente y fue llevado a hombros hasta su hotel.

Cartel de la presentación de El Cordobés y José Mata 
en Barcelona el 5 de marzo de 1961
tomada de Del toro al infinito

Tuvo Mata una relación intermitente con El Cordobés a quien acompañó, como secundario, en la película Chantaje a un torero de 1963, en la que ambos hacían de maletillas y, tal como en la vida real, uno de ellos despuntaba rápido. En 1965 El Cordobés le daría la alternativa a Mata en Benidorm, quien le acompañaría en otros dos carteles en Cuenca y Nîmes, tras los que volvería a desaparecer de su compañía.

José Mata y El Cordobés

Tras la presentación en Barcelona, Mata toreó en Las Arenas el 12 de julio de 1962 novillos del Conde de Mayalde a los que cortaría una oreja con dos vueltas al ruedo y otra vuelta al ruedo a hombros en su segundo. Volvería el 11 de noviembre con los gracilianos de José Escobar en una brava corrida en la que al mayoral recibió ovaciones, al igual que Mata en sus dos novillos.

Anuncio en La Vanguardia Española
 de la inauguración de la temporada 1963 en la Monumental de Barcelona
José Mata y novillos de Pablo Romero

Los registros que he encontrado, dicen que la última vez que volvió a Barcelona fue a la Monumental a despachar en la corrida de inauguración de temporada el 10 de marzo de 1963, novillos de Pablo Romero con los que dio una vuelta al ruedo.

A pesar de sus relativos éxitos y el buen cartel que tuvo en Barcelona, donde Mata decía haberse sentido bien acogido, y donde incluso llegó a ofrecerse para participar en un festival a beneficio de los damnificados por las inundaciones de la riada de 25 de septiembre de 1962, no llegó a anunciarse de matador de toros.

miércoles, 23 de julio de 2014

EL CONTROVERTIDO PUBLICO VII

Aprender a ver o mirar los toros es un ejercicio difícil, costoso y hasta en bastantes ocasiones aburrido. Lleva tiempo y trabajo, y la tarea necesita de una inmensa dosis de afición. Con todo, nunca se consiguen avances importantes y trascendentes, sí aproximaciones más o menos veraces…


De hecho se suele decir que quienes únicamente saben de toros son las vacas, y ¡que cierto es! Sin embargo, la práctica o la insistencia en descubrir que esconde la bravura facilita una serie de conocimientos y crea una relación de familiaridad de tal magnitud que capacita con solvencia para discutir comportamientos, actitudes y pronósticos.




Antonio Chenel en Antoñete. La Tauromaquia de la Movida. Javier Manzano. Reino de Cordelia. Madrid 2011 pag 46
Fotos tomadas del blog del mismo nombre

domingo, 20 de julio de 2014

RECUERDOS DE SAN FERMIN


Miura y la fiesta. En un apretado resumen este sería el recuerdo de mis dos últimos días de San Fermin 2014. Sabido es que los sanfermines son la fiesta de la exageración, donde todo está permitido. Hasta vivir unas fiestas tranquilas de almuerzo y cánticos mañaneros, de saludos a los amigos en el apartado, descanso previo a la corrida a la que se llega siguiendo a La Pamplonesa en su lento viaje musical, desde la plaza Consistorial hasta la de toros atravesando la del Castillo y acabar con la corrida de toros y sus comentarios posteriores en el local del Club Taurino de Pamplona. Todo ello tras el imprescindible encierro de la mañana. San Fermín es el encierro.


Puchero y Mari cantando una jota por colleras

Pocos excesos, si acaso los fuegos artificiales camino de casa, para acostarse pronto antes de que suene el despertador a las 6 para ir al encierro.

Esperando el encierro en el balcón de casa de Noel Chandler

Una apacible vida de feriante amenizada por la corrida de Miura, que volvía a cerrar el ciclo, con la sorpresa de muchos que consideran las tradiciones aquello que recuerdan de los diez últimos años. Quizá trastocada por la decepción de la bellísima corrida de Adolfo Martín, que después de empujar a los mozos en el encierro con sus buidos pitones, se dejó las embestidas en la dehesa.

Toros de Adolfo Martín en la curva de Mercaderes
Foto de Eloy Alonso tomada de RTVE

Olivito de Miura, salinero de bella capa salpicada, quien llevó el miedo en el encierro y embistió bravamente a la muleta de Esaú Fernández fue el héroe de las fiestas aunque su compañero Marchenero, de los cárdenos que tanto abundan últimamente en Miura, fuera el más bravo y noble de la partida, al que Bolívar toreó con su mezcla de voluntad y desconfianza para tirarse a matar sin guardar ninguna precaución.

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Bolívar entrando a matar a Marchenero
Foto de Maite H. Mateo tomada de San Fermin

Tiene la plaza de toros de Pamplona esa mezcla de barullo y atención que la hace única. Las peñas se han dulcificado y serenado en sus expresiones, aunque sigan sin prestar atención al ruedo y entre medias del ruido hacen su aparición los toros más grandes y bellos de la temporada sin que apenas nadie se preocupe por exigir que se toree mejor o peor, que se pique delante o detrás, que los peones lidien con mayor o menor rigor, reservando sólo unas breves ovaciones para aquellos pares de banderillas de mayor exposición.

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Esaú Fernández con Olivito
Foto de Maite H. Mateo tomada de San Fermin

Definitivamente no es Pamplona una plaza para exquisiteces, es para toreros bravos, para espectadores que valoran el riesgo del encierro y que se entusiasman por los alardes más que por los detalles. Al ver los toros más grandes de la temporada del encaste Domecq, difícilmente se abre hueco para toros de Santa Coloma o Saltillo, que sólo pueden competir con ellos en fiereza.

Pero siempre, siempre es un placer poder volver a Pamplona con sus tradiciones singulares, sus magníficos toros, sus impresionantes encierros y su alegría desatada. La auténtica feria del toro.

miércoles, 9 de julio de 2014

LAS SUERTES DEL ENCIERRO

El corredor de toros marca, como mínimo, los siguientes tiempos:
1. Ver el toro y situarse en condiciones de ejecutar la suerte (acercarse al terreno del toro). Tiempo análogo al de la lidia: fijar al toro.

Ver al toro. Atanasio busca el modo de entrar en la manada

2. Entrar delante del toro, es decir, llegar al borde de la marca de dicho terreno, que en este caso es móvil, salvo cuando el toro está parado.

Tito Murillo entrando al toro

3. Acoplarse al ritmo del toro, que sería comparable a tender la suerte, o si se prefiere a templarse con el toro.

Atanasio y otro divino conducen la manada al alimón

4. Marcarle al toro el ritmo de la carrera, lo cual se logra muy pocas veces y sería el momento álgido de las suertes del encierro; equivaldría a cargar la suerte o a mandar…

Lalo Moreno mandando el trote del toro

5. Retirarse del toro, tiempo este que suele venir marcado por el propio animal. 

1 Retirándose. 2 y 3 Entrando al alimón. 4 Templándose. 5 Viendo al toro

Javier Echeverría. Toros y juego. Del arte de correr toros a pie: El encierro de Pamplona. Publicado en Arte y Tauromaquia (VV AA) Ediciones Turner Madrid 1983. Pags 162 y 163. 
Fotos incluidas en el texto

viernes, 4 de julio de 2014

VIVA SAN FERMIN

El encierro de Pamplona constituye en la actualidad, más allá del tumulto aparente, un arte lo suficientemente precisado como para intentar expresar sus reglas internas: y ello no para postular una normativa de como debe correrse, sino para definir el arte del corredor de manera que, al producirse una mayor conciencia de lo que ya ahora se hace, dicho arte pueda desplegarse hacia nuevas formas, inventando suertes, mejorando las existentes y clarificándose los distintos estilos y escuelas.

Javier Echeverría. Toros y juego. Del arte de correr toros a pie: El encierro de Pamplona. Publicado en Arte y Tauromaquia (VV AA) Ediciones Turner Madrid 1983. Pag 128

Señalado por la flecha amarilla en mi sitio en el encierro en la Plaza Consistorial

Tras las ideas de este ensayo aparecí en Pamplona en 1986, buscando esa nueva tauromaquia y seducido por la fiesta y el encierro he sido razonablemente fiel hasta la actualidad.

miércoles, 2 de julio de 2014

JOSELITO MATA 7 TOROS DE MARTINEZ EN MADRID. CENTENARIO

El mundo de los toros que tan rico es en supuestas tradiciones, raramente tiene celebraciones que alcancen suficientes años como para ser consideradas históricas.
El 3 de julio se cumplen cien años de la corrida donde José Gómez Ortega, Gallito, mató en la plaza de Madrid una corrida de los Herederos de Don Vicente Martínez de Colmenar Viejo, regalando el sobrero hasta sumar los siete toros en la corrida más trascendental para el toreo en todo el siglo XX.

Cartel de la corrida del 3 de julio de 1914

La llegada de Joselito, como se le conoce a Gallito, revolucionó el mundo de los toros y lo transformó mediante numerosos cambios que modificarán definitivamente el espectáculo llevándolo a sus más altas cotas de interés y emoción y preparándolo para sobrevivir en las próximas décadas debido a una acertada combinación de cambios en el espectáculo y adaptación a las condiciones sociales. Los cambios que se producen afectarán a los toros, a la manera de torear y al comportamiento y papel del público.
La corrida de los siete toros de Martínez, como es conocida, fue el pilar que fundamentó dichos cambios, pues causó gran sorpresa y admiración y encumbró a Joselito que aparecía en el cartel de dicha corrida con un reclamo de falsa modestia, que siempre esconde orgullo, en el que proclamaba que se presentaba “atendiendo a los ruegos de varios aficionados… confiado más bien en la indulgencia del público que en sus propios merecimientos”.

La Tauromaquia de Joselito en un collage de Baldomero

El gran Luis Fernández Salcedo ha contado en diversos artículos, la preparación y prolegómenos de la corrida, siempre interesantes para releer y, también se puede seguir la opinión de la crítica de la época.
Empecemos con los toros. Los dos berrendos son según NN, en El Imparcial, gordos y bien armados, no poniendo pegas a los demás indicando que el 5º era cornigacho, Mangue, en El País, quien siempre afina en sus adjetivos, da más datos: “seis toros terciados de tamaño, prontos con los picadores, bravitos en general y manejables y noblotes. Un género escogido para que un torero que puede divertir divierta.” En El Toreo dan el tiempo del tercio de muerte para cada toro y es de 3, 6, 5, 5, 7, 4 y 7 minutos, gracias a lo que puede acabar con 7 toros en 7 cuartos de hora, así puede decir El Barquero, crítico de El Heraldo tan aficionado a los ripios: “Puede este niño matar/ toda una ganadería…/ ¡¡ y luego vuelta a empezar!!”.  Los toros parece que no tienen pegas para los revisteros y sólo son bien escogidos pero sin abusos.

Joselito y los seis toros titulares de la corrida de D. Vicente Martínez

Vamos con su labor que The Kon Leche, publicación orgullosamente gallista, define: “José transformó la plaza de toros en una academia taurina”. Don Modesto, abonado a los superlativos en el diario El Liberal, le nombrará Papa Rey, sucesor como Papa de su adorado Bombita pero superior a él como Rey del toreo además, para decir que “lleva dentro dos o tres Guerritas empalmados y como corona del ramillete, al gran Lagartijo”. Paco Media Luna en El Toreo dice de manera algo críptica que el vestido de torear de José era “lila y oro, es decir lo que es y lo que no es” o más bien, diría yo, al revés, lo que no es y lo que es, para decir que “fue la gran fecha de un torero enorme, que ayer demostró incluso a los más incrédulos… no tener rival en la tauromaquia contemporánea”. Mangue, siempre certero, le llama Matasiete que tiene el valor de hombre preciado por valiente, según el Diccionario de la RAE y define su manera de torear: “Variado repertorio con la muleta, colosal banderillero, inteligente lanceador de capa, deficiente estoqueador”, habla de “verónicas exquisitas y naturales magníficos” en el segundo en el que “una vez agotado se dedicó a pintar la mona”, cosa que había hecho en el primero en el que “después de castigarle se entregó de lleno al figureo”, en el bravo berrendo que salió en tercer lugar “le muletea en los primeros pases tirando a quebrantarle y lográndolo”, al cuarto “se pone en condiciones de tocarle la cara y los pitones” que según NN estuvo “agarrado a un pitón el tiempo necesario para hacer una fotografía”, que no era poco en la época. En fin un alarde de poderío y bien hacer en el que destaca una suerte que La Lidia pone en una fotografía como portada: ”Cogió los pitones al de Martínez, lo escupió y luego limpíole con el pañuelo” y eso al bravo berrendo que salió el tercero.

Gallito quitándole la salivilla a Barrabás

No falta quien le advierte ante tanto poder y suficiencia, desde El Heraldo:
lo que a los ignorados/ se les aplaude y tolera/ a los diestros consagrados / se les grita y vocifera.
Que tú vales, lo sé ya,/ y que puedes, no se diga./ Con que, si Dios, te la da,/ San Pedro te la bendiga.
Además se puede ver parte de la lidia de los cuatro primeros toros en película publicada en la filmoteca de Gan, en los toros de Achúcarro y en el programa especial de TVE a los 75 años de la muerte de Joselito en Talavera de la Reina
Joselito se vive como la apoteosis de lo apolíneo, la belleza, lo bien hecho, lo divino y recogerá los adjetivos elogiosos y explicativos que siguen a dicha corrida: Maravilla, Matasiete, heredero legítimo del gran Guerrita, Pepito el enciclopédico, el Papa Rey.
Alumbrará una nueva época del toreo que se prodigará en los cambios (1) que posibilitarán la transformación de la corrida de toros que se convertirá en el espectáculo que es ahora mismo y que ha sobrevivido con éxito durante cien años desde el 3 de julio de 1914.

(1)  Para un mayor desarrollo y explicación de los cambios en la edad de oro del toreo ver http://festivalesdespa.blogspot.com.es/2013/02/el-publico-en-la-edad-de-oro-del-toreo-i.html de Pepe el Largo, picador de toros.