miércoles, 23 de julio de 2014

EL CONTROVERTIDO PUBLICO VII

Aprender a ver o mirar los toros es un ejercicio difícil, costoso y hasta en bastantes ocasiones aburrido. Lleva tiempo y trabajo, y la tarea necesita de una inmensa dosis de afición. Con todo, nunca se consiguen avances importantes y trascendentes, sí aproximaciones más o menos veraces…


De hecho se suele decir que quienes únicamente saben de toros son las vacas, y ¡que cierto es! Sin embargo, la práctica o la insistencia en descubrir que esconde la bravura facilita una serie de conocimientos y crea una relación de familiaridad de tal magnitud que capacita con solvencia para discutir comportamientos, actitudes y pronósticos.




Antonio Chenel en Antoñete. La Tauromaquia de la Movida. Javier Manzano. Reino de Cordelia. Madrid 2011 pag 46
Fotos tomadas del blog del mismo nombre

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