miércoles, 15 de julio de 2015

LA FE DEL CARBONERO. COSTURERO DE ESCOLAR

Costurero – 33, cárdeno claro, con 89 cm de pitón a pitón, de la ganadería de José Escolar, ha obtenido el premio Carriquiri al toro más bravo de San Fermín. Bravo y noble, Costurero fue bien picado arriba  por Pedro Iturralde en sus dos entradas, medido el castigo y sangrado abundantemente, y embistió con calidad y sin ñoñería a la muleta de Paco Ureña, quien le presentó el engaño por ambos pitones, acudiendo siempre con presteza. Listo, duro y muy noble, fue un gran toro con el que su matador estuvo tranquilo y aseado.

Costurero - 33 de José Escolar
Tomada de Aplausos

Ureña ya había pasado su calvario con el primero de su lote, que tomo tres varas y descabalgó en la segunda al piquero. Bravo y no tan noble, necesitaba mucho mando y valor para redondear una faena épica. No anda sobrado de ambos el matador, pero sí aguantó sin descomponerse una faena que le dejó sin resuello y por la que estaba visiblemente satisfecho. Toro duro y muy interesante para un aficionado de gustos ásperos como yo, que busco en los toros la emoción singular de la bravura del toro, que desaparece cuando el toro embiste con docilidad.

Paco Ureña con Costurero
Tomada de Taurología

Parecido en su bravura, casta, problemas y peligro fue el quinto, pero Paulita no está para esos líos, por los que quizá ya ha pasado en numerosas ocasiones y tampoco se rodeó de una cuadrilla que le ayudara. Venía descompuesto de su primer toro, que junto al segundo de Francisco Marco fueron dos auténticos canallas, que no pasaban, buscaban al matador, levantaban la muleta y miraban que había detrás.

Espartaco haciéndose un selfie en la Plaza de toros de Pamplona
antes del paseíllo de la corrida de José Escolar

La corrida de Escolar fue un premio al peregrinar detrás de las corridas de toros interesantes, que es una gran manera de disfrutar de la tauromaquia. Una corrida con tres toros bravos, uno de ellos noble y de premio, dos canallas y uno anodino. Casta, emoción, bravura, variedad, interés, valor necesario del torero, buena lidia obligatoria.

Pedro Iturralde picando a Costurero
Tomada de Cultoro


En definitiva un espectáculo donde la belleza surge del enfrentamiento entre el torero y el toro, entre el hombre y la bestia. Claro que no es una manera excluyente de entender los toros, hay muchas otras, pero a mí esa es la que me interesa y tras ella voy con la fe inquebrantable del carbonero, aun con algo más de conocimiento.

11 comentarios:

  1. Interesantísimo toro "Costurero", que lo hizo todo bien hasta que... se fue corriendo a morir a toriles. Qué le vamos a hacer, nadie es perfecto.

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  2. Los gustos, gustos son. Desde chico me atrajo más la forma de torear que el fondo, más lo que hacía el torero que lo que hacía el toro. y fue, precisamente Curro Romero, luego, Rafael de Paula quienes me sedujeron con su formas de torear. Pero siempre, siempre, he dado al toro un valor fundamental, porque si no hay eso que llaman "transmisión", si la sensación de riesgo, de emoción no llega al espectador, éste termina por aburrirse. Lo que busco es el lucimiento artístico del torero, a base de movimientos lentos y afiligranados, con un toro bravo (no dócil), pero noble.

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  3. Costurero, estimado José A. Cepeda Romero, no fue un toro de indulto, ni siquiera de vuelta al ruedo, pues le faltó codicia para seguir la muleta y también para entrar al caballo y no tuvo ese poderío que deslumbra. "Sólo" fue bravo y noble, además del toro más bravo de la feria de Pamplona 2015, donde según cuentan quienes lo vieron hubo un desfile de mansos, flojos y descastados toros de ganaderías entre las mejor vistas por los profesionales (Jandilla, Fuente Ymbro, Victoriano del Río, Garcigrande...) Yo sólo vi la corrida de Escolar.

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    Respuestas
    1. A eso iba yo: ¿hasta que punto podemos considerar que el toro ha sido bravo si al final se ha ido a morir a toriles? ¿Invalida eso calificarlo de bravo o no si el resto de cosas las ha hecho más o menos como bravo? ¿Un solo gesto invalida todo lo anterior o debemos "comprender" al toro y perdonar que se fuera a toriles?

      Creo recordar que en el caballo Costurero cumplió en los dos puyazos que tomó, siendo pronto (creo que tampoco blandeó por lo que no le achacaría nada acerca de su poder). En banderillas fue alegre. Y en la muleta era pronto y repetidor. Tenía el feo gesto de salir algo distraído al final de cada pase (creo que sobre todo por el lado derecho) pero no suponía que se desentendiese del todo y siempre volvía presto al siguiente toque, por lo que no se lo tendría demasiado en cuenta a la hora de valorar su comportamiento en la muleta. Pero sí parece que ese gesto fue un síntoma de esa gota de mansedumbre que luego apareció claramente al irse a morir a toriles. Por lo tanto, eso hace que lo considere un todo realmente interesante, serio, encastado, noble... pero no sé si bravo bravo. Ni que decir tiene que fue el mejor de la feria, por supuesto.

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    2. Estimado Jose A. Cepeda Romero, hace tiempo que deje de buscar la perfección para apreciar algo. No soy aficionado de todo o nada y por tanto no entiendo una discusión sobre si se fue a morir a toriles porque no era bravo bravo y si el gesto que hacía que parecía que se desentendiera al salir de los pases por el lado derecho era consecuencia de un principio de no bravura, que ya es un concepto raro, porque de mansedumbre no le podemos achacar, o más bien era un problema del matador que no le conducía la embestida hasta el final.
      En cualquier caso me agrada que usted se lo pase tan bien hilando con esa finura, pero yo me fui de Constantinopla hace tiempo sin llegar a saber cuantos ángeles cabían en la cabeza de un alfiler.

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    3. Je, je, qué arte tiene usted…

      Tiene razón, tampoco hay que ponerse tan quisquillosos, por eso el tema de irse a toriles se lo planteaba con una pregunta. Pero vamos, tampoco olvide que también tendrá usted sus baremos y demás, los cuales, sin tener que ser severísimos y buscar la perfección, también establecerán sus límites y valores, digo yo.

      ¿me equivoco si le digo que seguramente hilará fino en lo que considere oportuno?

      Saludos desde Constantinopla.

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    4. Dice bien, José A. Cepeda Romero.
      Con esos valores escribo, para tratar de comprender lo que veo. Es fácil de ver en este blog, si no en más sitios donde dejo mis letras juntadas.
      Saludos

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  4. Pues bien lo dices estimado Luciano Nuevo, cada uno con sus gustos. ¿No serás del Betis?, por aquello que decían cuando toreaba Curro: "Soy de Curro y del Betis y le contestaban: ¿y tu cuando te diviertes?".
    Sin bromas, Curro y Paula nos sedujeron a muchos, pero creo que la corrida de toros necesita de la emoción y la bravura, y la búsqueda del toro noble y con "transmisión" es la ruina de la casta brava, pues mientras aparece ese toro salen cien que son una pena, para el espectáculo y para el arte.

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  5. Mensurando el castigo en el primer encuentro, tirando la vara como el que tira la caña al agua. La segunda venida, a mas distancia pero con menos previsión, fue la que ahormó la embestida. Media Puerta Grande es de Iturralde, aunque solo se enteraron cuatro.

    Bien por el pica. Bien por Pichorrongo. Bien por los aficionados, como usted, que brujulean en busca de aquellos que dignifican su profesión .

    Saludos, Andrés

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  6. Mensurando el castigo en el primer encuentro, tirando la vara como el que tira la caña al agua. La segunda venida, a mas distancia pero con menos previsión, fue la que ahormó la embestida. Media Puerta Grande es de Iturralde, aunque solo se enteraron cuatro.

    Bien por el pica. Bien por Pichorrongo. Bien por los aficionados, como usted, que brujulean en busca de aquellos que dignifican su profesión .

    Saludos, Andrés

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  7. Iturralde picó muy bien y coincido con usted, Oscar, en que fue muy importante para ahormar la embestida del toro. Lo importante, importante fue la casta y bravura del toro. Iturralde lo picó de lujo, Pirri lo lidió con criterio y Ureña le condujo la embestida y ni lo mandó destrozar en el caballo, ni se rajó con la muleta, es más parecía relajado, después del atragantón que había pasado en el tercero.

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