martes, 20 de agosto de 2019

DANIEL LUQUE EN LA CORRIDA GOYESCA DE BAYONA, VISTO POR FRANÇOIS ZUMBIEHL

¡Déjalo morir, se lo merece!”
por François Zumbiehl


Bayona, Francia. Corrida goyesca del 14 de agosto de 2019

De azul se vistió el ruedo de la plaza de Bayona, en homenaje a Miró, y de azul celeste y azabache fue el traje de Daniel Luque en su encerrona con seis toros de Torrestrella, Pedraza de Yeltes y Pedro de San Lorenzo. En esa tarde el torero de Gerena, en la plenitud de su arte, dio todo un recital de maestría, de valor y de torería, una auténtica lección magistral que el público acogió con silencio respetuoso en los primeros pases y luego con clamor, poniéndose de pie. Supo aguantar la casta de los dos Torrestrella, encontrar el hilo para resolver las dudas planteadas por el primer Pedraza haciendo una faena lo suficiente lucida para que sonara la guitarra en lo alto, imantar con dulzura al tercero del Puerto y despachar con decoro al último, sobrero de la Ventana del Puerto.  Cuatro orejas y rabo.
Tomada de La Voz de Galicia, donde destacan 
la tormenta política por la presencia de 
dos ministros del Gobierno de Francia en la corrida

Pero lo inefable llegó con Mironcillo de Pedraza, imponente. El toro se arrancó de largo al caballo, tomó tres puyazos empujando y derribando. El público otra vez puesto de pie dedicó una estruendosa ovación al varilarguero Juan Francisco Peña que luego compartiría la triunfal vuelta al ruedo con el matador y con el ganadero. Daniel Luque soñó el toreo con él en una faena de una belleza intimista, desgranando los pases con una suavidad sobrecogedora, acompañada por la melancolía del concierto de Aranjuez, que esta vez encajaba, y por los gritos de entusiasmo de los aficionados. Después de una estocada en la cruz, como casi todas en aquella tarde, el toro en las tablas tardaba en morir y ya se acercaban los subalternos para aligerar. Luque, casi desecho por la emoción de lo que había realizado, ordenó que se alejara su hombre de confianza y todo el mundo con esas palabras que jamás entenderán los que quedan fuera de la afición : “Déjalo morir, se lo merece!”, o sea que nadie estorbe la serenidad y la soledad de esta muerte de un toro tan bravo.

Cartel de la Corrida Goyesca de Bayona

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