lunes, 1 de febrero de 2016

TIENTA EN PEDRAZA DE YELTES. EL VÉRTIGO DE LA DECISIÓN (y II)

Pedraza de Yeltes es más que una ganadería emergente, es una exitosa sorpresa. Hay algo de cuento de la lechera, claro que sin la fatal caída del cántaro, en su breve historia.

Vaca de Pedraza de Yeltes saliendo del toril

Afirman que están recuperando la bravura de los Aldeanueva de El Raboso, de la que su ganadería es descendiente directa a través de El Pilar. Sus toros tienen volumen y trapío suficiente para entrar en las plazas de Madrid y Pamplona sin tropiezos y su selección se demuestra acertada.

Antes de empezar la tienta en la plaza de la finca

Hablan del semental Medicero, vendido junto a las vacas por Moisés Fraile, que es quien dicen les hizo la ganadería gracias a su bravura y su capacidad de transmitirla y guardan en el salón de su casa del siglo XV, restaurada recientemente, la cabeza del animal disecada.

José Ignacio y Luis Uranga, propietarios de Pedraza de Yeltes
con la cabeza disecada del semental Medicero,

 en el salón de la torre del siglo XV, restaurada recientemente

Las cuatro vacas de la tienta dieron juegos dispares e interesantes. Una salió mansa sin remisión y las otras tres dieron muestras de bravura. Una más brava y por tanto molesta, pero que no se acabó de entregar embistiendo, otra más mansa que embestía con prontitud y nobleza y dejaba colocarse al torero entre pase y pase y otra que conjugaba bravura y nobleza, pero se vino abajo a mitad de la lidia. Todas embistieron de lejos al caballo en repetidas ocasiones con particulares matices. Como no soy experto en estas lides no sé cual sería el baremo en otras ganaderías  o en otras circunstancias,  pero en esta soleada mañana, parece que no salvaron el listón y ninguna fue aprobada.

Fernando Robleño, en un momento de madurez

y el novillero Joaquín Galdós, tentando a las vacas

El vértigo de la decisión sólo puede estar contrapesado por la confianza en el trabajo y el criterio se afirma en cada envite. Si. No. Si. No. No consiste en deshojar una margarita, sino en fijar un carácter. Y luego de las que se aprueben otros días, cual va a que semental y como se formarán los lotes. Muchas decisiones que pueden fallar, muchos deseos que pueden torcerse. Pero acertar no es una casualidad, es el producto de un trabajo diario, de una planificación rigurosa, de una confianza en el propio criterio, de unas decisiones acertadas y, como no de algo de suerte.

El mayoral de la ganadería, Miguel Angel Sánchez "Curro"
 picando una vaca

Hay una apuesta personal por el carácter de la ganadería que es más fácil de contar que de realizar. Espectáculo en los tres tercios, emoción puesta por la repetición y no por el sentido, bravura que no excluya la entrega, son conceptos fáciles de decir y difíciles de llevar a la práctica; pero en este cuento de la lechera con feliz desarrollo, hasta ahora, todo parece posible.

Con Luis Uranga en la plaza de tientas

Lidiar con expectación en Madrid, triunfar en Dax con dos toros de vuelta al ruedo y saludo de los picadores de la corrida con el propietario de la cuadra de caballos, acudir a Pamplona siendo una ganadería tan reciente y sustituir a la ganadería de Miura en Arles, todo ello triunfando en la pequeña plaza de Azpeitia cada año, hace un palmarés que permite depositar grandes esperanzas en la novedosa, pero brillante, ganadería de Pedraza de Yeltes.

Fotografías de Andrew Moore

Publicado anteriormente: 
Tienta en Pedraza de Yeltes. El palco expectante (I)




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