martes, 18 de julio de 2017

EL LOCO SUEÑO DE CERET

Cuando a la muerte del cuarto novillo de Raso del Portillo, la cobla Mil-lenaria, una formación musical específica de sardanas, que se encarga de amenizar las corridas con música entre toro y toro, además de interpretar Els segadors antes del paseíllo y La Santa Espina tras la muerte del quinto toro, inició el pasodoble España Cañí, entendí que la corrida de toros tiene algo singular que la hace estar por encima de tanto encono político e identitario atizado socialmente.
La cobla Mil-lenaria, formación típica para tocar sardanas,
se encarga de tocar los pasodobles con gusto y elegancia

Catalanes y aficionados dicen los carteles, mostrando como unir lo que nos han querido vender como una contradicción. Aficionados toristas, debían añadir, que defienden la casta del toro bravo en la elección de sus corridas, que la muestran en su respeto escrupuloso de la suerte de varas y en su criterio al valorar los premios a toros y picadores. Aficionados toristas que por ello entienden y premian a los toreros que saben aprovechar la casta de los toros. Aficionados toristas que saben que “la tauromaquia no encuentra sentido sino en el enfrentamiento, el riesgo y el miedo”.

Capucherito-22 y Jilguero-11,
encastados y bien presentados toros de Saltillo

Las peregrinación a Ceret en búsqueda de la verdad de la suerte de varas y la lidia de los toros de casta en esta feria bautizada como la “Loca ensoñación” en conmemoración al 30º aniversario de la gestión de la ADAC, eran un lujo torista, que tuvo su colofón en una gran corrida de José Escolar, quien mandó seis toros encastados con cuatro ejemplares de nota para Fernando Robleño y Alberto Aguilar mano a mano.
Cartel de Ceret de toros 2017

Miura mandó una corrida mansa y decepcionante de presentación, cornicorta y con pitones escobillados que hicieron disculparse previamente a la organización, aunque probablemente no fueran los toros reseñados previamente los que llegaron a Ceret, sino una limpieza de corrales de la ganadería. Un sobrero de Yonnet fue quien puso la nota de bravura (alta nota) de la corrida.
Toro de Miura con los pitones escobillados, como casi toda la corrida 
que no obstante remataron con saña en los burladeros

Sobrero bravo de Hubert Yonnet en la corrida de Miura,
toreado por Octavio Chacón

La novillada de Raso del Portillo fue poderosa y tuvo su momento de emoción en el sexto, premiado generosamente con la vuelta al ruedo y picado por Gabin Rehabí, ídolo de la afición francesa quien salió a recoger el premio a mejor picador de la corrida con su caballo.

Gabin Rehabí picando al 6º novillo de Raso del Portillo

El novillero francés Maxime Solera saca a saludar a Gabin Rehabí

Gabin Rehabí salió recoger el premio a mejor picador 
de la novillada de Raso del Portillo con su caballo de picar.

David Prados recibió el premio a mejor picador de la dura y magníficamente presentada corrida de Saltillo, que tuvo una interesante segunda mitad con un toro noble, uno bravo y uno fiero, con los que no se entendieron los matadores de turno, que quizá hubieran lucido más en otro orden, pero en conjunto Saltillo estuvo por debajo del año anterior.
David Prados ganó el premio al mejor picador
 de la corrida de Saltillo, con sus varas a Jilguero-11


Salador-33, el bravo de la corrida de Saltillo

José Escolar mandó una corrida pareja, armada, fuerte, brava y encastada, con la que triunfaron ambos matadores. Robleño hizo dos faenas poderosas, la primera con gusto al bravo Confitero y con mucho oficio al encastado Chumbero, rematando mal ambas con la espada. Aguilar no le perdió la cara a Camionero y le compuso una poderosa al bravo Sevillano que fue premiado con la vuelta al ruedo, ambas faenas las coronó con espléndidas estocadas.


Fernando Robleño hizo una gran faena al bravo,
aunque no bello Confitero-25



Alberto Aguilar, poderoso y gran estoqueador,
 salió a hombros de los areneros, tras cortar dos orejas a 
los bravos Camionero-46 y Sevillano-17

Y el sueño sigue. El sueño de unas corridas de toros donde se permita al toro expresar su bravura en la suerte de varas, en la que se pide que se haga con arreglo a las reglas del arte, picando arriba, sin rectificar, sin recargar ni barrenar, sin tapar la salida del toro y poniéndolo lejos del caballo, cuantas veces sea preciso para que el animal muestre su bravura y el matador lo considere, sin apurarlo ni castigarlo con monopuyazos inmisericordes como tantas veces vemos. Esta suerte de varas que desde Ceret se ha exportado a toda Francia, pero que tanto cuesta ver en España. Por eso Ceret es de visita obligada para un aficionado, como el santuario de la suerte de varas, que es como decir de la bravura del toro de lidia.


Raúl Ramírez hizo la vistosa suerte del salto de la garrocha 
con el quite con banderillas de Sánchez Vara.
Salió trompicado pero sin daño aparente


Reportaje fotográfico de Andrew Moore

Publicado en Opinión y Toros con un reportaje fotográfico de Agnes Peronnet

Otros artículos sobre Ceret de Andrés de Miguel:
En Adiós Madrid 2016
En Opinión y Toros 2013

1 comentario:

  1. Vale la pena ratificar el trapio y la edad de los toros que salen a las plazas de toros de Francia.

    EAA

    ResponderEliminar