Centenario Joselito

miércoles, 25 de octubre de 2017

TAURINEANDO CON RAFAEL GONZÁLEZ, BANDERILLERO

Taurinear, llamaba David Adalid a hablar de toros entre profesionales y que sumaba también a los aficionados, en las primeras sesiones de la Tertulia de Jordán. Taurineamos en la entrega de la foto “A una mano” de Andrew Moore, con su protagonista Rafael González, quien aparece lidiando a Buscador-71 de Adolfo Martín, lo que propició un agradable repaso a diversos aspectos de nuestra manera de ver y entender la corrida de toros.
"A una mano". Rafael González se lleva a una mano a 
Buscador-71 de Adolfo Martín, toreado por Juan Bautista
el 9 de junio de 2017 en Las Ventas

Las banderillas de poder a poder se prodigan poco, según el banderillero y antes matador de toros, porque los toros actuales recortan mucho y prefieren tomarles la delantera con un cuarteo, que puede quedar más airoso. Precisamente ese recorte es el culpable, afirma, de que tantos banderilleros actuales tengan que tomar el olivo y saltar al callejón perseguidos por los toros. No ve indicios de bravura sino de mansedumbre en esta actitud de los toros y dice que para salir andando de la cara del toro los banderilleros deberían salir hacia los medios y no hacia tablas, actitud que no se ve ahora, ni me alcanza el recuerdo.



Rafael González cuartea a Camarín-37 de Baltasar Ibán,
toro más bravo de San Isidro 2016, 
toreado por Alberto Aguilar el 29 de mayo de 2016


La bravura de los toros abre una discusión de numerosos matices y los toreros prefieren la bravura más noble, que siempre está cerca de caer en la docilidad mientras que muchos aficionados preferimos que el toro tenga dosis de imprevisibilidad y por tanto de riesgo, aunque disminuya la belleza de la composición. Comentando la pasada corrida de Rehuelga, ganadora de tantos premios en San Isidro, Rafael González prefiere la bravura noble de Coquinero-10, el negro sexto, que la de Liebre-20 el cárdeno quinto, bravo y encastado, al que se le dio la vuelta al ruedo y que tanto costó dominar.
Liebre-20 de Rehuelga recibió muchos premios al toro más bravo de San Isidro,
toreado por Alberto Aguilar el 7 de junio de 2017

Coquinero-10 de Rehuelga, bravo y noble
toreado por Pérez Mota el 7 de junio de 2017

Siempre hay un margen para analizar si los problemas de los toros son defectos del matador que no los domina suficientemente o características intrínsecas de los toros que no permiten su entrega y eso abre mucho el interés de la discusión. Rafael González que fue alumno de la escuela de Madrid a principios de los 90, que tomó la alternativa en Ceret y se despidió de Madrid con una corrida de Alonso Moreno, conoce bien los toros duros que no ha dejado de lidiar como banderillero, ahora en la cuadrilla de Juan Bautista, uno de los toreros con mayor naturalidad en sus formas.
En la ganadería de Fernando Peña, con la ganadera Ana Peña,
el matador Juan Bautista, Rafael González y Andrew Moore

El monoencaste tuvo su hueco, aunque derivó hacia la estrecha selección de ganaderías por parte de las figuras actuales, pues no es partidario de igualar todo lo que viene del encaste Domecq y se adhiere a la tesis de Juan Pedro Domecq de que no es que el 80% sea Domecq, sino que el 95% es Vistahermosa. Pero la reducción del número de hierros que lidian las figuras si es un fenómeno actual. Matiza Rafael que figuras que tienen un toreo más dominador como El Juli o Perera prefieren toros con más movilidad como Garcigrande o Victoriano del Río, mientras que toreros con mayor expresividad plástica como Morante o Manzanares prefieran la suavidad de Juan Pedro o Zalduendo. Ponce torea de todo y no parece preocuparle excesivamente la selección de hierros, claro que Ponce es un torero de los 90 cuando la variedad era mayor y que el resto son toreros de este siglo hechos a una fiesta más complaciente, quizá debido al gran incremento de corridas de toros hasta la crisis de 2008.
Rafael González clavando las banderillas a Tobillita-76 de Nuñez del Cuvillo, 
toreado por Juan Bautista el 24 de mayo de 2017 en Las Ventas

La colocación de los toreros tantas veces al hilo del pitón y casi siempre después del primer pase de la serie es la definición clave del toreo: Si hay que torear para delante para dominar al toro o dejarle sitio para alargar el pase. No es fácil llegar a un acuerdo general pues sobre la discusión sobre la pureza en el toreo interviene otra valoración que es la que da el público en la plaza. El público que disfruta viendo al toro en movimiento alrededor del toreo sin entrar en matices y el aficionado que tantas veces pide torear con trazo largo a toros interesantes por su casta y poco propicios a embestir con nobleza. En el aplauso del público está el dinero y en el asentimiento de los aficionados la gloria, perder a unos u otros es siempre un problema.
Rafael González en Las Ventas el 8 de mayo de 2016,
 con toros de Montealto, en la cuadrilla de Juan Bautista

El toreo en las ganaderías que tanto se diferencia del toreo en la plaza, los honorarios de las cuadrillas, la organización de las mismas en la lidia, la progresiva rigidez en los capotes que ahora se va relajando y su incidencia en la lidia, más de fuerza cuanto más rígido y más de muñeca cuanto más flexible, la asistencia de los profesionales a las plazas de toros, el gran número de matadores y el escaso de corridas de toros, son temas que se fueron entrelazando en la conversación entre Gloria Sánchez Grande, Rafael González, Andrew Moore y el autor de estas líneas.

Fotografías de Andrew Moore

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