domingo, 23 de abril de 2017

UN MUESTRARIO DE LAS DIFICULTADES DE LA CASTA. LA CORRIDA CONCURSO DE ZARAGOZA.

La bravura es un bien escaso, incluso, o especialmente, en las corridas concurso de ganaderías que muestran mejor las dificultades de la casta que los grados de la bravura. Por eso el premio al toro más bravo se suele quedar desierto, tal como ayer en Zaragoza.
Enchiquerando a los toros de la concurso
con presencia de todos los mayorales 

Ya sabemos que es difícil ver toros bravos, pero la corrida concurso de Zaragoza del sábado 22 mostró  una entretenida paleta de los problemas que la casta lleva a las corridas de toros, tan lejos de la corrida ideal para tantos toreros y ganaderos: “Que no incomode, que no cree complicaciones, que disfruten, que nadie pase un mal rato” según la sincera expresión de Daniel Ruiz.
Los toros de la corrida de Luis Algarra para el domingo 23,
¿para disfrutar?

La bravura apareció en su versión noble y encastada con el toro de Ana Romero algo tardo, justo de fuerzas y poco codicioso, con el que Román no supo o pudo mostrarlo, aunque Pedro Iturralde recetó tres puyazos, el primero y tercero muy traseros, que el jurado apreció suficientes para darle el premio a la suerte de varas.
El de Alcurrucén se arranca de lejos al caballo, 
en lo que fue una tónica general de la tarde 

Alcurrucén sufrió los tirones de la muleta en las inexpertas manos de Román y se cansó rápidamente de embestir, en el caballo no había mostrado gran interés aunque cumplió con sus tres entradas.
El Flor de jara, manso peligroso, hizo por Alberto Alvarez


Listo y avisado Flor de Jara, renuente en el caballo y complicado en la muleta rasgó la taleguilla de Alberto Alvarez, quien pechó también con un Cuadri, manso, flojo, descastado y feo, muy feo.
El Ventorrillo desmonta a Esquivel de latiguillo

La casta de El Ventorrillo que sabía siempre donde estaba el torero, puso en dificultades a Rafaelillo, que solventó la papeleta con suficiencia aunque se llevó un varetazo en la mandíbula. Esquivel picó bien en cuatro varas, en una de las cuales tuvo una caída de latiguillo, quizá por picar delantero, como debería ser.
El Ventorrillo en la finca, el pasado mes de febrero
Foto de Andrew Moore

Rafaelillo estuvo más que digno con el precioso pabloromero de Partido de Resina, de cara armoniosamente triangular, pitones levemente agresivos, morrillo de medio queso, como es tradición en la casa y bello pelaje cárdeno. El toro era manso y descastado pero al igual que en los humanos, la belleza o la inteligencia raramente se dan juntas y cualquiera de ellas en grado eminente  justifican una vida.
El bello pabloromero que abrió la tarde con Rafaelillo


Toros encastados, toreros esforzados y público escaso forman un cóctel de incierto futuro, pero los aficionados que acudieron a la plaza pudieron apreciar los problemas de la casta cuya resolución es la justificación de la corrida de toros.
Román despide al bravo de Ana Romero con un pase de pecho

Publicado en Opinión y Toros

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