martes, 12 de junio de 2018

DIVERSIÓN CONTRA EMOCIÓN. UN RESUMEN DE LA FERIA DE SAN ISIDRO 2018


Un resumen de una feria de 34 días, cinco semanas, tiene que ser necesariamente impresionista, debe fijar unas ideas que permitan explicar la feria. Para intentar hacerlo voy a pintar un cuadro que tendrá su marco, sus fondos y posteriormente sus detalles.
Para diseñar el marco debemos caracterizar el momento. Hoy se acepta generalmente que el toro debe ser cada vez más noble pues así es como permite crear las faenas bellas. El toro actual es noble y repetidor, no se cae y sigue el engaño con ganas no exentas de docilidad. A esto corresponden los conceptos en boga del toro que coloca la cabeza, repone, sigue el engaño con fijeza, con temple, permite colocarse al torero, en fin tantas cosas que nos parecen un horror a muchos aficionados que entendemos que la belleza está en vencer el riesgo que implica dominar a un toro con casta y, por tanto, que defiende su espacio, aprende y puede tener reacciones imprevisibles.
Pintura taurina de Juan López

Este concepto se acuña en los años 80, con la recuperación de la importancia social de la tauromaquia, que tiene su cumbre en los 90 tras la aparición de César Rincón, las figuras de Joselito y Ponce aceptadas por las facciones de los integristas y modernistas y los tres grandes años de José Tomás 97, 98 y 99, y se ha enquistado en un período exento de novedades, donde el clasicismo ha tenido su decadencia que se muestra en los toreros que encabezan el escalafón y que excluyen el riesgo en su quehacer taurino.
El último torero clásico, El Cid se contrapone a las figuras de Ponce y el amaneramiento, Juli y el populismo y Morante y el sentido barroco.
En el Salón La Lengua del Centro Riojano de Madrid

Los fondos del cuadro son de dos tipos. Un fondo más oscuro o, si se quiere, más difuminado en el que se expresa la relación de la tauromaquia con la sociedad actual. Hay una cierta moda en el antitaurinismo social, inserto en las nuevas modas y tendencias, pero hay un problema peor que es colocar la tauromaquia como elemento de controversia política y tiene bastantes posibilidades entre otras cosas porque políticamente el antitaurinismo tiene un coste cero y eso es muy goloso. No es objeto de este comentario y sólo desear que la labor de la Fundación Toro de Lidia, que se ha sumado a la que realiza el ONCT en Francia y PROTOIRO en Portugal, tenga éxito.
Chaparrito-1 de Adolfo Martín, lidiado por Pepe Moral

El otro fondo, que es el objeto de este artículo, es la tensión entre dos diferentes maneras de entender el espectáculo que se manifiestan actualmente y de manera harto virulenta en los tendidos de la plaza de toros de Madrid.
Es una contraposición entre integristas y conformistas, que tiene referencias viejas y que recorre la historia de los toros. Baste decir que los conformistas o modernistas o esteticistas son más partidarios de la elegancia de las formas, lo que necesariamente pide un toro más noble y templado, mientras que los integristas encuentran la belleza en el dominio del toro íntegro y recorren la historia de las corridas de toros pidiendo trapío y fuerza en los toros y valor y verdad en los toreros.

Asturdero-4 de Saltillo, lidiado por Octavio Chacón

El establishment taurino busca ese toro que se deje, según la espantosa expresión tan de moda, y que lo que deja es permanecer a las figuras del escalafón durante lustros sin apenas arriesgar, propiciando una fiesta cada vez más pegada al jolgorio, y su compañía el triunfalismo, reflejado en el corte de despojos, sin dejar apenas espacio para la gloria con las faenas tantas veces repetidas.
Mientras, sectores cada vez más amplios de la afición, los “profesionales de la taquilla” en feliz expresión de Pepe Carlos Fernández-Villaverde,  buscan el protagonismo de la casta como la garantía del futuro, lo que propicia la valoración de las ganaderías denominadas duras, aunque mantengan criterios muy estrictos con los toreros que se atreven con ellas, y defienden la valoración de la suerte de varas a semejanza de los aficionados franceses, con un entusiasmo que va calando en la afición de Madrid.




Diferentes momentos de suertes de varas,
cuya valoración prende en los aficionados

Esta división conceptual se da en la existencia real de dos escalafones distintos, en su valoración económica y taurina. El de las figuras al que están destinadas las ganaderías de gran nobleza y escaso peligro, Garcigrande, Victoriano del Río, Juan Pedro, Cuvillo, Puerto de San Lorenzo y el de las ganaderías de casta donde la remuneración es escasa y el riesgo alto, principalmente los albaserradas y santacolomas, así como Miura, Dolores Aguirre, Palha, Cuadri o Baltasar Ibán.
Evidentemente hay zonas de fricción de ganaderías y toreros y es principalmente en esas zonas de fricción donde también aparece el interés.
Lastimoso II-33, lidiado por Alberto Aguilar

Para los detalles, si les parece hacemos un recuento somero. Los dos toros más interesantes han sido de Baltasar Ibán y Adolfo Martín, Lastimoso II y Chaparrito, aunque dada la duración de la feria casi nadie se acuerde del Ibán.
Las corridas más interesantes, por orden, han sido Escolar, Garcigrande (en un momento de fricción), Adolfo Martín, Baltasar Ibán, Fuente Ymbro, Dolores Aguirre, seguido por Alcurrucén, Saltillo, Pallarés, Victorino, Cuvillo, Jandilla y Puerto de San Lorenzo.
Respecto a los toreros en la serie A, mejoran su interés Talavante y El Juli y especialmente Cayetano y lo mantienen Castella y Ponce.
En la serie A están también El Fandi, Ferrera, Manzanares, Padilla, Roca Rey y Perera.
Todos ellos seguirán llenando los carteles de ferias y llevando público a las plazas, que exigirá para satisfacer su paso por la feria que triunfen de manera real o supuesta, sin importarles los toros que lidien.
Una bella larga de Cayetano

En la zona de fricción mejoran Ureña, Fortes y Román y se mantiene López Simón, perdiendo enteros Ginés Marín. Están también El Cid, Juan Bautista, Joselito Adame, Luque, David Mora, Juan del Álamo y Curro Díaz. Garrido, Álvaro Lorenzo y Luis David, que están en este grupo y juegan el papel de la novedad, no han conseguido colocarse bien. Colombo dejó impresión de estar verde.
Todos estos irán rellenando los carteles de las ferias, abaratando sus costes y permitiendo que las figuras de la serie A mantengan sus honorarios, mientras esperan poder llegar a formar parte de ese grupo de elegidos.
Octavio Chacón el torero revelación de la feria 2018

En la serie B mejoran Rubén Pinar, Gómez del Pilar, Javier Cortés, Emilio de Justo y especialmente Pepe Moral y Octavio Chacón. Los demás ni mejoran ni empeoran, pero su cotización es baja en general, lo que quiere decir que si no suben están a merced de la corriente. Hay especialistas como Rafaelillo, Escribano, Robleño o Alberto Aguilar que se mantienen y un montón de toreros que están intentando subirse al carro o reengancharse a él con escaso éxito en general como Morenito de Aranda, Sergio Flores, Ritter, Esaú, Finito, Iván Vicente, Venegas, Javier Jiménez, David Galván, Bolívar, o que están empezando como Espada, Galdós y Ángel Sánchez. Un auténtico muestrario donde las cotizaciones pueden subir y bajar en función de una buena tarde, una nueva disposición, unos triunfos en tierras de oportunidad como las duras ferias francesas, un apoderado distinto, en fin por un golpe de suerte con el que todos sueñan, como a lo largo de nuestra vida todos hemos soñado alguna vez, que la condición de héroe del torero no les exime de su condición de hombres, que quieren vislumbrar un futuro en el que estén profesionalmente reconocidos y económicamente remunerados.
Estos están relegados de las ferias, donde si acaso entran en el complemento de la imprescindible corrida torista de los carteles.
Fortes sufrió una de las erráticas decisiones presidenciales
que fueron una constante en la feria 

Creo que la corrida de toros está a la espera de un cambio que  vendrá de la mano de un torero, quizá de un artista que sea capaz de impregnar al toreo de un sentimiento de belleza, o de un torero con gran valor que utilice su capacidad para encontrar la belleza que se esconde en el dominio de un toro con problemas o de una figura nueva que sea capaz de torear todo tipo de toros y enseñar al público la diferencia entre la emoción y la diversión, y no me cabe duda que cuando se ha disfrutado de la emoción que acompaña a la creación de la belleza con riesgo, nadie es capaz ya de conformarse con la diversión del jolgorio festivo, superficial y falso.

Las fotos de toros y toreros son de Andrew Moore

Transcripción de mi comentario en el resumen que bajo el título que lo encabeza, realicé en el Centro Riojano de Madrid el pasado lunes 11 de junio, junto a Joaquín Antuña, Antonio Quevedo y Ángel González Jurado, todos compañeros de abono durante muchos años en los altos del 7. 


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