jueves, 14 de julio de 2016

VÍCTOR BARRIO. IN MEMORIAM

Poema de José León con el que la esposa de Víctor Barrio quiso homenajear al diestro y su vida junto a él en las redes sociales: "Cómo me gustaría creer que hay una gloria para todo aquel que pierde la vida en las astas de los toros. Si no es así, descansa en paz allá donde estés, que nosotros los poetas nos encargaremos de hacerte inmortal",


Víctor Barrio

No hay justicia en el mundo de los toros como, por lo demás, no hay justicia en la vida. La suerte buena o mala se reparte sin ton ni son, aleatoriamente, te eleva o te hunde, en casos extremos te mata, como a Víctor Barrio.

Torero modesto, de pura afición, sin antecedentes familiares, sin cercanía a ganaderos, toreros o apoderados de postín. Torero a puro huevo.

Cuesta hacerse un hueco entre todos los novilleros, cuando la cercanía al toro pasa por los encierros de los pueblos de Segovia, pueblos con mucha afición y pocos medios, pero Víctor Barrio se entregó a su afición y fue torero, matador de toros, y antes novillero de postín. Novillero de pocas corridas, muchas de ellas en Madrid, siempre tan duro para los toreros, donde un toro te puede encumbrar, pero estás demasiado en el punto de mira y el torero tiene que hacerse despacio, aprendiendo de sus éxitos y de sus errores.
En Las Ventas

Ese mismo escaparate de Madrid le midió de matador. Víctor Barrio tenía un toreo vertical, de dejar llegar mucho al toro, de gran belleza plástica cuando podía mandar al toro. Su toreo era como un diamante en bruto, se adivinaba su valía, pero al diamante había que pulirlo, había que montarlo en una joya que lo realzara y envolverlo en un estuche adecuado.
En Valdemorillo

Este era el camino que iba recorriendo Víctor Barrio y ese es el resumen de la carrera de un torero hasta llegar a figurar entre la élite, entre los toreros de ferias, pero la suerte, mala suerte, se cebó en el torero antes de llegar a ser figura.
Víctor Barrio y El Pana

Era su tercera corrida de la temporada, antes había estado en Valdemorillo y Madrid, había entrado en Teruel y tenía prevista otra corrida para agosto y luego, como casi siempre, quizá El Burgo de Osma y los pueblos de Segovia, Sepúlveda, donde vivía, Riaza donde se le quería, Cantalejo con su feria de varias corridas. Un duro camino para llegar a las 8 ó 10 corridas que le permitieran seguir puliendo su toreo, seguir intentando cambiar su moneda.
En Riaza

Pero la muerte le estaba esperando en Teruel, una cogida fortuita, una caída habitual, una cornada casual y un corazón partido, una vida cargada de sueños y esperanzas que desapareció sin que seamos capaces de entenderlo.
El féretro de Víctor Barrio 
por las calles de Sepúlveda


Descanse en paz Víctor Barrio, torero, matador de toros bravos.

1 comentario:

  1. Un digno homenaje aun torero modesto que podría haber llegado a figura.

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