viernes, 2 de enero de 2015

DILES QUE NO ME OLVIDEN. TRAS LAS HUELLAS DE JOSE MATA. 2.4 LAS VENTAS Y FRANCIA

2.4 LAS VENTAS Y FRANCIA

En el mundo de los toros hay caminos que conducen a las ferias, al éxito, a los carteles buenos y a las posibilidades de triunfo, mientras que otros muchos son estrechas veredas que recorrerlas cuesta esfuerzo, sufrimiento, dificultades varias y que la mayoría de las veces conducen a la marginación, cuando no a que un toro en un mal día te quite de en medio. Estos caminos estrechos pasaban por la plaza de Madrid, por la afición de Las Ventas que es capaz de reconocer los méritos de un torero, por la crítica que aprecia más el valor, que el relumbrón del marketing taurino.

Dibujo de Antonio Casero en ABC
en la crónica de la corrida de 15 de septiembre de 1968

Ese es el hueco que busca José Mata, quien torea poco tras el año de su alternativa,  dos corridas en Francia, una en Beaucaire el 31 de julio y otra en Ceret el 7 de agosto donde un toro corneará gravemente a “El Inclusero”, Gregorio Tébar recuerda que Mata puso orden en la enfermería en esos momentos de confusión en los que se necesita gran entereza, presencia de ánimo y cabeza fría, para atender al herido, entre el revuelo de gentes que lo llevan y la urgencia de la actuación médica. 
   
Cartel de la corrida de 23 de octubre de 1966 en Las Ventas
Cortesía de Juan Carlos Olalla

Tendrá un puesto en la corrida del 14 de agosto en Las Ventas, en la que el crítico de ABC que esta vez firma como P.L. dice que es un torero mandón que se nota que conoce su oficio y reseña una vuelta al ruedo de Mata en un toro de banderillas negras de la ignota ganadería de Los Campillones. Volverá a Francia, a torear en la plaza de Méjanes, en la plaza Paul Ricard en plena Camarga, el 4 de septiembre. Todavía no es la Francia actual, pero también recoge y acoge a toreros españoles marginados. Vuelta a Madrid para torear el 23 de octubre en la última corrida de la temporada, una limpieza de corrales cuyo mayor aliciente es que Manolillo de Valencia pondrá banderillas en los seis toros.

Cortesía de José Méndez Santamaría

Acaba la temporada con su debut en Caracas como matador en Venezuela el 18 de noviembre de 1966, con el venezolano Alfredo Sánchez y El Inclusero con toros mexicanos de El Rocío.  Gregorio Tébar, quien compartió varios carteles con Mata, le recuerda como un torero con mucha confianza en sus posibilidades que siempre se despedía de él con una frase ritual: “Voy a ser figura del toreo”.

Otra chicuelina de José Mata
Tomada de El Espadazo

Los tres años siguientes son años semivacíos de actuaciones, pero en los que su afición no se detiene. En el 67 inaugura la plaza de Nava de la Asunción, el pueblo de Segovia en el que tanto le aprecian, con un festival junto a Victoriano Valencia. 


José Mata en la inauguración de la plaza de
Nava de la Asunción el 19 de septiembre de 1967
Cortesía de Clara García Jiménez

Vuelve a Madrid a una corrida marginal, de nuevo la última de la temporada, de nuevo Manolillo de Valencia estará anunciado para banderillear los seis toros, aunque una cogida en el cuarto le llevará a la enfermería sin poder completar la corrida, y de nuevo una limpieza de corrales, donde Mata confirma la alternativa al matador norteamericano John Fulton y a Luis Navarro. Díaz-Cañabate dirá que era la primera y única vez que Mata y Fulton se habían vestido de luces ese año, a pesar de ello Mata dará una vuelta al ruedo en su primero. Para Díaz-Cañabate, Mata es el más suelto y de mejores modos de la terna, matará a su primer toro con la primera buena estocada que le reseñan en Madrid y descabello. Posteriormente la estocada será la base de sus anuncios: “Pepe Mata… mata así”, dirán los modestos carteles que aún hoy se pueden ver en algunos viejos y castizos bares.

En el bar Otero de Don Ramón de la Cruz
junto a Emilio García Otero, con el cartel de Mata
que está colgado en sus paredes
Fotografía de Andrew Moore

En el 68 empezará a torear el 15 de agosto en Madrid y la petición de oreja en sus dos toros de Sotillo Gutiérrez, que el segundo crítico de ABC calificará de insólitas, le sirvió para repetir el 15 de septiembre con toros de Pío y Andrés Halcón Sánchez, cuando finalmente cortará una oreja, que para el mismo de ABC será regalada. Sigue Mata sin obtener buenas críticas de los más oficialistas a pesar de su repetido éxito con el exigente público de Madrid.

José Mata paseando una oreja
en el ruedo de Las Ventas
Tomada de El Espadazo

El camino se presenta difícil, duro y las críticas lo hacen más empinado. Curiosamente los críticos le reconocen el valor, pero traslucen escaso entusiasmo por su labor a la que dedicarán escasos adjetivos laudatorios, aunque las ovaciones, vueltas al ruedo y orejas que consigue en el ruedo denoten una cierta capacidad de transmisión hacia los espectadores de los tendidos. 


Dibujo de Antonio Casero en ABC
 en la crónica de la corrida de 29 de octubre de 1967

Desde luego la oreja cortada el 15 de septiembre, no le sirvió para pisar Las Ventas en el año 69. Sin embargo no fue un año vacío. Toreará un par de corridas en Francia, una mixta con Simón Casas, novillero en la época, en el pueblo de Perols en la costa cercana a Montpellier y otra en Saint Gilles en la Camarga.

Felicitación navideña de 1970
dirigida a Emilio García Herrero de Nava de la Asunción
Cortesía de Clara García jiménez

Pero algo está cambiando en la vida de José Mata. El año 70 su carrera cogerá otro aire. Varias corridas con buenas críticas en Las Ventas, en lo profesional, y su boda, en lo personal, indican un cambio que se va materializando.

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