viernes, 23 de enero de 2015

DILES QUE NO ME OLVIDEN. TRAS LAS HUELLAS DE JOSE MATA. 3.2 LA CORRIDA DEL 25 DE JULIO DE 1971

3.2. LA CORRIDA DEL 25 DE JULIO DE 1971

Nada hacía prever la tragedia en una corrida que se monta con entusiasmo por un grupo de aficionados; al revés, es una buena oportunidad. La plaza portátil, montada en el claustro del Santuario de Nuestra Señora Virgen de la Antigua, en las afueras del casco urbano al que está unida por una carretera asfaltada, es una iniciativa interesante organizada con el fin de recaudar fondos para la reconstrucción del Santuario y satisfacer la afición taurina de los cofrades y los vecinos del pueblo. Corren vientos de desarrollo y mejora del poder adquisitivo en España, es el final de la época del milagro español y a falta de buenas condiciones sociales, al menos hay dinero para gastar y para invertir.

Aspecto actual del claustro del Santuario de la Virgen de la Antigua 
donde se montó la plaza portátil para la corrida de 25 de julio de 1971

El entusiasmo parece que va acompañado si no, propiamente, de falta de profesionalidad, al menos de cierta inexperiencia. La plaza se encargan de montarla los propios aficionados, quienes confían el montaje taurino a Paco Ceballos, torero malagueño, quizá por amistad con alguno de los componentes de la Junta Directiva de la cofradía titular del Santuario. Ceballos contará con Carnicerito de Ubeda y Juan Calero. 

Montaje de la plaza en el claustro
El Ruedo de 3 de agosto de 1971

La fecha debe cambiarse del previsto 18 de julio al 25, pues Ceballos debe participar en una corrida en Torremolinos el mismo 18 y tal y como están las cosas no se puede renunciar a nada. A los aficionados de Villanueva el retraso les conviene pues les permite terminar, sin apreturas, el montaje de la plaza. Juan Calero se olvida del cambio de fecha y se presenta el mismo 18 a torear, debiendo volverse a su casa, y no podrá torear el 25 pues tenía un compromiso previo en Consuegra.

Cartel de la corrida tras el cambio.
Colgado en la pared de la cantina del Santuario

No hay mucho dinero en estas corridas, según El Ruedo Mata cobró 35.000 pts, que después de descontar gastos se quedaban en unas 2.000 pts, es decir lo justo para los gastos y poco más, pero es una corrida más. Si medimos el dinero por poder de compra, los honorarios equivaldrían a unos 3.500 € de 2014, de los que quedarían limpios unos 200 €. Pero crea ambiente, sirve de entrenamiento, es un altavoz para toreros escasos de corridas y llenos de afición. Hay muchos posibles interesados en cubrir ese hueco.
Tras el cambio de fecha y la renuncia de Calero, Paco Ceballos, en sus funciones de organizador, viene a Madrid en busca de un sustituto y en la puerta del Hotel Victoria se encuentra con José Mata.
El acuerdo es inmediato, allí mismo Mata firma directamente el contrato a Ceballos, sin necesidad de llamar a su apoderado.

Otro cartel de la corrida
colgado en la pared de la cantina del Santuario

Mata está en un buen momento, ese año ha toreado tres veces en Madrid, se ha presentado como matador en Canarias, en ambas capitales, en una época dónde aún había corridas de toros en las islas, no ha descuidado Francia donde figuró en el cartel de Vic-Fezensac, su apoderado dirá después de su muerte que tenía contratadas o apalabradas varias corridas, el 29 de julio en Aranjuez, el 1 de agosto en Madrid, el 8 en Figueras, el 14 en Cenicientos, el 16 en La Bañeza y el 17 en Cantalejo. En fin, era el despegue que tanto había estado buscando. Llegar a torear 12 ó 15 corridas en la temporada era el trampolín para poder encontrar hueco en alguna feria o al menos en las corridas anteriores a San Isidro, después tal vez, si las cosas rodaran bien, alguna sustitución. No es camino fácil, hay algo de cuento de la lechera en ello, pero es la oportunidad por la que ha estado luchando desde que tomó la alternativa, si el camino no está despejado, al menos no está cegado. Hay un rayo de esperanza que permite asirse, ahora sí, a la ilusión de triunfar como torero.

Publicidad de José Mata
reproducida por El Ruedo de 3 de agosto de 1971


El día anterior a la corrida tanto su esposa, Marie-France, como él mismo tienen un mal presagio, lo comentan entre ellos y lo alejan de su mente. Debe ser tan fácil tener malos presagios cuando te tienes que ganar las corridas una a una, cuando no sabes lo que va a salir por los chiqueros, cuando necesitas triunfar cada vez para no perder el ambiente que has ido creando, que no le puedes dar mucha importancia. Es una corrida más, un regalo casi que no has tenido que pelear por los despachos, una consecuencia de tu buen hacer.

José Mata toreando por naturales a Cascabel
Diario Lanza de 27 de julio de 1971

La organización de la corrida tiene los fallos aparejados a la poca experiencia de sus organizadores, pues la buena voluntad de los aficionados de Villanueva de los Infantes y de Paco Ceballos como taurino, no es suficiente para organizar bien la corrida, pero sus condiciones son muy similares a las de cientos de corridas que se dan esos años. Los caballos de picar aparecieron a última hora. Los organizadores pensaban que las banderillas las traían los banderilleros. La corrida de la ganadería de Don Luis Frías Piqueras, de encaste mezclado entre Veragua y Parladé era agresiva. “Paco es muy astifina para un pueblo, ¿no se puede hacer nada?”, preguntó Mata, según afirma Paco Ceballos en una entrevista 40 años después en El Día de Tenerife. Los toros según la reseña del diario Lanza resultaron “bravísimos, con casta, genio y raza, de peso superior a lo que torean los ases”. Un regalo vamos.


De la crónica del diario Lanza de 27 de julio de 1971

El primero de todos, Cascabel, tras una vibrante faena de Mata, le cogió en la suerte de matar al volapié, tras propinarle una estocada de la que rodaría el toro. La cogida rompió la femoral del torero y en la enfermería le hicieron un torniquete de urgencia en la pierna y lo mandaron en ambulancia a Madrid, donde llegó tres horas más tarde de la cogida al Sanatorio de Toreros en un estado crítico.


Diario Lanza 27 de julio de1971

El ganadero dirá en la revista El Ruedo que el toro que hirió a José Mata era el más pequeño de la corrida. “Pesó 422 Kg, tenía 4 años cumplidos y lleva el nº 128; negro bragao (sic) de muy buena nota, como lo demostró en la lidia hasta el infortunio de José Mata. Era hijo de la vaca “Andaluza”… En realidad no iba con el lote sino como sobrero. Pero hubo otro toro de la corrida que se accidentó y por eso lo echaron en primer lugar. Además según recuerda el conocedor, “Cascabel” ya fue como sobrero en el año 1968 a la plaza de Albacete; más como la corrida fue normal, volvió a la dehesa.”

"Nosotros calculamos, dice El Ruedo, que si el año 68 iba ya de sobrero aunque no fuese más que eral adelantado –aunque probablemente sería utrero- sería por lo menos el domingo un toro cinqueño en su sexta hierba. Exactamente la edad en que los toros tienen sentido para esperar. "

(Cont.)
Próximo capítulo 3.3 LA TRAGEDIA

Publicado anteriormente
2.3 La alternativa. http://adiosmadridtoros.blogspot.com.es/2014/12/diles-que-no-me-olviden-tras-las.html

3 comentarios:

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  3. Andrés, siento mucho no haber podido verle cuando me lo pidió. Tenía entonces muchos problemas de salud y no me fue fisicamente posible darle más ayuda que responder a sus preguntas por escrito. Agradezco mucho todo lo que escribió sobre José y todo el trabajo que eso conllevó. Ya estoy mucho mejor y sería con gusto que le recibiría en mi piso de Madrid.
    Un cordial saludo.

    Marie-France Goudard-Ryan viuda de José Mata

    PS: En las dos páginas que administro para José en Facebook, José Mata Torero, podrá encontrar más fotos y documentos de interés.

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