jueves, 11 de junio de 2015

ESCRIBIR PARA COMPRENDER

Hay una superabundancia de aficionados escribiendo acerca de los toros y me temo que hay muchos menos leyendo. Sólo en Opinión y Toros, el portal que acoge mis apuntes desde su creación hace ya más de 10 años, somos 8 ó 10 los que, en San Isidro, dejamos nuestro granito de opinión, empezando por su director y acabando en mis apuntes. Con otros portales de aficionados y los blogs en internet, en español y francés, pasamos fácilmente de los 50. En Twitter y Facebook hay centenares de aficionados escribiendo sus impresiones.


Eso sin contar los que cobran por escribir en la prensa impresa, las infrecuentes radios y televisiones, las agencias y los portales taurinos oficiales u oficialistas, más los gabinetes de comunicación, por frugales que algunos sean, de ganaderos, toreros y empresarios. Todo ello en un momento en que las corridas de toros están en un bajón en la aceptación popular e incluso hay opiniones de destacados empresarios pesimistas sobre el futuro, así como intentos de poner la zancadilla, cuando no abolirlas, desde los propios programas políticos, que ya tiene mérito que la prohibición de las corridas de toros pueda ser un reclamo electoral.


El impulso de escribir de toros, existe y su costumbre se dispara. Como supongo que todos los que escriben tienen claro que su aportación no va a influir en el desarrollo de la tauromaquia, salvo como la pequeña parte de una ola de opinión, y eso en el caso de acertar en el diagnóstico de los males y la predicción del futuro, se me ocurre que debe haber otra razón que nos impulsa a escribir y creo que sencillamente es comprender mejor.


Se escribe para comprender, para ordenar las ideas propias, para enfrentarse con la realidad de aquel natural que no te enteraste y que todo el mundo apunta, o con ese toro que te pareció bravo y muchos dicen que no pasó de pastueño. Escribir no deja de ser un ejercicio de humildad, un grito de tu afición, desnudarse ante los demás exponiendo tu criterio, tu opinión concreta, tus errores públicos, tus aciertos secretos. Nadie te dirá, salvo que alcances una gran notoriedad, que te equivocaste al apreciar el juego de un toro o el valor de un torero, mucho menos que definiste con claridad una situación complicada o que supiste ver un toro que se mostró muy cambiante o la decisión de un torero que finalmente no acertó con su faena.


No puedes por menos que escribir el interés de una corrida correosa o el gusto de un torero ante un toro que jamás se entregó y no puedes contenerte sin escribir cuando un torero te hizo rozar el cielo con las manos o un toro se abalanzó sobre el caballo con alegría y poder.


Aunque sepas que tienes que mandar tu escrito a tus amigos para que te lean o no te interesen los cientos (o incluso miles) de lectores que desconoces y que averiguas que se han conectado a tu blog desde países exóticos, tienes que escribir para alcanzar a entender cabalmente la belleza, para disfrutar de nuevo de la emoción, para comprender aquellos comportamientos que no acabas de definir correctamente.



Escribimos porque amamos las corridas de toros y queremos mantenerlas en nuestro corazón, en nuestra memoria. Comprender es amar y escribimos, como vivimos, para amar.

Publicado en www.opinionytoros.com

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