domingo, 22 de marzo de 2015

EL MADRID DE FRASCUELO (y II). PASEOS POR EL MADRID TAURINO

Frascuelo, fiel a la costumbre de la época, tenía tertulia habitual en un café, en su caso el Imperial, en la esquina de Sol y Alcalá. Lugar con amplias perspectivas tras la reforma de la Puerta del Sol que acabó en 1860, y que derribó la iglesia del Buen Suceso, además de dar la forma actual a la plaza y levantar los edificios de su parte elíptica.


El chaflán de la Puerta del Sol,
entre las calles Alcalá y Carrera de San Jerónimo 
con el Café Imperial en 1892.
Tomada de Viejos cafés de Madrid

No dejaba de frecuentar otros cafés. Es célebre la comida que en 1875, en el punto álgido de su arte, en el Café Fornos, situado enfrente del Suizo, en la esquina de Alcalá y Peligros, Frascuelo dio al duque de Sesto, Ayala, Romero Robledo y Elduayen, todos ellos personajes relevantes de la Restauración, las fuerzas vivas del momento, que viene a significar una vuelta a la normalidad en el toreo después de la convulsa situación social que va desde La Gloriosa hasta la Restauración, lo que no dejó de procurarle críticas como estas coplillas publicadas en El Imparcial: Dio pases con gran salero/ y de verás le aplaudí,/ me gusta usted más así,/ que almorzando con Romero. Fornos recogía una vieja tradición de un café en dicha esquina, pues antes hubo uno llamado Europeo y antes aún el Café de las 4 Naciones, pero desde su inauguración en 1870, Fornos fue lo más chic de Madrid en su época.


Cartel con Lagartijo, Frascuelo y Angel Pastor
Tomado de Todocolección

No sólo frecuentaba los cafés, también era Frascuelo asiduo del Teatro Real, donde acudía vestido con su traje corto con botonadura de brillantes. Con frecuencia le acompañaba el que fue su banderillero, el posteriormente malogrado torero Angel Pastor. La ópera y los toros eran los dos espectáculos a los que asistía más público en el Madrid del último tercio del siglo XIX y además Frascuelo era gran amigo del tenor Gayarre, otro ídolo de la época.


Frascuelo vestido de corto
Tomada de La Alcazaba

Los toreros vestían habitualmente de corto, como vestimenta incluso de gala, pero tampoco desdeñaban la vestimenta de la época. F. Bleu (Félix Borrell Vidal), el gran aficionado integrista y ameno narrador que conoció el ambiente, madrileño y taurino, a fondo, desde la atalaya de su farmacia en la Puerta del Sol. Frascuelista declarado, comenta que en el Teatro Variedades de la calle Magdalena de Madrid vio a Frascuelo de levita y sombrero de copa, sin que lamentablemente quede constancia fotográfica del asunto y nos tengamos que conformar con su relato.  


Muletazo de Frascuelo a favor de la querencia en toriles 

en la corrida de El Gran Pensamiento

Desde la calle de Alcalá, Frascuelo se trasladó a la casa en la Plaza de Santo Domingo 18, esquina a Jacometrezo (curioso nombre que viene de la madrileñización de Giacomo di Trezzo, escultor italiano que Felipe II trajo a Madrid), sin duda a una casa más acorde con la modernidad de los tiempos. En esta casa residía el 13 de noviembre de 1887 cuando la grave cogida de Peluquero de Antonio Hernández en la corrida de El Gran Pensamiento.


Frascuelo perfilándose para matar a Peluquero,
después de recibir la grave cornada de este toro
Fotografía reproducida en la revista Sol y Sombra años después de la corrida.
Tomada de La fiesta prohibida

La cogida que ocurrió tras lo que ya era una larga carrera de matador de toros, le quitó facultades y como dijo en la enfermería tras la cornada: “Los toros dan esto porque no pueden dar otra cosa. Si dieran caramelos daría gusto torear, y para evitarlo no hay más que huir o cortarse la coleta.”


Portada de la edición de 1887 de 
Lagartijo y Frascuelo y su tiempo

Como no fue torero de huir, el 12 de mayo de 1890 se cortó la coleta tras matar al toro Regalón de la ganadería del Duque de Veragua en Madrid, ceremonia que Antonio Peña y Goñi relata con gran sentimiento, tras pasar la tarde en casa del diestro acompañando a la familia, en lugar de acudir a la plaza.


Féretro de Frascuelo que fue enterrado por 
El Chano, Baulero, El Moños, Jeromo, Pajarero y Tres Calés
en la sacramental de San Isidro

Tras su retirada de los ruedos, Frascuelo se fue a vivir a Torrelodones a la Finca Monte El Gasco, y montó un negocio de hostelería. Estando en unas labores camperas que se celebraban en Soto Gutiérrez, Frascuelo contrajo una grave pulmonía por la que le trasladaron a Madrid, a casa de una de sus hijas, en la calle Arenal, donde falleció el 8 de marzo de 1898. Una placa de mármol en la fachada de la casa le recuerda.


Tumba de Frascuelo
Cortesía de Juan Salazar



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