martes, 8 de abril de 2014

DILES QUE NO ME OLVIDEN. TRAS LAS HUELLAS DE JOSE MATA. 1.1

1  .  La singularidad canaria

Torero canario es, si no una contradicción, al menos una rareza. Ser torero naciendo en la isla de La Palma, donde nunca ha habido tradición taurina, es una singularidad.

José Mata nació el 23 de julio de 1937, en el pueblo de Las Tricias, del municipio de Garafía, quizá el de más difícil comunicación de la isla, situado en una zona imparcialmente alejada tanto de la capital Santa Cruz, como del otro municipio importante de la isla, Los Llanos de Aridane.

 
Partida de nacimiento de José Mata.
Cortesía de José Méndez Santamaría

El  lugar de Las Tricias tiene una iglesia con frontón adosado, frente a una plaza despejada y con bellas vistas. Semioculta por la iglesia está La Tahona, el edificio más antiguo de la localidad levantado con piedra volcánica sin revestir. En la plaza un bar oscuro en cuyas paredes cuelgan, modestamente enmarcadas, ajadas fotos en blanco y negro, casi sepias tras soportar el paso de los años y los humos acumulados. En algunas de ellas, casi todas, aparece José Mata toreando. Es el lugar de reunión de los escasos habitantes del lugar y donde inevitablemente recalan los raros turistas que se acerquen por allí. 


El bar en la plaza de Las Tricias

El tiempo ha cambiado y mejorado el lugar de Las Tricias. La iglesia, el frontón, la explanada, el bar, el mirador, son de reciente construcción, relativamente reciente si se quiere, pero posterior a la infancia de José Mata cuando la zona era un descampado, lugar de juegos infantiles de los niños del pueblo.


La explanada de la plaza y la iglesia de Las Tricias. 
Detrás el frontón y el edificio de La Tahona

Tenía Las Tricias en los años 40 una cierta prestancia dentro de la situación rural de las islas Canarias, todavía no descubiertas por el turismo y sometidas a múltiples marginaciones debidas al escaso desarrollo del momento y a la lejanía de un núcleo rural en una isla pequeña.  Tres servicios la singularizaban: la escuela, que mantenía la separación entre niños y niñas, a cargo de un maestro y una maestra cada una de ellas; el “peatón”, curioso nombre con el que se conocía al cartero; y el teléfono que era el nexo de unión con el mundo o al menos con la capital de la isla ya que la carretera más cercana por la que pasaba la guagua, el autobús de línea de la isla, estaba a más de 4 horas de camino andando hasta Tijarafe. Estos modestos servicios componían una infraestructura que igualaba o superaba a la que tenía la sede del municipio de Garafía en Santo Domingo. Los maestros eran un vínculo con el exterior en una época de difícil transporte, quizá la maestra de la época de Mata, Lola de nombre, de origen vasco y enamorada de la zarzuela fuera la promotora de una orquestina de niños y niñas de Las Tricias donde José tocaba, con desconocida fortuna, tanto la batería como el clarinete en las fiestas que se organizaban tras los trabajos comunales, las llamadas “Prestaciones vecinales de transporte” con las que los vecinos contribuían a la reparación de los caminos tras el paso del invierno.
 En el frontón, quizá el lugar más visible de la plaza, está la placa de piedra donde el Ayuntamiento de la Villa de Garafía recuerda a “su distinguido hijo José Mata, actor de cine y matador de toros de las Islas Canarias”.


Placa en recuerdo de José Mata


La placa de recuerdo y homenaje llama la atención al viajero que se acerca allí. Bien es verdad que está suficientemente alejada de todo como para que no forme parte de ningún recorrido turístico que pueda salir al paso de los viajeros semanales que recorren la isla, sus volcanes y sus playas, sus riscos y sus plataneras. Por el sitio en el que está colocada y la propia situación del pueblo, no tiene ninguna proyección pública, no está hecha para que se vea, no es un anuncio para que lo sepan todos, es más un recuerdo sentido, íntimo, de sus convecinos, de aquellos que conocieron y se relacionaron con su familia, de aquellos que muestran su asombro tanto por su fatal muerte como por su variada carrera e interesante vida. 

Cerca de allí, todo está realmente muy cerca como corresponde a un pueblo, a una parroquia alejada del casco urbano del municipio, está la casa familiar de José Mata. Una bella y modesta casa canaria, con patio central descubierto, donde su hermana Nery formó un entrañable museo con fotos, carteles, recuerdos y vestidos de torear del malogrado torero.

 

Casa de la familia Mata en Las Tricias.
Cortesía de Clara García Jiménez
quien aparece en la foto junto a Nery Mata, hermana del torero


El cartel de la última corrida que toreó en Madrid una semana antes de su mortal cogida, 8 toros del Conde de Ruiseñada para Joaquín Bernadó, José Mata, Pedrín Benjumea y Ricardo de Fabra, comparte pared con fotos, retratos de su carrera taurina, una salida en hombros, la espera en el portón el día de su alternativa con El Cordobés y su apoderado El Pipo, una vuelta al ruedo arrastrando el capote con donaire, un óleo donde destaca su prestancia vestido de luces, cuatricomías que fueron base de carteles de propaganda, capotes, muletas, un par de zapatillas taurinas dispuestas para su uso y que reflejan la amorosa dedicación de su hermana a mantener su memoria.
  

Tomadas de La voz de La Palma

La habitación se diría que es un relicario más que un museo, refleja orden y cariño; más que ofrecer una perspectiva de su carrera es una ofrenda de amor filial.


Detalles del museo familiar

(Cont.)

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