jueves, 24 de abril de 2014

DILES QUE NO ME OLVIDEN. TRAS LAS HUELLAS DE JOSE MATA. 1.2 y 1.3

1.2 La Palma
La isla de La Palma se ha dedicado históricamente a la agricultura de exportación entre la que destaca el plátano, también el aguacate y anteriormente la cochinilla para tintes. Las economías agrarias requieren de mano de obra estacional y proporcionan escasas oportunidades para alcanzar un buen nivel de vida, por lo que están abiertas a la emigración, como válvula de escape para sus ciudadanos. José Mata siguió la ruta clásica, primero fue a la capital de la isla, gracias a la relación con el abogado Luis Coviella quien fue su mentor. En Santa Cruz de La Palma jugó al fútbol en las categorías inferiores del Mensajero, tradicional club de fútbol de la isla, para posteriormente dar el salto a Venezuela.


Plantaciones de plátanos en La Palma

El hablar pausado y suave, hermana casi tanto como la insistente inmigración a palmeros y venezolanos. Pocas son las familias de la isla que no tienen alguien que emigró a Venezuela antes de los años setenta.
En Venezuela, donde fue a trabajar en el restaurante que tenía su hermano Alejandro en el barrio de Quinta Crespo, cerca del mercado, encontró sus dos aficiones, el cine y los toros. Algo le debía rondar a Mata con los toros pues su primo Andrés García Mata cuenta que en ocasión de sus juegos infantiles descubrió a José toreando frente a un toro imaginario con el saco de recoger las papas a modo de improvisado capote en un campo de Las Tricias. De donde le viniera al Pepe Mata de 10 años el simple conocimiento de la existencia del toreo, es algo que su primo desconoce aunque en la isla de La Palma se han datado una corrida de novillos para aficionados locales en 1914 y hay el recuerdo no constatado de otra en los años 40 en el campo de fútbol de Bajamar en Breña Alta cerca de Santa Cruz de la Palma; quizá las noticias de esta ignota corrida que causó gran revuelo en Santa Cruz al pasear los toreros en coche descapotable por las calles de la ciudad o tal vez, unas lejanas imágenes de algún NODO visto con ocasión de una fugaz visita a la ciudad, fueran el origen de tan singular acción.
Simultaneando en Caracas su trabajo con sus estudios de Arte dramático, presenció su primera corrida en 1955 tras lo que empezó su vocación. Se matriculó en la escuela que tenía en la capital el torero Eleazar Sananes “Rubito”, el primer torero venezolano que confirmó su alternativa en Madrid, lo que tuvo lugar el 17 de mayo de 1922, en la plaza de la carretera de Aragón en la Corrida de Beneficencia, sustituyendo al lesionado diestro Manuel García López “Maera”, siendo su padrino Julián Saiz “Saleri II”, actuando como testigos Juan Anlló “Nacional II” y Marcial Lalanda, lidiando toros de la ganadería de Gamero Cívico.


Eleazar Sananes "Rubito" fotografiado por Calvache
Tomada de Genealogías taurinas

Según cuenta en el diario Lanza, en las páginas dedicadas a la muerte de José Mata, su amigo el matador venezolano Tomás Parra, dice que se presentó en los viernes taurinos de Caracas, unas novilladas de la oportunidad del año 1956, aunque puede que su debut en la plaza Nuevo Circo de Caracas fuera en el año 57 donde ganó el trofeo Revelación y antes toreó en Guarenas matando dos novillos criollos, probablemente un 21 de noviembre de 1956, fiesta de gran tradición taurina en esta localidad del estado de Miranda. En Venezuela parece que toreó hasta diez festivales antes de volver a España en el 58 tras su gran vocación de ser torero.


Plaza de toros Nuevo Circo de Caracas


Sabido es que la afición a los toros se despierta en algunos casos como una chispa que prende y arrasa en un escenario virgen, sin que se sepa claramente el motivo, quizá el espectáculo del hombre que burla la muerte despierta impulsos como la identificación con el héroe que puede a la fiera o se refiere a valores universales como la superioridad de la astucia humana frente a la fuerza de la naturaleza que se representa en el mito del Minotauro o mejor en la historia de David y Goliat y la instintiva admiración por el débil que no se arredra frente a la fuerza. Más difícil parece que esa afición se despierte para llamarte a torear, casi sólo en algunos muy valientes o muy románticos. Muy decididos también, pues hay que disponer de una fuerte personalidad para llegar a la península, entrar en el mundo de los toros y buscarse un hueco en la profesión. Quizá también además de valientes, románticos y decididos deben ser muy inquietos. Todo ello debía serlo José Mata quien acometió diversas actividades desde el fútbol a la música, desde el cine a los toros. 


José Mata y “El Cordobés” 
en el cartel de la película Chantaje a un torero

1.3 Los toros en Canarias
Las islas Canarias, como es sabido, no han tenido gran tradición taurina. Algo más en Tenerife que ha tenido varias plazas de toros. La primera de ellas en La Laguna se construyó en 1889 con la intención de importar la corrida de toros a las islas, poco duró la experiencia pues pocos años más tarde, en 1894, se levantaría una gran plaza de fábrica en la capital, Santa Cruz de Tenerife, que aún existe, aunque hace más de 30 años que no se dan festejos taurinos. En la provincia de Gran Canaria la primera plaza de fábrica se construyó en 1970, en el municipio de Telde, junto al aeropuerto de la isla. Esta plaza de dimensiones casi monumentales pues podía albergar a más de 14.000 espectadores y estaba proyectada para poder ser ampliada tuvo una corta vida, pues dejó de dar espectáculos en 1975, quedando abandonada hasta su demolición en la década de los 90. A pesar de contar con estas plazas de toros, así como numerosas otras plazas de corta duración o escasa relevancia, la corrida de toros no alcanzó gran implantación. José Méndez Santamaría, quien ha realizado una biografía completa sobre José Mata y ha mantenido el recuerdo del torero mediante actos, exposiciones y artículos de prensa hasta ahora mismo, tiene recopilada mucha e interesante información sobre la historia de los toros en Tenerife. Pero la lista de sus matadores de toros es corta, empieza con Pedrucho de Canarias, de nombre Avelino Rivero, quien tomó la alternativa en 1953 en Santa Cruz de Tenerife, aunque no llegó a confirmarla en Madrid y acaba con José Mata quien fue torero asiduo de Madrid, donde llegó a rozar la gloria antes de su mortal cogida.


Avelino Rivero "Pedrucho de Canarias"
 y
 la plaza de Santa Cruz un día de corrida

Tras su primer aprendizaje taurino, José Mata volvió a España desde Venezuela para iniciar su carrera en los ruedos a los 21 años, una edad que siendo temprana para tantas cosas resulta un poco tardía para ser torero. Hizo su presentación con traje de luces en Arévalo (Ávila) el 8 de junio de 1959. Se enroló en la parte seria del espectáculo cómico taurino “Fantasías en el ruedo”, donde quizá conoció al que sería peón y persona de confianza suya, Román Encinas quien en el año 63 seguía en dicho espectáculo cómico-taurino. 


Cartel del espectáculo Fantasias en el ruedo
donde aparece anunciado José Mata.
Cortesía de José Méndez Santamaría

Además Mata llegó a torear treinta novilladas económicas, como se conoce a las novilladas sin picadores. Curiosamente en una de ellas en Andorra (Teruel) coincidió con el novillero tinerfeño Manuel Rivero “Manolete II”.                                   
El 24 de julio de 1960 en la plaza de Orduña, es su primera corrida con picadores.


A partir de aquí ya ha dejado de ser un aspirante, para ser un novillero que tendrá un nombre propio, que se anunciará en plazas diversas y se deberá forjar su carrera. 

(Cont.)

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