martes, 31 de octubre de 2017

HOMENAJE A VICTORINO MARTÍN EN EL CEU

El próximo 2 de noviembre, jueves, a las 19,30 tendrá lugar en el Salón de Grados de la Universidad San Pablo-CEU, en la calle Julián Romea 23, la inauguración del XVII Curso del Aula de Tauromaquia del CEU, con un homenaje a Victorino Martín que se realizará en colaboración con la Peña "Los de José y Juan".
Invitación al homenaje a Victorino Martín
en la inauguración del Aula de Tauromaquia del CEU, 
que dirige Rafael Cabrera


En dicho acto participarán los matadores de toros José Luis Palomar y El Cid, así como Andrés Amorós, catedrático de literatura y crítico de ABC y José Joaquín Moreno Silva propietario de la ganadería de Saltillo, miembros ambos de "Los de José y Juan"
Está prevista la asistencia al acto de Victorino Martín García.
En un herradero en su finca Monteviejo en diciembre de 2015
Fotografía de Andrew Moore

Creo que la asistencia a este acto es una estupenda manera de demostrar el afecto de los aficionados por un ganadero que siempre puso la casta del toro bravo como la garantía del espectáculo y que tantas buenas y épicas tardes dio a la fiesta de los toros.
Os animo, pues, a que asistáis y difundáis este acto de homenaje.

miércoles, 25 de octubre de 2017

TAURINEANDO CON RAFAEL GONZÁLEZ, BANDERILLERO

Taurinear, llamaba David Adalid a hablar de toros entre profesionales y que sumaba también a los aficionados, en las primeras sesiones de la Tertulia de Jordán. Taurineamos en la entrega de la foto “A una mano” de Andrew Moore, con su protagonista Rafael González, quien aparece lidiando a Buscador-71 de Adolfo Martín, lo que propició un agradable repaso a diversos aspectos de nuestra manera de ver y entender la corrida de toros.
"A una mano". Rafael González se lleva a una mano a 
Buscador-71 de Adolfo Martín, toreado por Juan Bautista
el 9 de junio de 2017 en Las Ventas

Las banderillas de poder a poder se prodigan poco, según el banderillero y antes matador de toros, porque los toros actuales recortan mucho y prefieren tomarles la delantera con un cuarteo, que puede quedar más airoso. Precisamente ese recorte es el culpable, afirma, de que tantos banderilleros actuales tengan que tomar el olivo y saltar al callejón perseguidos por los toros. No ve indicios de bravura sino de mansedumbre en esta actitud de los toros y dice que para salir andando de la cara del toro los banderilleros deberían salir hacia los medios y no hacia tablas, actitud que no se ve ahora, ni me alcanza el recuerdo.



Rafael González cuartea a Camarín-37 de Baltasar Ibán,
toro más bravo de San Isidro 2016, 
toreado por Alberto Aguilar el 29 de mayo de 2016


La bravura de los toros abre una discusión de numerosos matices y los toreros prefieren la bravura más noble, que siempre está cerca de caer en la docilidad mientras que muchos aficionados preferimos que el toro tenga dosis de imprevisibilidad y por tanto de riesgo, aunque disminuya la belleza de la composición. Comentando la pasada corrida de Rehuelga, ganadora de tantos premios en San Isidro, Rafael González prefiere la bravura noble de Coquinero-10, el negro sexto, que la de Liebre-20 el cárdeno quinto, bravo y encastado, al que se le dio la vuelta al ruedo y que tanto costó dominar.
Liebre-20 de Rehuelga recibió muchos premios al toro más bravo de San Isidro,
toreado por Alberto Aguilar el 7 de junio de 2017

Coquinero-10 de Rehuelga, bravo y noble
toreado por Pérez Mota el 7 de junio de 2017

Siempre hay un margen para analizar si los problemas de los toros son defectos del matador que no los domina suficientemente o características intrínsecas de los toros que no permiten su entrega y eso abre mucho el interés de la discusión. Rafael González que fue alumno de la escuela de Madrid a principios de los 90, que tomó la alternativa en Ceret y se despidió de Madrid con una corrida de Alonso Moreno, conoce bien los toros duros que no ha dejado de lidiar como banderillero, ahora en la cuadrilla de Juan Bautista, uno de los toreros con mayor naturalidad en sus formas.
En la ganadería de Fernando Peña, con la ganadera Ana Peña,
el matador Juan Bautista, Rafael González y Andrew Moore

El monoencaste tuvo su hueco, aunque derivó hacia la estrecha selección de ganaderías por parte de las figuras actuales, pues no es partidario de igualar todo lo que viene del encaste Domecq y se adhiere a la tesis de Juan Pedro Domecq de que no es que el 80% sea Domecq, sino que el 95% es Vistahermosa. Pero la reducción del número de hierros que lidian las figuras si es un fenómeno actual. Matiza Rafael que figuras que tienen un toreo más dominador como El Juli o Perera prefieren toros con más movilidad como Garcigrande o Victoriano del Río, mientras que toreros con mayor expresividad plástica como Morante o Manzanares prefieran la suavidad de Juan Pedro o Zalduendo. Ponce torea de todo y no parece preocuparle excesivamente la selección de hierros, claro que Ponce es un torero de los 90 cuando la variedad era mayor y que el resto son toreros de este siglo hechos a una fiesta más complaciente, quizá debido al gran incremento de corridas de toros hasta la crisis de 2008.
Rafael González clavando las banderillas a Tobillita-76 de Nuñez del Cuvillo, 
toreado por Juan Bautista el 24 de mayo de 2017 en Las Ventas

La colocación de los toreros tantas veces al hilo del pitón y casi siempre después del primer pase de la serie es la definición clave del toreo: Si hay que torear para delante para dominar al toro o dejarle sitio para alargar el pase. No es fácil llegar a un acuerdo general pues sobre la discusión sobre la pureza en el toreo interviene otra valoración que es la que da el público en la plaza. El público que disfruta viendo al toro en movimiento alrededor del toreo sin entrar en matices y el aficionado que tantas veces pide torear con trazo largo a toros interesantes por su casta y poco propicios a embestir con nobleza. En el aplauso del público está el dinero y en el asentimiento de los aficionados la gloria, perder a unos u otros es siempre un problema.
Rafael González en Las Ventas el 8 de mayo de 2016,
 con toros de Montealto, en la cuadrilla de Juan Bautista

El toreo en las ganaderías que tanto se diferencia del toreo en la plaza, los honorarios de las cuadrillas, la organización de las mismas en la lidia, la progresiva rigidez en los capotes que ahora se va relajando y su incidencia en la lidia, más de fuerza cuanto más rígido y más de muñeca cuanto más flexible, la asistencia de los profesionales a las plazas de toros, el gran número de matadores y el escaso de corridas de toros, son temas que se fueron entrelazando en la conversación entre Gloria Sánchez Grande, Rafael González, Andrew Moore y el autor de estas líneas.

Fotografías de Andrew Moore

miércoles, 18 de octubre de 2017

EL FUTURO DE LA FIESTA ESTÁ EN LOS TOREROS. RAFAEL GARCÍA GARRIDO EN LA TERTULIA DE JORDÁN

Tras cerrar la temporada taurina y a punto de completar el primer año de gestión, asiste a la Tertulia de Jordán Rafael García Garrido, Director General de Nautalia, la otra parte de la UTE de Plaza 1, la empresa gestora de Las Ventas, de la que ellos llevan la gestión empresarial y Simon Casas la taurina.
Rafael García Garrido, Director General de NAUTALIA
en la Tertulia de Jordán

Viene del mundo empresarial no taurino, aunque llevaba muchos años de abonado en el tendido 4, como aficionado. Nautalia entró en Las Ventas gestionando el servicio de restauración y atención a los clientes llamados VIPs para Taurodelta, como hace en los palcos de los principales equipos de fútbol y posteriormente se asoció con Simon Casas para presentar una oferta sorpresa y ganadora en el concurso de explotación de Las Ventas hace un año. El papel de Nautalia, una de las grandes empresas de viajes en España y Portugal, con una facturación superior a los 100 millones de Euros, no se ha limitado a poner el aval sino que abarca toda la gestión empresarial relacionada con la explotación económica, la asesoría jurídica, la publicidad o la gestión de personal.
NAUTALIA gestiona toda la actividad no taurina de Plaza 1

Los números de la oferta han sido discutidos en los corrillos, pero afirma que han sido positivos debido a tres factores principales: El aumento de 130.000 espectadores respecto al año anterior, la renegociación del canon de TV y la explotación con criterio empresarial de los llamados atípicos (bares, restaurantes, palcos VIPs…)
Las Ventas tiene numerosas deficiencias constructivas, 
de mantenimiento y de cuidado del detalle


No ha presentado una reclamación formal por los problemas derivados de la falta de licencias municipales, que les han hecho perder espectáculos no taurinos, pero espera llegar a un acuerdo con la Comunidad que atienda sus peticiones. Haciendo números afirma que la pérdida de estos espectáculos es importante, pero no determinante, pues cree que sólo se pueden dar una veintena de espectáculos al año lo que hace unos ingresos poco superiores al millón de Euros.
Rafael García Garrido

Aunque la reforma de la plaza es cosa de la Comunidad y no suya, espera que mejore la plaza, no le preocupa que se pierdan localidades, pues cree que se compensará de otra forma, no opina de la disminución del ruedo y se muestra partidario de algún tipo de cubierta. En cualquier caso, recuerda, es la Comunidad quien tomará las decisiones.
Respecto a la situación del mantenimiento y cuidado de la plaza, realizaron una auditoría técnica tras la firma del contrato, donde señalaron numerosos problemas constructivos y de mantenimiento que espera se solucionen con la reforma que se debe acabar antes del inicio de la temporada 2019.
Aspecto del tendido que posiblemente cambie tras la reforma

Como empresario se sorprende de las costumbres del sector donde los contratos con los toreros no figuras se firman por la cantidad “a convenir” y donde los intereses cruzados de empresarios, apoderados y ganaderos se juntan muchas veces en manos de las mismas personas. Cree que se puede aportar una gestión empresarial más habitual y previsible.
Reconoce que es un mal momento social para los toros y que el sector debería trabajar para revertir o aminorar dicha situación, especialmente los empresarios y sobre todo los toreros. En los toreros está el futuro de la fiesta, afirma, pues son los que mueven al público, aunque su tono no trasluce excesivo optimismo respecto al papel que quieran jugar los empresarios, ni  los propios toreros.

En las distintas valoraciones que se plantean sobre el papel del público y la búsqueda del mismo, entiende, ante una pregunta así de esquemáticamente formulada, que el futuro de la corrida de toros está en la casta y no en el gin-tonic. Lo que quiere decir que cree que se debe contentar al aficionado pero que sabe que los ingresos vienen del asistente más ocasional que los aficionados.
Se muestra satisfecho de la campaña de publicidad que ha hecho a los toros estar presentes en Madrid y, aunque no las explicita, la nueva empresa ha participado en numerosas gestiones para mejorar la imagen social de las corridas de toros frente a tantos intentos de arrinconarlas.
Cristina Cifuentes, presidenta de la Comunidad de Madrid
en un burladero de Las Ventas

Saca pecho por la temporada de Madrid, especialmente por la pretemporada y el mes de septiembre con la feria de otoño y los desafíos ganaderos, que han sido carteles para aficionados, pero cree que la feria de San Isidro se puede mejorar, aunque da por perdido el verano alegando el cambio de costumbres de ocio respecto a 30 años atrás, que fue la época de mayor esplendor de la temporada madrileña. Afirma que hoy día las corridas con figuras son deficitarias, pero que han asumido ese coste pues este primer año de gestión creían que debían estar todos los toreros, aunque José Tomás se descolgara después de prepararle el camino para la corrida de la Cultura. Igual que habla de numerosas exigencias por parte de toreros de todos los niveles del escalafón que dosifican su presencia en Madrid.
Respecto a la bajada de trapío que se ha detectado, no escurre el bulto por no ser competencia suya y defiende que se ha traído lo que hay en el campo, que no es mucho, igual que defiende la gestión de Florito como jefe de los corrales, aunque no menciona a Santiago López, responsable del equipo de Casas.
Firmando un recuerdo para la Tertulia de Jordán

La imagen que transmite es la de un empresario homologable en cualquier actividad económica, que tiene clara la gestión empresarial y que conoce la taurina lo suficiente para complementarse con un empresario del sector. Parece que es más partidario de hacer primero y discutir después, en vez de pleitear previamente que siempre es paralizante y como hemos podido apreciar es poco partidario de discutir y más de argumentar, todo ello sin entrar a fondo en la materia más específicamente taurina que tanto nos gusta a los aficionados y que deja para su socio.

Quizá sea un signo de los nuevos tiempos de puesta al día del mundo taurino que arrincone viejas maneras, adopte formas homologables en otros sectores de actividad y sea capaz de defender sus intereses económicos y sociales ante la Administración pública y la sociedad.

Fotografías de Andrew Moore

Recomendable leer la entrevista de Juanma Lamet a Rafael García Garrido en Expansión tras la presentación de la oferta por Las Ventas.

lunes, 9 de octubre de 2017

MORANTE DE LA PUEBLA VISTO POR VALENTÍN MORENO

Valentín Moreno, aficionado y vicepresidente de la Unión de Bibliófilos Taurinos, me envía este texto acerca de Morante de la Puebla para Adiós Madrid.

El “caso Morante”

Estaba pergeñada una parte de este texto cuando el diestro anunció su retirada (¿temporal?...) de los ruedos, por ello se había titulado “¿Qué le pasa a Morante?”, pues se evidenciaba que el de la Puebla del Río estaba pero no estaba. Tras el anuncio del maestro, dada la nueva realidad, el título parodia el del libro de Felipe Sassone sobre Manolete (1943) en situación bien distinta, la del fulgurante ascenso y consolidación en la cima del escalafón de Manuel Rodríguez.

Y se puede decir “caso” por varios motivos, pero sobre todo por dos,  primero, desde el punto de vista del aficionado, es todo un caso e inconcebible (no inexplicable, que lo es) que un matador de su talla artística no haya salido aún por la Puerta Grande de Las Ventas, catedral del toreo pese a su devaluación actual, y tras veinte años de cumplirse su alternativa, cuando hasta el simpático de Román lo consigue; y caso también en lo personal pues es conocido que lo introspectivo de su psicología y personalidad le ha llevado a estados clínicos, con tratamiento por depresión incluido, como en 2004, volviendo a retirarse en 2007 “tras perder la ilusión”, manifestó, en la fallida corrida de Beneficiencia venteña, en la que toreó en solitario. Aunque, obviamente, lo que atañe e importa a los aficionados son sus actuaciones en los ruedos y el juicio que merecen, es evidente que ambas circunstancias no son disociables. La excusa permanente de los últimos años sobre “la cuesta” de la arena venteña, cierta pero ni que fuera un puerto de montaña del ciclismo, es evidente que escondía inseguridad ante el público de Madrid, todavía temido por las figuras pese a todo. Esta fragilidad de actitud ha sido manifiesta esta temporada. De hecho, en su actuación de El Puerto de Santa María, infausta, dio un paso más en la negativa percepción que transmitía durante toda ella, y ha habido críticos presentes que han subrayado cómo se cortacircuitó mentalmente. Ante un toro que era boyante, de muy fácil viaje y noblote hasta el almíbar pero con recorrido y que pedía que se le toreara, se quedó el cigarrero parado en seco, mirándole sin decidirse, cuando se auguraba gran faena tras un brillante inicio, lo que recoge por ejemplo Juanma Lamet en El Mundo (“El Puerto, final de trayecto”, 14 de agosto).

Veamos. En esta tercera retirada, no aduce el de la Puebla falta de ilusión, como en el parón de 2007, sino que critica abiertamente que es imposible torear ante “el toro grande”, y ante los actuales veterinarios y presidentes. Sin embargo, que durante toda la temporada solo ha tenido ilusión por torear cuando ha alternado con Pepe Luis hijo es evidente. Con respecto al “toro grande”, es obvio que el diestro torea lo que quiere y pide desde hace muchos años, pues de hecho ya empezó su trayectoria con el aura de los grandes y ambiente de figura cimera: viviendo todavía don Diodoro Canorea, antes del euro, ya se habló de una exclusiva por temporada de 500 millones de pesetas, y aunque él lo desmintió, por cerca andaba la cifra real. Lo malo no era empezar, por parte de las empresas, como el niño mimado artista, sino de los públicos, ya que heredó ipso facto a todos los feligreses de la iglesia currista, verdadera religión en Sevilla, que, tras retirarse el de Camas, sustituyeron a un mesías por otro. Le han glorificado siempre con sus palmas, a menudo excesivamente, cuando en cambio Curro se lo ganó a pulso en los muchísimos años que estuvo en activo, con sus siete Puertas Grandes venteñas y sus cuatro Puertas del Príncipe sevillanas, y alternando nada menos que con Aparicio, Ordóñez, Viti, Puerta, Camino, Chenel y la gran baraja de esas décadas, cuando la afición era exigente, muy lejos del buenismo triunfalista actual. Pocos saben que Romero tiene el récord de más orejas en la Maestranza una sola tarde, ocho, la del 19 de mayo de 1966 en que toreó en solitario seis toros, lo que le llevó al Olimpo para la eternidad. Es verdad que se creó el mito currista y el de Camas vivió de él, pero forjó el mito con realidades.

En cambio, en Madrid, sinceramente, se recuerda de Morante de modo inmaculado su glorioso tercio de quites con Luque, en 2010, pero en veinte años de matador, dada su categoría, eso no es nada. Sí es verdad que tiene mala suerte en los sorteos, mal bajío como dicen en su tierra, y especialmente esta temporada ello se ha notado, pese a llevar sus toros debajo del brazo, los habituales zalduendos, cuvillos y juanpedros. Le salen bueyunos muchas tardes y permiten poca faena por ello, pero es lo que le eligen sus veedores. De hecho, se dice que está mal con su gente por esto, por lo desacertado de los veedores pese a que le buscan lo que pide. Pero si se empeña en que solo se puede torear encaste domecq, y, dentro de ello, solo los referidos hierros y muy poquito más, lo más domecqstizado, él solo se cierra sus probabilidades de triunfo con toros que pueden dar mucho más juego. Lo tiene fácil el maestro, si quiere un toro mucho más chico pero que pueda embestir con emoción tiene por ejemplo alguna ganadería en muy buen momento de lo de santacoloma, que era lo que toreaba Camino, pero claro, esos toros tienen “demasiado nervio” y, lo que es peor en los tiempos actuales, demasiada casta sin aguar, dado el toro tan flojo y parado que tanto se ve en los ruedos, una veces chochón, otras inválido, pero que gracias a los cuales Ponce y el Juli lucen y podrán estar haciendo el paseo –al tiempo- treinta años por lo menos, si hace falta con garrota. No es preciso tampoco que toreara santacolomas –y no era solo una ironía del que firma, es verdad que es una opción-, pero podría abrirse más como decimos, con núñez, como con los resultones de Alcurrucén o apuntarse más a lo más encastado de Domecq, como Torrestrella o Jandilla, que tan buen juego están dando esta temporada. El aficionado de toda la vida sabe bien que la gran faena es intensa, corta, matar bien en todo lo alto y ya está, aunando la emoción y lo artístico, como la de Ginés Marín este san Isidro, mientras que la larga duración al uso de los domecqs que suele torear el maestro es enemiga del triunfo, muy a menudo.



Con respecto a los veterinarios y presidentes, siempre lo más fácil es achacar culpas a los demás. En el caso de los presidentes, lo lógico es que sean más exigentes con quien más puede dar, caso de Morante. Con las grandes figuras debe ser así aunque lamentablemente es al contrario lo que vemos, caso de la vergonzosa Puerta Grande de Ponce este san Isidro, con dos malas estocadas a la segunda y tras engañar al público en el primero, abusando del pico, y en el segundo ante un inválido, de los que tanto gusta el valenciano para ejercer de enfermero, su gran especialidad. Lo peor no son los presidentes de cara a Morante sino los propios públicos y, lo grave, los mismos aficionados, por la presente falta de exigencia ante las figuras, comparado con la exigencia tradicional que antaño siempre se tuvo con ellas, precisamente por serlo. Esto, unido a la herencia de los palmeros postcurristas, ha perjudicado sin duda a Morante pues este contexto adverso pero general le hubiera motivado a crecerse como artista del toreo que es. Antes, el ser gran torero de arte –y lo es, nadie lo duda-, no justificaba la indolencia ante el toro, de ahí las enormes broncas al Curro acomodado e inoperante de los noventa y finales de los ochenta, cuando unas tardes de triunfo se le tiraba ramitos de romero y las negras hasta papel higiénico. Este hecho del silencio acrítico, cuando no, pese a todo, el elogio de baba, unido a lo frágil del carácter que transmite el diestro, ha hecho grave mella en su toreo. Así, no acostumbrado a los pitos, el que esta temporada, hartos los públicos de esperarle –dos tercios escasos de entrada en Aranjuez la tarde de san Fernando pese al cartel infumable en Madrid, este 30 de mayo-, los haya oído de forma clamorosa por primera vez en tan larga trayectoria, ha sido demasiado para él, como pasó en la aciaga corrida de El Puerto. En ella cortó nada menos que cinco orejas y rabo, entre un público exaltado, el diestro del julipié, el del toreo tumbado haciendo la escarpia y el de abrir plaza haciendo el paseo andando como anda…, cuando a Morante solo por verle hacer el paseo se puede pagar, por su torería. Todo esto referido ha sido demasiado para él, para un genio que no termina de plasmar su genialidad, pese a tener todas las condiciones para ello. Tal vez le ha desbordado el personaje romántico que él mismo se creó, el del puro y la coleta, que en estos tiempos prosaicos y anodinos, tan de lo políticamente correcto es ideal, en un mundo del toreo seriamente acosado, pero que debe ser envoltorio, no contenido en sí mismo.

El que firma tiene la sensación de que a Morante le ha podido mucho más, en realidad, no tanto los toros que le salen, o la actuación de veterinarios y presidentes, sino su propio desánimo vital, estando muy influido psicológicamente en esta nueva retirada por el ambiente general de la sociedad, donde la yihad antitaurina ha cobrado tanto eco mediático. Morante no es un diestro de lucha ni dentro ni fuera de los ruedos, y, realmente, el tener que acudir a un juzgado por interponer una querella tras llamarte “asesino” un antitaurino holandés pagado por una fundación holandesa animalista es muy fuerte, y grave afrenta moral precisamente a un diestro como Morante, tan de arte. Es verdad que esta temporada ha habido en España hasta ahora más corridas que el año pasado, abonados nuevos en plazas fundamentales como Madrid y más asistencia a ferias señeras, como en Bilbao, pero el contexto social es negativo. El cigarrero, tan frágil de carácter, necesita ver la plaza llena y que las circunstancias de contexto estén a favor. Pero la realidad social general es bien otra. Una encuesta seria indica que el 83% de la juventud rechaza las corridas, éste es el gran reto del toreo actual, objeto de otras reflexiones. Y qué duda cabe que Morante, tan introspectivo, es sensible a esta percepción general de la sociedad ante el toreo, pese a ser todavía el segundo espectáculo de masas de España. Parece que no quiera estar subido al tren del toreo cuando se llegue a la última estación, tal vez no muy lejana en el tiempo dada la negativa postura ante el mundo de los toros de la que es la alternativa en el Gobierno de España, la izquierda en general, que nunca fue antitaurina pero que ahora lo es muy mayoritariamente.

En mi humilde opinión, debe abstraerse el diestro de este contexto y centrarse en el aficionado que le va a ver, en su propio toreo. Por ello, donde debe expresarse no es en los juzgados, sino en el ruedo. La plenitud de un torero se explica toreando y él puede hacerlo con un brillo único, optando por la extroversión de sus propias cualidades. Debe ser consciente el propio torero que el romanticismo que trasluce en el ruedo en cuanto lo pisa, tan excelso, es de otra época, ya lejana en el tiempo, y por tanto debe acompañarlo con alegría de ánimo y fortaleza de carácter. Hoy más que nunca, el desaparecido “aquí estoy yo” de los toreros de antes es muy necesario. Esa chulería que provocaba la competencia, inexistente hoy, y que era tan buena para la Fiesta. Sin necesidad de que Morante sea en este sentido un Luis Miguel Dominguín, ante el actual mundo del toro debe poner todo de su parte en voluntad pues el dominio va primero, antes que el arte, y ante lo hostil de parte de la sociedad, también, el dominio de uno mismo ante las circunstancias, que es el reto de este artista del toreo.

Nadie es nadie para aconsejar, y menos cuando es otro el que debe enfrentarse, con su autoconfianza, a lo que tiene delante, nada menos que un toro de lidia, pero ya que tanto le gusta al diestro ver videos antiguos, sobre todo de Juan Belmonte, de Rafael el Gallo, de Pepe Luis Vázquez, de Antonio Ordónez o de Curro Romero, se le debería indicar por quien más confianza tuviera, que viera las ganaderías que torearon y cómo supieron resistir años y años al duro público de entonces. Hubieran estado listos el Gallo o Curro si hubieran pensado en retirarse tras cada tarde de bronca…. Lo fácil era abandonar y dejarlo, lo difícil era tras las colosales broncas al Gallo por sus espantás, seguir toreando, como hacía Curro en los ochenta tras las mismas broncas. Tan artísticos como Morante, y más, fueron todos ellos, y se abrían a encastes muy diversos que facilitaban su triunfo a la postre. Anda que no toreó miuras Pepe Luis, por ejemplo y cuando tenían mucha más casta que ahora, llegando a ser el torero de la casa un diestro tan artístico como él. Pero para eso hace falta el ausente “aquí estoy yo” y sobreponerse a uno mismo, ojalá lo haga el maestro. Los morantistas y otros aficionados creen que este es un nuevo intervalo de descanso en la trayectoria morantiana, yo personalmente no soy tan optimista. Tras veinte años de máxima figura, estando en la comodidad de fuera de los ruedos, rondando ya los cuarenta años, sin soler ir a festivales o tentaderos, su tendencia a engordar y más estando inactivo, y el que en su vida privada es mucho más práctico que el romanticismo que trasluce en la arena –no se ha comprado ganadería, ni grandes fincas, el único capricho que ha trascendido es hacerse con el despacho de Joselito el Gallo-, yo no tengo todas consigo de que regrese. Con el entorno actual que tanto le afecta, y, porqué no decirlo, sobre todo con dinero hasta la montera…. Por otro lado, dejando a un lado sus introspecciones psicológicas, las dos muertes por asta de toro, en menos de un año, de dos matadores compañeros del escalafón, hacen pensárselo a cualquiera, y más estando ya rico o al menos con lo suficiente para vivir tranquilamente tu vida.

Ojalá me equivoque en mi intuición, y no nos pase a los aficionados como con Joselito, que paró de repente de torear… y se fue..., sin despedirse siquiera de Madrid, que tanto le encumbró, llevándole a la gloria en aquella inolvidable goyesca del 96. El tiempo lo dirá con relación a José Antonio. En fin, la Fiesta necesita a Morante como agua de mayo, pues frente a la vulgaridad al uso del toreo periférico y el paso atrás que tanto lucen –o deslucen, mejor dicho- otras grandes figuras del escalafón (para qué citar nombres), su toreo, cuando se manifiesta pleno cargando la suerte y hundiendo el mentón, es luz, color, belleza, brillo, sabor, profundidad, en fin, el toreo eterno. Deseamos de corazón que el maestro se reencuentre a sí mismo para que decida su vuelta a los ruedos, y en su propio encuentro nos hallará a todos los aficionados. Su toreo se debe ganar, por cante grande, y ante un toro encastado, como Dios manda, salir por la Puerta Grande de Madrid como lo hizo por la sevillana del Príncipe en 1999: su satisfacción será la de todos los aficionados que nunca olvidaremos emocionados esa tarde. Ojalá llegue algún día.


Valentín Moreno Gallego (Madrid, 1966) es Doctor en Historia Moderna (1998) con una tesis doctoral sobre La recepción hispana de Juan Luis Vives y bibliotecario de Patrimonio Nacional, en la Real Biblioteca (Palacio Real de Madrid). Se hizo aficionado de adolescente tras impactarle Antoñete a comienzos de los 80 y lleva 35 años abonado a la Plaza de Las Ventas. Es Vicepresidente de la Unión de Bibliófilos Taurinos y ha intervenido en foros sobre historia de la tauromaquia en la España de los Austrias, además de firmar algunos artículos sobre el toreo actual.

Fotos seleccionadas por el autor del texto.