domingo, 15 de diciembre de 2019

LOGO PARA EL CENTENARIO JOSELITO

El artista y diseñador gráfico Jerome Pradet ha diseñado, a petición del grupo de aficionados gallistas que desde esta pasada primavera estamos promoviendo la conmemoración del Centenario de la muerte de Joselito, un logo para esta celebración.
Brindamos a todos los aficionados, peñas y asociaciones taurinas, revistas, empresas e instituciones públicas y privadas la libre utilización, no venal, de este logo en todos los actos que realicen y anuncien como señal de adhesión a esta conmemoración.
Logo del CENTENARIO JOSELITO
 creado por Jerome Pradet,
cedido para todo uso no venal

José Gómez Ortega “Gallito” en los carteles y Joselito en la prensa y la sociedad de la época, fue un personaje importante y mediático en la España de inicios del siglo XX, además de la propia importancia que tuvo para las corridas de toros, con cuyas iniciativas, tales como la creación de las plazas monumentales o la difusión a través del incipiente cinematógrafo, preparó a la tauromaquia para sostenerse y afianzarse hasta el momento actual. Recordarle no sólo es recordar al genial torero que impulsó el toreo clásico como base del espectáculo, basado en el conocimiento del toro bravo y de las suertes, con sus características de sinceridad artística, asunción del riesgo y respeto al público, sino destacar al personaje que se ganó un hueco en la cultura española de las dos primeras décadas del siglo.
Animamos a todos los aficionados, clubs, asociaciones y peñas taurinas a difundir la figura de Gallito en la sociedad y a hacer uso de este logo. Igualmente a las publicaciones taurinas, desde los blogs personales a las revistas digitales y de kiosco y solicitamos a todas las empresas taurinas e instituciones públicas y privadas que lo incluyan en sus actividades empresariales como señal de adhesión.
Otra imagen para el CENTENARIO JOSELITO,
creada por Jerome Pradet

Hay actividades públicas en marcha, entre las cuales sin duda las más destacadas son la erección de una estatua dedicada al torero en Sevilla, promovida por la Hermandad de la Macarena y una gran exposición conmemorativa. También en Madrid y Valencia se van a realizar exposiciones, editar libros y realizar actos públicos en su recuerdo. Pero será la participación de los aficionados la que conseguirá difundir la importancia de su aportación a las corridas de toros, ligada a la importancia de la tauromaquia en la sociedad actual.

martes, 3 de diciembre de 2019

MI VIDA NO HA TENIDO MÁS SENTIDO QUE TOREAR. FRASCUELO EN LA TERTULIA DE JORDÁN

Carlos Escolar “Frascuelo” tiene merecida fama de torero romántico. Sin llegar a gozar de los favores de las empresas, ha conseguido el respeto de los aficionados en una carrera que ha sido larga en años, no muy numerosa en contratos y colmada de gestas.
Carlos Escolar "Frascuelo", en la Tertulia de Jordán
que se celebra en Casa Salvador

Delgado, fibroso, mantiene un tipo torero que le permite enfundarse sin problemas en su traje de luces. El pelo que engaña a las canas, lo peina con la sombra de un leve tupé que quiere recordar un cierto aire rockero de años más jóvenes, que en cualquier caso resalta su buen aspecto general. Sólo las manos le traicionan la edad, aunque le permiten manejar los engaños con soltura.

"Frascuelo" delante de una fotografía de "Manolete"
"Mi vida no ha tenido más sentido que torear"

Habla de su etapa de becerrista con mucho cariño, en una época donde la picaresca era santo y seña de los escalones inferiores del mundillo taurino y donde sobrevivir a ella era más difícil que enfrentarse a un miura. Participó en la “oportunidad” de Vista Alegre de donde salieron famosos efímeros como “El platanito” o figuras como Palomo Linares, aunque no llegó a estar en las corridas televisadas. Sus espejos fueron toreros madrileños como Luis Segura y Currillo, de quienes destaca su elegancia.

Naturalidad y elegancia,
en las corridas de Ceret y Guadalajara en 2014

Su apodo taurino se lo pusieron en Chinchón y Moralzarzal, dos lugares unidos a la vida del Frascuelo histórico, Salvador Sánchez, y quizá, de quien tomó el sobrenombre, tomó también el coraje para seguir de matador de toros a pesar de los contratos escasos y las dificultades ciertas. Más que un corredor de maratón, se puede asemejar a uno de ultrafondo que va devorando los kilómetros, aliado del tiempo como si estuviera congelado, sin mirar a su alrededor, consciente de que está luchando consigo mismo, con su afición y no con un record concreto de tiempo o una distancia que se alarga en el terreno.
un detalle, no sólo de gusto, no sólo de valor, sino de excelsa torería
 cuando se tiró a matar a su segundo toro con todo,
 con toda su fuerza, con todo su arrojo, con toda su decisión y con todo su pundonor.

Frascuelo tras matar y ser arrollado por Testigo
Guadalajara 2014

Queda lejos en el tiempo su alternativa en Barcelona en 1974 y su confirmación en Madrid al año siguiente y no se muestra  pródigo en hablar de esa época, de la que habla bien de los empresarios y poco de las inoportunas cogidas. En el dique seco de las pocas corridas durante casi veinte años, del 80 al 99, cuando encontró hueco en Perú, va repasando hitos como su salida por la Puerta grande de Las Ventas el 15 de agosto de 1999 con toros de la ganadería de Valverde, las corridas de Ceret siempre complicadas, la de Guadalajara mano a mano con El Pana, y sobre todo el respeto de los aficionados de Madrid.
Firmando un recuerdo para la Tertulia de Jordán
junto a Yolanda Fernández Fernández-Cuesta

En esta época en la que las figuras duran años y años, sin dejar paso, ni tener agobios, el destino de los toreros que no alcanzan los primeros puestos es una retirada tras largos años de torear corridas que desgastan el ánimo y se resisten al triunfo, pero Frascuelo ha roto todos los retos de longevidad en los ruedos, donde se muestra dispuesto a seguir sin ponerse límites. Calculo, dice, que me quede cuerda para diez años y suena tan creíble como cuando dice ayuno de fanfarronería “Lo que digo es lo que hago en la plaza”, porque Frascuelo a sus setenta años cumplidos, afirma abiertamente que su vida no ha tenido más sentido que torear y no está dispuesto a dejar que el toro de la edad, le arruine las ilusiones que no le han quitado los toros del ruedo, ni de los despachos.

"Lo que digo es lo que hago en la plaza"

Fotos de Andrew Moore