Tiene mucha mejor prensa la queja que la satisfacción, donde va a parar. La queja siempre señala carencias reales, mientras que la satisfacción intenta graduar la valoración por lo que es menos tajante y por tanto más sensible a ser acusada de falta de pureza. En vez de mantenerse en la manida discusión 0-1, es decir lo que no está muy bien es porque está mal, siempre he preferido moverme en la escolar calificación 0-10 que permite ir aprobando con matices, señalar lo que es notable, disfrutar con lo sobresaliente y dejar el suspenso para aquello que denota falta de capacidad y de interés. Sin meterme en aventuras de valoración numérica si diré que esta feria de San Isidro ha sido entretenida, casi cada día ha habido algún interés y nos hemos librado de la maldición de: “Lo único más aburrido que una corrida mala son dos corridas malas seguidas”. Las corridas de ganaderías interesantes han cumplido. Bien Escolar con un buen toro, igual que Victorino y Adolfo a quien ya teníamo...