miércoles, 24 de enero de 2018

LA CORRIDA DE TOROS ES EL ESPECTÁCULO MÁS REAL. ALBERTO AGUILAR EN LA TERTULIA DE JORDÁN

Alberto Aguilar ha anunciado su retirada al final de esta temporada. Se operará de una dura lesión en el pie que le quita facultades y quizá deberá recuperarse también de un trato por parte de las empresas que no le han valorado suficientemente su esfuerzo y su calidad.
Alberto Aguilar en la Tertulia de Jordán

Listo, rápido, sincero, las cualidades que demuestra en el ruedo las muestra también en la conversación. Habla relajado y provoca confianza con palabras sencillas e inteligentes. Satisfecho de su carrera, reconoce la dureza de la misma. Una alternativa con poco brillo en Miraflores de la Sierra en el verano de 2006, que tarda cuatro años en confirmar en una corrida de octubre en Madrid, después de llamar la atención en las corridas toristas de Francia, y siete temporadas lidiando corridas duras en Madrid y sus alrededores, Pamplona y Francia, especialmente. 

Alberto Aguilar sale por la Puerta Grande de Ceret 
con una corrida de José Escolar en 2017.
En los últimos 20 años es la 2ª vez que un matador la abre, 
el otro fue Fernando Robleño cuando toreó en solitario otra de José Escolar

En Ceret repite desde 2008 y este verano abrió la puerta grande con una corrida de José Escolar. Dice que en Francia reconocen el triunfo de los toreros modestos y les vuelven a contratar y les mejoran las condiciones, tan diferente de España donde a final de temporada se puede encontrar con liquidaciones por debajo de lo esperado, debido al peculiar sistema de contratación por “lo convenido”.
Alberto Aguilar

No tiene antecedentes taurinos familiares y como corresponde a la época actual, en vez de escaparse a las capeas de los pueblos como se hizo hasta los años 60, se apuntó en la Escuela Taurina de Madrid. Afirma que quedó fascinado en la primera corrida a la que acudió de niño, viendo recibir a los toros con el capote. El encuentro entre la fuerza del toro que abandona los chiqueros y el frágil torero que lo recibe con su capote, resume cabalmente el significado de la corrida. La escuela taurina le formó como torero y como persona y volvería a ella con gusto. No sólo aprendió a manejar los engaños y los toros, sino también a respetar su profesión, a entender la necesidad de la superación, a manejarse ante la adversidad o a sobreponerse ante la injusticia, necesidades todas ellas de un torero.
En la Goyesca de 2013 cortó una oreja a un toro de El Cortijillo

Ha vivido la soledad de sus primeros años de alternativa, trabajando en otras cosas, viendo las corridas por la televisión y pensando que lo podría hacer mejor que muchos si le contrataran, hasta que Fernández Meca le dio su primera oportunidad como matador de toros en Francia, desde la que ha desarrollado su carrera que ahora lleva Antonio Vázquez y en la que también ha sido apoderado por Simon Casas y José Antonio Campuzano.


Se siente respetado por la afición de Madrid pues siempre ha dado la cara y aunque no hay obtenido triunfos resonantes ha estado delante de toros duros y encastados como Liebre de Rehuelga, Vinagrero de Cuadri, Jabalinoso de Saltillo, Camarín de Baltasar Ibán al que cortó una oreja  y Rencoroso de Montealto con el que estuvo a punto de abrir la Puerta Grande.

Alberto Aguilar con Camarín de Baltasar Ibán, al que cortó una oreja 
y con Liebre de Rehuelga, al que mató tras ser cogido por el toro, 
ambos toros fueron premiados como el más bravo de San Isidro 2016 y 2017

No tiene reproches hacia la dureza del mundo de los toros que no trata a todos por igual y lamenta, como todos los matadores encasillados en las corridas duras, que no le hayan dado oportunidades con corridas menos comprometidas, pero mira su carrera, que emboca su última temporada, con la satisfacción de haber participado en lo que considera el espectáculo más real que existe actualmente, en el que no hay efectos especiales, en el que sólo están, en definitiva, en el centro del ruedo, el hombre y el toro, con la vida en juego. Espera poder dedicarse a otras actividades dentro del mundo taurino y ahora está apoyando a un joven novillero, Jorge Ysiegas, en lo que puede ser el inicio de una nueva faceta.
Alberto Aguilar piensa seguir en el mundo del toro,
cuando se retire de matador al final de esta temporada


No pone mala cara cuando se comenta la posibilidad de volver a los ruedos tras la operación que le espera, pero al mismo tiempo, tuerce el gesto, quizá pensando en la dificultad de reengancharse al carro de las corridas duras, en un sistema que pone autopista para algunos y camino bacheado para otros.

Fotografías de Andrew Moore

jueves, 11 de enero de 2018

JOSÉ GÓMEZ “GALLITO”, BALDOMERO Y LA REVISTA “(T)ORO”

Debería haberlo leído antes, pero no fue hasta diciembre cuando, de manera más sorprendente que curiosa me encontré con la revista (T)ORO, que edita Plaza 1 para los abonados de Madrid, del mes de agosto pasado.
Portada del nº 5 de la revista (T)ORO, 
editada para los abonados de Las Ventas
por Plaza 1.
Corresponde al mes de agosto de 2017

En este mundo de los toros donde sostengo que somos más los escritores que los lectores, raramente los artículos taurinos ni las propias revistas son tema de conversación habitual y no he echado de menos no recibir la revista que me correspondería por ser abonado, justamente ahora que tengo los abonos a mi nombre, después de más de 35 años acogido a la hospitalidad de Ana que los gestionó durante todo ese tiempo.
Con la curiosidad que siempre me produce la letra impresa, hojeé el ejemplar que encontré, cuatro meses después de su publicación, en el mostrador de Viña P donde me entretuve en la foto de “Gallito en el Hotel Castilla de Toledo”. De repente ví que el título de dicha foto estaba bien puesto, figuraba como "Joselito el Gallo, en Toledo en agosto de 1916". Era la primera vez que aparecía la bella foto de Baldomero con su exacta localización tras figurar durante muchos años con el erróneo título de “Gallito en el portal de su casa de la calle Arrieta de Madrid”.
La foto reproducida en la revista (T)ORO
La ubicación es en la puerta del antiguo Hotel Castilla,
actual sede de la Tesorería de la Seguridad Social

La historia de la foto, el error de su ubicación y su corrección en la entrada “La falsa calle Arrieta 3” de este blog, son generalmente conocidas por los seguidores de la vida de Gallito o de la fotografía de Baldomero, pero nunca había visto corregido el nombre en una publicación.
Manuel Durán, referente de los estudios de fotografía taurina, compilador junto a Juan Manuel Sánchez Vigil de la imprescindible Historia de la fotografía taurina, era el autor del artículo en el que no sólo se mostraba la foto con su título real, sino que se hacía una generosa descripción del proceso de su hallazgo y se refería amablemente al blog y la entrada en el que se había publicado.
Primera página del artículo de Manuel Durán,
acerca de Baldomero Fernández, en el que aparece la foto

Es una sensación grata y difícilmente explicable la que te produce saber que has contribuido, mínimamente, a fijar una referencia, a corregir un error, a matizar un título, a añadir un dato que aclara un viejo pie de foto, arrastrado por la costumbre de  repetir sin fijarse en los detalles, a confiar en el trabajo de otros aunque no conozcas su pertinencia, a dejarte llevar por la inercia. Que después de ello veas que se ha empezado a corregir por una persona que es una autoridad en la materia, me llena de orgullo, aunque sólo sea porque en un momento, no te has dejado arrastrar por la corriente.

Sirvan estas breves líneas de agradecimiento público a Manuel Durán y de bienvenida a la primera publicación de tan conocida foto con su ubicación real.