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Mostrando las entradas etiquetadas como Público

200. POR ESO LO CUENTO

La entrada sobre la magnífica foto de Andrew Moore  hizo la nº 200 del blog. Los números redondos tienen un cierto atractivo para la conmemoración, para la recapitulación, para el recuerdo, también para la nostalgia. La célebre foto de Andrew Moore, de la asistencia al novillero Pablo Aguado el 26 de marzo de 2017 Ya sé que no tiene mayor importancia, ni mucho menos trascendencia, el haber publicado 200 opiniones taurinas en un blog que recibe unos cuantos cientos de visitas para cada entrada, unos pocos miles en casos muy señalados, pero no puedo, ni quiero, reprimir un cierto sentimiento de alegría por haberlo hecho. Los amigos del toro o la parte sana de la afición. Andrés Martínez de León relataba, con buen humor, los males endémicos de la fiesta (y su remedio) en 1954  Las entradas son reflejo de mis sentimientos hacia la fiesta de los toros, la parte de la tauromaquia que me interesa. No enseño nada, no defino nada, ni lo que está bien ni lo que ...

EL CONTROVERTIDO PUBLICO XIV

Hagamos un primera división fundamental del público que asiste a una corrida, y tendremos dos grupos: primero, el de los espectadores que no pagan; segundo el de los espectadores que pagan. Público en las taquillas de Las Ventas. 2011 Los espectadores que no pagan son más de los que tú, lector, por más suspicaz que fueres, acertarás a calcular. Tú ya cuentas con que la Empresa tiene compromisos, y los diestros también, y también los apoderados de los diestros, y los ascendientes, descendientes colaterales y afines de empresarios, diestros y apoderados. Sabes que hay que contar con la propiedad de la plaza, y con el periodismo, y con las autoridades, y con los agentes de las autoridades. No te olvides del servicio de la plaza y de los ayudantes y subayudantes del servicio. Público en las taquillas de la calle Victoria. 1942 Fotografía de Baldomero (…) Y vamos al segundo grupo. Es extraño; pero hay gentes que si quieren presenciar una corrida han de gastarse el d...

EL CONTROVERTIDO PUBLICO XIII

Cuando en 1880, después de un periodo de atonía que preside (sic) a la inauguración de la nueva plaza, se manifiesta la moda por el espectáculo, este se transforma radicalmente. Paseillo en 1880. Fotografía de Laurent Una plaga de mozalbetes cae sobre los verdaderos aficionados, y fuera de un centenar de ellos que demuestra aptitudes para ver toros, los demás convierten el espectáculo formal y grave que parecía patrimonio exclusivo de la plaza de Madrid en romería dominguera, a la cual no se asiste sino a gritar, a escandalizar, a comer, beber y arder. Fachada de la Plaza de toros de Madrid  inaugurada en 1874, llamada de la carretera de Aragón Fotografía de Laurent Esa necesidad de alegría y de bullicio, lleva necesariamente a la mayoría al toreo de recortes y cuarteos, a la animación, a la forma, al adorno, y no solamente va descartando de la lidia todo elemento serio, sino que molestado por la verdad, cuyos méritos no puede comprender, comienza a od...

LOS AFICIONADOS INTEGRISTAS

Los aficionados integristas recorren la historia de la fiesta pidiendo fuerza, trapío, edad y bravura a los toros, y toreros que sean capaces de poderlos. Encuentran la belleza, más allá de la pura plástica, en la resolución del enfrentamiento entre toro y torero con riesgo y majeza. El enfrentamiento entre las fuerzas de la naturaleza y la cultura, que la fiesta de los toros representa, no encuentra sentido como espectáculo, sino en el dominio del animal íntegro por el torero-héroe que le ha dado todas las ventajas que la tauromaquia permite, para crear belleza en la demostración del dominio del toro ... César Rincón en la faena a Bastonito de Baltasar Ibán el 6 de junio de 1994 ...los aficionados integristas, impidiendo o retardando la degeneración de la bravura, al exigir riesgo en los toros, son determinantes en la evolución y mantenimiento de la fiesta de los toros. Aficionados en el ruedo de la plaza de Madrid protestando  por la endeblez del toro de la...

EL CONTROVERTIDO PUBLICO. XII

El verdadero arte está en expresar la serenidad del alma, característica del perfecto dominio sobre si mismo y las circunstancias. Supone una calma absoluta, una naturalidad que excluye hasta la idea de esfuerzo, una prodigiosa facilidad para resolver las innumerables pegas del oficio, la apariencia de regular a propia voluntad el transcurso del tiempo, una elegancia reposada, una gracia espontánea del gesto y un aire de burla constante del peligro que, de cuando en cuando, viene a iluminar una rápida sonrisa. Tomada de ABC A este precio el torero, después de haber dejado al público sin respiración, puede liberarlo de su angustia, transportarlo a un mundo mágico en el que las leyes ordinarias de la fuerza de gravedad parecen suspendidas y dejar maravillado con una victoria de la que cada espectador se siente íntimamente solidario. Tomada de Sabios del toreo Alternativamente debe sorprender, inquietar, tranquilizar, deslumbrar, entusiasmar y convertirse en un héroe ...

EL CONTROVERTIDO PUBLICO. XI

Los toros, realidad provocada, arte instantáneo, improvisación permanente, realidad siempre incontrolada e imprevisible. con estos elementos se crea lo que sin duda alguna es el último arte vivo, real, que existe. José Gómez Ortega. Gallito En los demás la repetición es factible, aquí no; de ahí que la emoción sea la base fundamental de las sensaciones a recibir. Manuel Grosso. La imagen imposible en Pantalla y Ruedo (VVAA). Junta de Andalucía. Córdoba 1992. pag 17.

EL CONTROVERTIDO PUBLICO. X

J.M.S. El aficionado va desapareciendo poco a poco de las plazas para dejar su sitio al público ¿Qué piensa de él? Rafaelillo en Valencia el 13-3-13  (Marca) y Sevilla el 9-5-11 (ABC) con toros de Miura E.M.F. Pues me llama la atención que hable tanto en la plaza. Yo recuerdo que cuando mi familia iba a los toros, mi tío-abuelo y mi abuelo, Antonio y Eduardo, no hablaban casi nada durante la corrida. Lo más que decían cuando ocurría algo interesante para el ganadero, naturalmente ellos lo veían siempre bajo su punto de vista, era el siguiente diálogo sin dejar de mirar a la plaza. Se daban en el codo. "¿Te has fijao (sic), Antonio?", "Ojú ¡Vaya tela!", contestaba. Y nada más. Ese era todo su diálogo porque estaban atentos a la lidia y a sus más insignificantes detalles. Declaraciones de Eduardo Miura Fernández en Miura, siglo y medio de casta (1842-1992) . José María Sotomayor. Espasa Calpe. Madrid 1992 pag.387

EL CONTROVERTIDO PUBLICO IX

Las corridas de toros aún están muy en boga en España; pero, entre los españoles de la clase alta, pocos hay que no sientan una cierta vergüenza en confesar su gusto por un género de espectáculo tan cruel. Así es que buscan las más graves razones para justificarlo.  Corrida de toros Diego Luna Izquierdo (c.1820) (...) El único argumento que no se atreve nadie a aducir y que, sin embargo, no tendría réplica, es que, cruel o no, este espectáculo es tan interesante, tan atractivo y produce emociones tan fuertes que ya no se puede renunciar a él cuando se ha resistido el efecto de la primera corrida a la cual se asiste. Los extranjeros, que no entran en la plaza la vez primera sino con cierto horror y sólo con el propósito de cumplir concienzudamente con sus deberes de viajero, se apasionan pronto por las corridas de toros tanto como los mismos españoles.  Corrida de toros Edouard Manet (c. 1860) (...) Durante mi estancia en España no he faltado a una so...

EL CONTROVERTIDO PUBLICO VIII

El público lleva muchos años siendo mal orientado en materia taurina. Estamos recogiendo los frutos. De otro lado se da la alegre inconsciencia con la que se va a todas partes. Y a los toros más que a ninguna otra. El público ha decidido acudir a la plaza de juerga, un poco a lo Pamplona, con el enorme predominio de la diversión. No cuenta ni el hecho de que allí debe haber dos cosas muy serias: el arte y el constante acechar de la muerte. Pero se prefiere no llevar ninguna responsabilidad, ninguna apetencia de fondo, se siente un miedo fabuloso a poner en juego la capacidad sensitiva y razonante. Se ha perdido el temor a opinar ridículamente. Tomada de Photaki Vicente Zabala. Conferencia en “Los de José y Juan” 29 de enero de 1965 en La entraña del toreo . Ediciones “Los de José y Juan”. Madrid 2010, pag 24

EL CONTROVERTIDO PUBLICO VII

Aprender a ver o mirar los toros es un ejercicio difícil, costoso y hasta en bastantes ocasiones aburrido. Lleva tiempo y trabajo, y la tarea necesita de una inmensa dosis de afición. Con todo, nunca se consiguen avances importantes y trascendentes, sí aproximaciones más o menos veraces… De hecho se suele decir que quienes únicamente saben de toros son las vacas, y ¡que cierto es! Sin embargo, la práctica o la insistencia en descubrir que esconde la bravura facilita una serie de conocimientos y crea una relación de familiaridad de tal magnitud que capacita con solvencia para discutir comportamientos, actitudes y pronósticos. Antonio Chenel en Antoñete. La Tauromaquia de la Movida. Javier Manzano. Reino de Cordelia. Madrid 2011 pag 46 Fotos tomadas del blog del mismo nombre

EL CONTROVERTIDO PUBLICO. VI

… el público taurino está, por su propia esencia y condición, casi diríamos que obligado a la frustración . No se entiende nada de la peculiaridad festiva ni del simbolismo hondo y patético de lo humano que la corrida encierra si se pierde de vista la característica decepción del aficionado, una decepción no contingente sino esencial, recurrente endémica … Barcelona 1945 Cortesía de José Ramón Márquez Lo mismo que en nada fundamental de la vida – en el amor o en la sabiduría, por ejemplo – puede haber goce legítimo sin padecimiento, tampoco puede ser llamada en rigor afición taurina la que no rezuma y está esencialmente compuesta de melancolía. Fernando Savater. Caracterización del espectador taurino. Incluido en Arte y Tauromaquia (VV AA) Turner. Madrid 1983 pags 118 y 119

EL CONTROVERTIDO PUBLICO - V

El público sabrá mucho de toros, no se lo discutimos, y hasta si es preciso lo anotamos: el público es entendido. Pero inmediatamente anotamos también: el público es injusto, irrespetuoso y un poco cruel (…) En la plaza sólo predomina el espíritu de contradicción (…) siempre hay un pero que poner en el momento más crítico, más inoportuno (…) Protestas en el tendido. Tomada de El País (...) El público no es inhumano, aunque algunas veces lo parezca. Acaso este desasosiego, este malestar tenga su origen en el cansancio, en el excesivo número de corridas o en la falta de aliciente e interés (…) El público está hastiado, necesita descanso, y los toreros, renovarse. Gregorio Corrochano. ABC 14 de junio de 1914. Citado en La edad de oro del toreo. Espasa Calpe Madrid 1992, pag 99

EL CONTROVERTIDO PUBLICO IV

Antonio Machado escribe que en las plazas de toros, después de una ovación cerrada, se oye siempre un agudo silbido. Ese silbido no va contra el torero: va contra la ovación. Tauromagia. Guillermo Sureda. Tauromagia. Espasa Calpe. Madrid 1978. pag 53

EL CONTROVERTIDO PUBLICO III

Todo esto no tenía más que un objetivo: la muerte del toro. Esa era la razón única de la fiesta. Allí estaba congregado todo el pueblo para estremecerse, para sufrir, para sentir la muerte como un aire frío, y, después, gozar con el triunfo de la vida, como si para valorar esta, el pueblo necesitase verla cara a cara con la muerte... Angel Mª de Lera. Los clarines del miedo. Plaza y Janés. Madrid 1970. pag 176.  Tomada de Candeleda-Avila

EL CONTROVERTIDO PUBLICO II

Difícil es describir lo que entonces ocurrió. El redondel se atestó de gente para saludar, abrazar y estrujar al gran torero -Frascuelo, 1887- , impidiendo su marcha. Un grupo más decidido cogióle en brazos y se abrió trabajosamente camino entre la multitud que, loca de entusiasmo, aplaudía y vitoreaba Cuando por fin se le pudo conducir al coche y poner éste en marcha, cientos de aficionados le siguieron para continuar ovacionándole por las calles. Otra buena parte del público, desde las aceras, desde los ómnibus y los tranvías, aplaudía también al diestro y le saludaban con los pañuelos. Todo este lujo de homenajes populares a un torero, sabía a cosa nueva e inusitada allá por los años grandes de Frascuelo.   F. Bleu. Antes y después del Guerra. Selecciones Austral. Madrid 1983, pag 154 Muletazo de Frascuelo a favor de querencia Tomada de La razón incorpórea

EL CONTROVERTIDO PUBLICO

Lo que más entusiasma a los públicos en un arte cualquiera es tener la impresión de un esfuerzo en quien lo ejecuta, la sensación constante de su visible dificultad: esto les garantiza la seguridad de que pueden aplaudir justamente, premiando el mérito. Pero al espectador inteligente lo que le importa es lo contrario: las dotes naturales extraordinarias, la facilidad que es estética y no moral; ver realizar lo más difícil como si no lo fuera, con gracia, sin esfuerzo, con naturalidad.  José Bergamín. El arte de birlibirloque en Ilustración y defensa del toreo. Pag. 26. Ediciones Litoral. Malaga 1974  José Gómez Ortega "Gallito"