lunes, 16 de septiembre de 2019

CONTINUIDAD DEL ESFUERZO TORISTA EN RIAZA


La feria de 2019, que abre un nuevo ciclo de gestión de las corridas de toros y novilladas de la feria, representa, sin duda, una continuidad del esfuerzo hecho los últimos años por poner a Riaza en el mapa de la geografía taurina, gracias a la adecuada selección de ganaderías y toreros.
Además de los interesantes encierros y las capeas populares y de las peñas, las corridas de toros y novilladas han estado marcadas por el denominador de la casta brava, que es la garantía de futuro para la supervivencia de la tauromaquia, sobre la que se ciernen tantas amenazas.
Víctor Barrio y Joselito Adame a hombros de las peñas en 2015

La corrida de Valdellán, ganadería muy apreciada desde que lidió al bravo toro Navarro en Las Ventas, en el desafío ganadero con Saltillo en septiembre de 2018, y que ha refrendado su calidad con la corrida completa de San Isidro, así como la novillada de La Quinta, que es siempre una garantía de casta, mantienen la imagen de seriedad en la elección del ganado de los últimos años, al igual que los matadores que las van a lidiar. Juan del Álamo es un torero que ha triunfado en Madrid y Rubén Pinar y Gómez del Pilar no es aventurado decir que lo harán en breve. 

Román recibiendo de capote a Coreano I-28 de José Escolar en 2016
Foto de Andrew Moore

Han pasado estos años por Riaza los matadores de toros Juan del Álamo y Joselito Adame, acompañando al recordado Víctor Barrio, así como Román, Octavio Chacón, Pepe Moral, Javier Cortés y Juan Leal, toreros que han refrendado su buen momento con triunfos en Madrid. También la nómina de novilleros ha recogido y recoge este año a interesantes figuras del escalafón. La propaganda en la feria de San Isidro de los toros y novillos reseñados para las corridas, ha sido una importante publicidad de la feria para singularizarla y darle imagen propia, que este año no se ha realizado, quizá por imperativos del calendario electoral. 
Folleto repartido por la Peña Taurina de Riaza
en San Isidro 2018, con los toros y novillos reseñados para la feria

La buena imagen de la plaza, además de la adecuada elección de toros y toreros, se consigue por la magnífica actuación del público, que ha sido una constante en Riaza, y por tratar de conseguir que la lidia se lleve a cabo con respeto tanto al público, como a las buenas reglas del arte.
La suerte de varas es fundamental para las corridas de toros. Gracias a la persuasión con los matadores y picadores, se ha conseguido que el tercio de varas en Riaza, en estos últimos años, no haya sido un trámite, sino una suerte más de la lidia y que para ello los picadores no apuraran al toro en un monopuyazo sangriento, sino que le castigaran adecuadamente con las veces que fuera necesario ponerle al caballo. Prueba de ello ha sido el número de varas que se han dado a las cuatro últimas corridas con 8, 10, 11 y 11 entradas al caballo de picar, lo que ha contribuido a dar mayor contenido y belleza al espectáculo. El bravo Manchador de José Escolar, que fue premiado con la vuelta al ruedo, lidiado por Javier Cortés, llegó a entrar tres veces al caballo demostrando su bravura.
Esquivel, de la cuadrilla de Octavio Chacón,
puso dos buenas y bellas varas a Puntero-32, de Cebada Gago en 2017
Foto de Eduardo de la Cruz

Defender la tauromaquia como parte integral e inseparable de las fiestas, hacer bandera de la seriedad en la elección de ganaderías y toreros, intentar que las corridas se desarrollen con el debido respeto a las normas del arte, que son la mayor muestra de respeto al público, es el camino para lograr que la tauromaquia mantenga su importancia como parte de nuestras costumbres, nuestras fiestas y, en definitiva, de nuestra vida.
Encierro con los toros de José Escolar en 2016
Foto de Andrew Moore


jueves, 12 de septiembre de 2019

LA CASTA ES LA GARANTÍA DE FUTURO. LA CORRIDA DE PALHA EN ARLES DA UN GRAN ESPECTÁCULO


La corrida de Palha en Arles en la pasada Feria du Riz, en contraste con la festiva goyesca del día anterior, ilustra perfectamente la dicotomía en la que se mueven las corridas de toros en la actualidad.
Una corrida seria de presentación, recorriendo todos los matices de la casta y nunca exenta de agresividad. Planteada como una corrida concurso en la ejecución de la suerte de varas, fijando un espacio a contraquerencia de toriles para el caballo y un gran óvalo truncado formado por la raya habitual de los picadores en cuyo interior se colocaba a los toros. Ningún toro defraudó en las 16 varas que tomaron con prontitud y codicia.
Formoso-352 se arrancó tres veces desde larga distancia 
al caballo de Francisco Romero, quien obtuvo el premio al mejor picador de la corrida

Un toro bravísimo, Formoso-352, que después de acudir tres veces al caballo galopando y perseguir a los banderilleros, regaló no menos de 30 embestidas a un Pepe Moral que nunca le perdió la cara y se gustó con él, fue el broche de la corrida que tras la vuelta al ruedo del toro, acabó con la vuelta al ruedo del matador acompañado por el mayoral de la ganadería y el propio ganadero.
Pepe Moral toreó con gusto y exposición a Formoso-352

El tercero y quinto fueron bravos, sirvieron para que Pepe Moral mostrara su buen momento y Octavio Chacón el suyo malo, el segundo muy agresivo para un Chacón con pocas ideas y el lote de López Chaves mostró el oficio, valor y aguante del matador. La casta en toda su variedad que propicia un gran espectáculo para aficionados.
Pepe Moral, el mayoral de Palha y el ganadero Joao Folque 
dan la vuelta al ruedo tras la muerte del sexto toro

Aficionados éramos los que cubríamos la mitad del aforo del singular anfiteatro, que el día anterior se había llenado a rebosar en una vistosísima corrida goyesca con la despedida de Juan Bautista. Una feria tan pequeña como la de Arles mostró de manera ejemplar en sus dos corridas, la dicotomía actual de la fiesta de los toros.
Cartel original de la Feria du Riz 2019
Enrique Ponce sustituyó a Roca Rey 
y el tercer torero elegido para la corrida de Palha fue López Chaves

Por un lado un gran lleno de público para una corrida festiva, organizada como un bello espectáculo con gran dignidad, respetuoso con la liturgia de la corrida y presentado con la necesaria integridad. Por otro media plaza llena de aficionados para disfrutar con la esencia de la corrida de toros, el espectáculo de la casta, la belleza del dominio del animal bravo que es sometido gracias al conocimiento y la asunción de riesgos de los toreros, con bellas maneras si el animal lo permite.
No sólo prefiero esta corrida de la verdad, el riesgo y la belleza que ejemplificó la corrida de Palha, frente a la del espectáculo festivo, incluso con la gran dignidad que tuvo la despedida de Juan Bautista, sino que creo que el único camino para la supervivencia de la corrida de toros en este futuro inquietante, es aquel en el que la belleza del espectáculo venga del dominio de la casta y no del amaneramiento de formas ante toros sin apenas sensación de riesgo.
Antes de la corrida se realizó un homenaje al toreo portugués
en la figura del matador Victor Mendes y del ganadero Joao Folque.
Victor Mendes recoge los aplausos de los aficionados