Me envía este artículo para su difusión Antonio Purroy, Catedrático de Producción Animal de la Universidad Pública de Navarra (UPNA) y organizador de las Jornadas sobre Ganado de Lidia y Tauromaquia de Pamplona que han alcanzado este año la XIV edición. Aunque han pasado más de dos semanas desde la Feria del Aficionado, el artículo tiene un indudable interés que trasciende la actualidad. Lo vivido el sábado 25 de abril en la Feria del Aficionado 2026 (Club Taurino 3Puyazos) supone un punto y aparte en el imaginario de la tauromaquia actual. Dos encastes fundacionales del toro de la raza de Lidia, Casta Navarra y Vazqueña, se vieron las caras -y qué caras- en un desafío ganadero inédito desde al menos 150 años. Como diría el clásico “la historia nos contempla”. La presentación de los animales fue un verdadero espectáculo en sí mismo y justificaba el viaje a San Agustín de Guadalix (Madrid). Los tres toros vazqueños (Prieto de la Cal) fueron muy parejos, jaboneros claros...
Relajado, con la tez morena propia de permanecer largo tiempo al aire libre, alto, con aspecto y voz de galán maduro cinematográfico y dueño de una amena y enjundiosa conversación, Tomás Prieto de la Cal expresa sus ideas de la ganadería brava que son las propias de un ganadero romántico, como aquellos que relataba Luis Fernández Salcedo. Propietario de una ganadería de un encaste único y que fue tan importante a finales del siglo XIX hasta principios del XX, cuando acechado por los nuevos gustos de la corrida de toros y por su propio desinterés en la ganadería brava el XVI Duque de Veragua se deshizo de la ganadería en 1928 que llegaría a manos de Juan Pedro Domecq Núñez de Villavicencio, quien haría desaparecer dicha sangre en su ganadería. Prieto de la Cal mantiene incólume el encaste de Veragua en su morfología y comportamiento, sin cruzar, al igual que hicieran los sucesivos Duques de Veragua ganaderos. Tomás Prieto de la Cal en la Tertulia de Jordán Ganadero desde niño, por e...