Triunfar en una corrida de toros no se puede medir sólo por el éxito cosechado, las ovaciones masivas, los despojos concedidos como premio por un público más o menos entusiasta e indocto. Triunfar es decir la verdad que uno tiene delante del toro que se la pide. Rafaelillo sorteó los dos más peligrosos por fieros. El parado Guindoso-22 y el agresivo Caracorta-10 Los toros de Dolores Aguirre pedían cosas complicadas y dispares. Listos por mansos, agresivos por encastados, fieros como el cuarto que intentó saltar las tablas en pos de Mellinas y embistió a oleadas a la muleta de Rafaelillo, la nobleza no estaba incluida entre sus cualidades, no digamos la docilidad imperante otras tardes. Caracorta-10 derribó por los pechos al caballo de Esquivel quién no ahorró, como sus compañeros, los puyazos traseros barrenando Los picadores apuntaban a romper el espinazo, mucho detrás del morrillo y recargando y escarbando sin ninguna consideración hacia la casta del toro, ni ...