Desinhibido, simpático, sin prejuicios, sin etiqueta, dispuesto a charlar de toros, apareció Román. Como muchos toreros que vienen a la Tertulia, llegó acompañado. En su caso, además de un amigo personal, vino con su peón Hazem Al-Nasri “El Sirio”, un banderillero de vida interesante por su exotismo y singularidad, quien fue merecedor del premio en el pasado San Isidro al mejor quite de socorro. Román en la Tertulia de Jordán Habla con naturalidad de su profesión, de su carrera. No parece tener cuentas pendientes, ni siquiera cuando comenta que tras su primera temporada de matador en la que salió por la puerta grande en 8 de las 9 corridas que toreó, se quedara sin torear a la siguiente. Esto es así, dice. Naturalidad Aunque no manifiesta perplejidad por los avatares de la profesión, se extraña más cuando hablamos de torear con pureza, de estar acorde con las normas del toreo que tienen el sentido de haber sido destiladas por el paso del tiempo y la reflexión...