martes, 31 de agosto de 2021

LOS TOROS EN CUBA


Portada del libro DE CUBA ET DES TOROS


Con el título DE CUBA ET DES TOROS, el gran aficionado francés Joel Bartolotti, quien fue director de la revista TOROS, editada en Nimes y decana internacional de la prensa taurina, ha escrito una interesante compilación del desarrollo de las corridas de toros en la isla.

La historia de Cuba, para muchos españoles de mi generación, parece que hubiera empezado con la revolución castrista. El desconocimiento del país que siguió formando parte de España casi 80 años después de la independencia del resto de los países de Hispanoamérica, es flagrante. Si esto es así con la historia general de Cuba, para que hablar de los toros.

Se sigue hoy día la historia de España en los años 30, como si la hubiéramos vivido, mientras que en los años 70 y 80,  con menor distancia en años que la Guerra Civil de nuestro tiempo actual, nadie recordaba las guerras de la independencia de Cuba, que tanta importancia tuvieron en los cambios sociales del paso del siglo XIX al XX, y su escaso recuerdo parecía tan lejano como las guerras napoleónicas.

En su interesante libro Bartolotti recorre la casi desconocida historia taurina de Cuba, desde las noticias de las primeras corridas celebradas en los años 1514, que se puede considerar la primera corrida de toros en el Nuevo Mundo, 1538 y 1569, hasta las plazas permanentes construidas en la isla, la primera de ellas en 1796 conocida como El Aserradero. Los toreros que han actuado en ellas y los toreros cubanos que han pisado los ruedos, incluso los pinitos taurinos, documentados con fotos, de Raúl Castro y Che Guevara, la prohibición durante el dominio de los EEUU, los intentos infructuosos de volver a dar corridas y la exposición CUBA BRAVA en La Habana en 2017, patrocinada por la Casa de México y la propia embajada, están recogidos en este imprescindible libro.

DE CUBA ET DES TOROS. Contribution à l’histoire taurine de l’île. Joel Bartolotti. Union des Bibliophiles Taurins de France (UBTF) 2020. 120 páginas.



CONTRAPORTADA

¿Toros al otro lado del Atlántico? Evidentemente México, también Colombia, Ecuador, Perú, quizás Venezuela… pero ¿toros en Cuba?

Con este libro os embarcaréis con Cristóbal Colón con la esperanza de llegar a las Indias, llegaréis, de hecho, al Nuevo Mundo y desembarcaréis en las costas cubanas el 28 de octubre de 1492. Tras los primeros escarceos de la fiesta taurina podréis visitar trece de la veintena de plazas de toros construidas en la isla, esencialmente en la capital, La Habana. Quizá tengáis la suerte de cruzaros, además de con toreros poco afamados, con alguna de las figuras del siglo XIX, edad de oro de la tauromaquia en Cuba: El Marinero, Cuatrodedos, El Gallo (el padre del "Divino Calvo" y de Joselito), Guerrita o Cúchares. Podréis entreteneros con curiosidades y anécdotas tronchantes: la rocambolesca corrida protagonizada por Juan Belmonte, las hazañas taurinas de la gran Sarah Bernhardt, bajo la cercana protección del elegante Mazzantini. Os sorprenderéis con las atribuidas al famoso Ché Guevara, más bien desde los tendidos, y con más seriedad las de Raúl Castro. Pero soltaréis una lágrima cuando constatéis que la supremacía yanqui, malvada, provocó, finalmente, la supresión de la tauromaquia en Cuba. Os ilusionaréis con las tentativas de avivar la llama taurina, como se ilusionó Hemingway desde su finca cubana.

El papel del historiador es encontrar y animar, en el sentido de dar alma, las tierras y civilizaciones perdidas. Frente a este deber de mantener la memoria y la transmisión cultural, el autor ha aceptado el desafío y cumplido su misión.

Traducción propia


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