Esta feria de San Isidro cumple el 25º aniversario de la luminosa aparición de César Rincón en Las Ventas, frente al toro Santanerito de Ibán y, al día siguiente con Mengoado de Murteira Grave. Cinco lustros después la fiesta de los toros ve su continuidad en grave riesgo debido a presiones sociales y políticas. El Titanic se hunde mientras los escasos supervivientes lo miran horrorizados. Los aficionados seguimos hablando de nuestras esperanzas, anhelos e ilusiones, del esperado relevo de las gastadas figuras de cartel, de las nuevas condiciones de la bravura de los toros, donde va desapareciendo la prueba del caballo, sustituida por el supuesto interés de una noble embestida desprovista de emoción, de la esperanza francesa donde les interesa la suerte de varas y las corridas aptas para ella, del progresivo envejecimiento de los asistentes a las plazas sin que se acabe de vislumbrar un relevo generacional, de los toreros, en fin, de culto, capaces de emocionarno...